El Caudillo de Morelos

De Puño y Letra

Carlos Félix

La acción constante del periodista es buscar la verdad; cuando la encontramos, la fuerza de la verdad se antepone a todo: leyes, poder y dinero”. Manuel Buendía Téllez-Girón

Se conmemoró el 7 de Junio, “Día de la Libertad de Expresión”. Esta fecha la instituye en México, Miguel Alemán Valdez en 1951 a iniciativa del coronel José García Valseca, dueño de la cadena de diarios más grande del país, durante un banquete, en reconocimiento a que semanas antes, cuando la escasez de papel amenazaba la existencia de los diarios, el presidente dispuso que Ferrocarriles Mexicanos convirtiera los carros de pasajeros en furgones de carga para transportar papel, lo que salvaguardó el ejercicio de la libertad de prensa, según le dijeron los empresarios asistentes. Años más tarde, en 1976, Luis Echeverría añadirá a esta celebración, la entrega del Premio Nacional de Periodismo a los más destacados miembros de la prensa escrita y electrónica. Más de tres décadas después de su instauración, en 1982, durante la celebración del Día de la Libertad de Prensa, Francisco Martínez de la Vega reprocharía al presidente López Portillo el retiro de la publicidad oficial a la revista Proceso, a lo que JOLOPO respondió: “El presidente no evadirá su responsabilidad en la medida tomada y cuestionará públicamente: ¿Una empresa mercantil, organizada como negocio profesional, tiene el derecho a que el Estado le dé publicidad para que sistemáticamente se le oponga? Esta, señores, es una relación perversa, una relación morbosa, una relación sadomasoquista que se aproxima a muchas perversidades que no menciono aquí por respeto a la audiencia. ¿Te pago para que me pegues? ¡Pues no faltaba más!

Aunque la ONU, a través de la UNESCO, marca el “Día Mundial de la Libertad de Expresión”, el 3 de Mayo, muchos periodistas en Morelos conmemoran el “verdadero” Día de la Libertad de Expresión” el 30 de Mayo, fecha en la que murió asesinado el periodista Manuel Buendía en 1984. Ese día se coloca una ofrenda floral en la estatua de Francisco Zarco, prócer del periodismo. La mayoría acudimos también el 7 de Junio al “Monumento al Periodista”, en la Av. Teopanzolco, donde existen placas en memoria de periodistas ya fallecidos.

Hoy, como ayer y como cada año, seguimos pidiendo lo mismo: pleno respeto a la libertad de expresión y a la garantía del derecho a la información ante las agresiones a periodistas, profesión que hoy se considera de alto riesgo, aunque se aprecie una gran apertura en la forma de relacionarse con los medios de comunicación y hacia quienes van dirigidos: los integrantes de nuestra sociedad. Esa sociedad, cada vez más politizada, informada, interesada en la toma de decisiones y consciente de que no sólo su voto, sino su opinión, valen. Esa libertad de la que gozamos, ha permitido desenmascarar, gracias a un reportaje periodístico, a gente como el Sr. Cavallo, el criminal y genocida argentino concesionario del RENAVE; gracias a la valentía de reporteros y medios conocemos casos de escándalo como el de René Bejarano o Las Muertas de Juárez. La prensa norteamericana depuso al presidente Nixon por el caso Watergate e hizo famosa a Monica Lenguisky y Bill Clinton. También creó las leyendas de Saddam Hussein y Osama bin Laden. Gran parte del éxito del atentado del 11 de septiembre fue la cobertura de la TV, calculada como estrategia para magnificar los hechos, porque dicen los gringos que “nada pasa hasta que CNN lo diga”, cosa en la que concuerda Giovanni Sartori cuando habla del “homo videns”, el que solo conoce la realidad a través de la pantalla de televisión.

Aun así, la frase “pan y circo”, sigue vigente, porque, baste recordar a Emilio Azcárraga Milmo, el famoso “tigre”; dueño de Televisa, quien se confesaba “un soldado del PRI” y por lo mismo del gobierno, ya que hacía “televisión para jodidos”, (ver “Laura de América”, “Guerra de Chistes”, etc) cuando se le criticaban los contenidos de sus telenovelas (hoy el mejor factor educativo, según Lujambio) o la inducción masiva, la manipulación de los acontecimientos a través de Jacobo Zabludovski conductor del noticiero “24 horas” el que, cuando lo entrevisté y le cuestioné este hecho, solo me dijo que “era otro México”.

La transición (alternancia, para muchos) ha dado muestras de apertura permitiendo la crítica, comenzando cuando los candidatos a la presidencia aceptaron participar en programas como “Derbez en cuando” u “Otro rollo”, con un sentido del humor inusual entre los políticos. “Las mangas del chaleco”, “La Grillopera”, los “Hechos de peluche” y el mismísimo “Brozo” son muestras de avance y tolerancia. Es más, los periodistas de la vieja guardia siempre dijeron “no te metas con el presidente, con la primera dama, con el ejército, la iglesia y la Virgen de Guadalupe”. Hoy vemos como se critica, satiriza y caricaturiza la figura presidencial; hubo una primera dama que era la vocera y novia secreta a voces del gobernador, candidato y jefe del ejecutivo y luego quiso ser “La Señora Presidenta”. En cuanto al ejército, ahí están el General Gutiérrez Rebollo, y tantos más militares insurrectos que piden respeto a sus derechos humanos, como los propios criminales y otros presuntos culpables llevados a la pantalla grande, como en “El Infierno”. De la milicia y los escándalos de corrupción, contubernio y protección al narco hoy se pasa al caos en las prisiones de máxima seguridad del país, que más bien parecen hoteles de lujo. La iglesia es la primera que se mete en política, con Onésimo Cepeda, Norberto Rivera, el Caso Posadas y los asuntos de Marcial Maciel y otros ejemplos de pedofilia de sacerdotes católicos, además de la cuestionada beatificación de Juan Pablo II. En Morelos, Luis Reynoso, nuestro obispo (q.e.p.d.) no cantaba mal las rancheras, ex comulgando secuestradores y acusando a las mujeres que usaban minifalda de que incitaban a los violadores. Hagan de cuenta el alcalde de Navolato. En cuanto a la Virgen de Guadalupe, hasta el Abad de la Basílica, Monseñor “El Golfista de Tabachines”, Schulemburg puso en duda su existencia y detuvo hasta donde pudo la canonización de Juan Diego. Es decir, en un régimen democrático como al que aspiramos, no caben los intocables, la censura no tiene lugar, (ver la prohibición de narco corridos) y lo que se exige es apegarse a los preceptos de nuestra constitución, que consagra la libertad de expresión sólo limitándola a no afectar la vida privada de los hombres públicos, aunque haya casos como el del Síndico de Jiutepec o un capítulo más de “El Equipo” cuando van por Hank Rhon a Tijuana.

Así, en el siglo XXI, con el reto de estar a la altura de los avances tecnológicos y la forzosa adaptación del periodista a la dinámica de las redes sociales, siguen vigentes dos sentencias: la primera, de un representante social, un miembro del parlamento inglés, Edmund Burke, quien en 1791 se dirigió a los “noticieros”, (los que daban las nuevas, traslados o noticias en la época) y al percibir la influencia que ya ejercían sobre la sociedad, les dijo: “ustedes son el Cuarto Poder”. Hoy, se les llama “Poderes Fácticos” y otra, la del ícono del periodismo, Ryszard Kapuscinski, cuya tesis era, como la teoría de los afectos en la antigua Grecia, la de la empatía entre quien escribe, reportea e informa y su público. El polaco, tan altamente respetado pero menos temido que Oriana Fallaci por supuesto, expresó una máxima que podría sonar a utopía: “Para ser un buen periodista hay que ser una buena persona”.

Aprovecho la ocasión para agradecer al Comité Organizador del Premio Estatal de Periodismo 2011, la distinción de otorgárselo a un servidor en la categoría de Columna en Prensa, y a nuestra directora, Yaret Córdoba por abrir este espacio al escribidor para que entrega a entrega puedan leer lo que hay en mi mente………♦