Juventud Española: La Necesidad de Reaprender la Política

Jesse Chacón. GISXXI

La juventud española después de varias décadas de haber sido llevada al mundo de la anti política y la desmovilización, ha decidido tomar las calles. Con el desempleo juvenil (menores de 30 años) sobre el 40%, sienten y dicen que no tienen futuro.

Han despertado de un prolongado letargo neoliberal que los convirtió en un número más de los estudios de mercado, los convirtió en mercancía transada en los grandes mercados del consumismo occidental.

Dentro de sus análisis y sus demandas encontramos planteamientos como el siguiente:

“Puede que nuestros políticos no sepan, o no les importe, qué les ha pasado a los ciudadanos en estos últimos años. Seguramente desconozcan las consecuencias de la reforma laboral, lo que significa para cinco millones de personas quedarse sin trabajo. Quizá no sepan que la puesta en marcha del Plan Bolonia está desmantelando la Universidad Pública. Que la educación concertada sangra los recursos de la educación pública. Seguro que ignoran que cientos de familias están devolviendo al banco sus casas y tienen que seguir pagando la deuda que contrajeron con el banco. No se imaginan siquiera que los hospitales de gestión privada son más costosos y contribuyen al deterioro de la ya maltrecha sanidad pública. Probablemente nadie les haya dicho que los ciudadanos no están de acuerdo con rescatar a la banca privada con dinero público.” (Joven de Madrid concentrado en la puerta del sol)

Pensar que en nuestra Venezuela, todas estas demandas han sido atendidas por el gobierno revolucionario; pero en este cuento de lo insólito, aún existe un pequeño grupo de jóvenes que la irracionalidad opositora ha logrado llevar al escepticismo y la angustia, y hoy sueñan con realizarse fuera del país y construir un sueño ibérico que estalla ante sus ojos, por Facebook y Twitter, en La puerta del Sol Madrileña.

El paraíso español no existe, solo tuvo un pequeño momento de gloria antes de ser arrasado por la furia del Franquismo que ha permanecido disfrazado de democracia en esta ultima etapa de la llamada transición.

En este comienzo de siglo, cuando el neoliberalismo termino de llevarse los sueños de los españoles, en América Latina sus otrora colonias desarrollan un modelo de atención a las demandas más sentidas de la población. Mientras en España el desempleo cerro en 20% en el año 2010, en Venezuela, a pesar de la crisis mundial cerró en 6.7%. Así mismo, mientras España privatiza la salud y la educación, en Venezuela se reconstruyen progresivamente todas las esferas de inclusión desde la educación, el empleo, la salud, la garantía de pensiones y la vivienda.

El pueblo venezolano fue vanguardia en la lucha contra este modelo, ya el 27 de Febrero de 1989 irrumpió contra él, al igual que hoy en España, Grecia y el Norte de África, sin organización y sin programa; pero con un adversario claro, el sistema capitalista.

Es importante que las juventudes Venezolanas y de todo el mundo sigan con atención la situación en España, allí los jóvenes han dicho “antes no teníamos porque luchar, éramos una generación glotona, pero ahora no tenemos futuro”. Ante este “no futuro”, han decidido luchar, al respecto opinan que “si luchas puedes perder, pero si no luchas estás perdido”.

Esta voluntad de lucha es la reacción indignada frente al modelaje neoliberal que se apoderó de su país ante la complicidad activa de los socialdemócratas y el empuje de la ultraderecha.

Los jóvenes españoles identifican con claridad a su adversario, lo señalan en sus consignas, son los banqueros, son los políticos, a estos dos los ligan a la trama corrupta que se ha tomado al país, es una claridad fundamental pues el capital no queda invisibilizado, no es la idea de gobierno corrupto, es la evidencia del capital como responsable y los políticos como sus títeres igualmente responsables. El capital rapazmente roba y se apropia de recursos públicos para su salvamento en situaciones de crisis, pisoteando así su retórica de austeridad fiscal, eficiencia, eficacia y manchando su sagrada e hipócrita palabra, ”la transparencia”. ¡ Esto los jóvenes españoles no lo toleran más!.

Esta gran ola generacional está inscrita en marcos que rebasan las lecturas hechas desde los movimientos sociales o la sociología política, más que un nuevo actor social o movimiento social, se configura una nueva atmósfera social, política y cultural, atmósfera de malestar frente a la crisis; pero con una particularidad y es que tiene claras sus demandas y su adversario, a diferencia de los oleajes juveniles que antecedieron la caída del muro de Berlín.

Este nuevo protagonismo de las juventudes españolas está mucho más emparentado con la generación utópica de la década del 60, esa juventud tenía como contexto y disputa en el tercer mundo las nacionalizaciones, la reforma agraria, el nuevo hábitat, la nueva ciencia, la nueva universidad, el aborto, la liberación sexual, las luchas anticoloniales y el anhelo revolucionario, mientras en Europa y especialmente en Norteamérica el movimiento juvenil levantaba la plataforma antibélica y por la paz. En su conjunto la generación del 60 significó un desafío político y cultural al modelaje cultural y político de vida de la sociedad capitalista de postguerra.

Hoy en España, como desde el 27 de Febrero de 1989 en Venezuela, irrumpe la generación indignada, las juventudes regresan de sus libretos individuales de vida y toman la calle y crece la rabia; pero esta primera fase requerirá, al igual que en Venezuela de un programa, LA AGENDA BOLIVARIANA, y de una propuesta contra el sistema, LA CONVOCATORIA A CONSTITUYENTE, para inaugurar, igual que en nuestro país, una época de revolución social, sellada en un nuevo pacto social, democrático e incluyente: ¡UNA NUEVA CONSTITUCIÓN!.

La indignación de hoy, solo se transformara en cambio, si esta generación española, al igual que lo hizo la nuestra, es capaz de “REAPRENDER LA POLÍTICA” y convertirla en catalizador del cambio social.

Jesse Chacón

Director Fundación GISXXI

http://www.gisxxi.org

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También puedo encontarlo en: Correo del Orinoco N º 624 del

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