Por Lourdes Pérez Navarro (Prensa Latina *)
La Habana, (PL) Todo parece indicar que antes de culminar el año quede implementado un Acuerdo de Alcance Parcial entre Cuba y El Salvador dirigido a reducir o eliminar barreras y aranceles en la comercialización de productos de interés mutuo.
De ser así, se vaticina un incremento de las exportaciones por encima de cinco por ciento y el equilibrio de la balanza comercial entre ambas naciones, hoy inclinada a favor del país centroamericano.
Hace apenas unos días tuvo lugar en La Habana la segunda ronda de negociaciones entre Cuba y El Salvador, la cual impulsó la consecución del Acuerdo y amplió los productos que podrán beneficiarse con el comercio bilateral.
En entrevista exclusiva con Prensa Latina, el director de Política Comercial del Ministerio salvadoreño de Economía, Carlos Alberto Moreno Carmona, afirmó que el encuentro dio continuación a una reunión efectuada en marzo en busca de un instrumento comercial que incluya preferencias arancelarias para productos de interés mutuo.
En la ronda anterior, recordó, revisamos la parte normativa del acuerdo y en ésta prácticamente concluyó el marco de referencia jurídico, es decir, las reglas para poder establecer relaciones comerciales entre las partes.
Agregó que avanzaron también en el análisis de los productos que se favorecerán con el comercio preferencial.
Cuba, dijo, tiene interés en exportar a El Salvador frutas, ron, habanos y medicamentos. Por nuestra parte proponemos la exportación hacia la Isla de artículos de plástico, cuero, papel y cartón, entre otros.
Moreno Carmona explicó que la expectativa era finalizar en esta ronda, sin embargo durante las negociaciones fueron sumándose productos de interés para ambas partes.
«Hemos empezado a identificar otros renglones que los mismos productores y exportadores nos han ido manifestando en la medida en que conocen que estamos negociando el acuerdo», añadió el directivo.
Informó que como consecuencia de la adición de nuevos productos y del análisis correspondiente, valoraron continuar con las exploraciones de carácter técnico y efectuar una tercera ronda en agosto próximo.
En opinión del director salvadoreño de Política Comercial, la ventaja en esta relación «es que somos dos economías complementarias».
Cuando hay competencia y no complementariedad, el proceso se hace más difícil, porque la industria local teme el desplazamiento, dijo.
Al respecto añadió que en las actuales condiciones «existe una feliz coincidencia».
Una economía de servicios con demanda de bienes manufacturados como la cubana, apuntó, puede perfectamente encajar con las expectativas exportadoras de El Salvador, que trabaja el tema de las manufacturas, la producción de textiles, cuero, papel y cartón, recursos que pueden hallar un mercado interesante en la economía de la Isla.
Moreno declaró que en las negociaciones entre las dos naciones latinoamericanas tiene «grandes expectativas, recogidas de las interacciones con el sector privado, cada vez más interesado en participar de este comercio preferencial».
Tras visitar instituciones del Polo Científico cubano y constatar sus avances, consideró que los medicamentos, los productos químicos y farmacéuticos están entre los rublos de los cuales podrían beneficiarse.
Recordó que, aun cuando existe un flujo comercial en ambas vías de tales productos, «si se eliminan las barreras y crean condiciones adecuadas para los controles de registro, sanitarios y fitosanitarios, ese comercio podrá ser mucho mayor».
El Salvador, recalcó, puede aprender mucho de los avances científicos cubanos, sobre todo porque en el marco del memorando de entendimiento que el presidente Mauricio Funes firmó el año pasado durante su visita a Cuba, se establecieron condiciones para ampliar la cooperación y transferencia de conocimientos entre ambos países.
En la última década la balanza comercial entre las dos naciones ha favorecido a El Salvador, quien ha exportado hacia la mayor de las Antillas entre cuatro y siete millones de dólares anuales. Entretanto, Cuba no ha sobrepasado los 500 mil dólares.
El funcionario precisó que el monto mencionado corresponde a los años previos a la actual crisis financiera y económica mundial, pues en estos momentos el comercio binacional es menor.
El Salvador, subrayó, experimentó una contracción económica muy importante después del 2009. Durante ese año y el 2010 las exportaciones generales, no solo a Cuba, se redujeron sustancialmente.
Sin embargo, apuntó, «ya hay indicadores que reflejan una recuperación de las exportaciones. La economía salvadoreña, que llegó a tener un crecimiento negativo de menos 3.3 por ciento anual en términos reales, se espera que vaya recuperándose y muestre un crecimiento hasta de dos por ciento este año».
En su opinión el comercio entre los dos países latinoamericanos recibirá un fuerte impulso a partir de la implementación del Acuerdo de Alcance Parcial.
De manera preliminar, «y sin ánimo de hacer pronósticos», Moreno calculó que El Salvador podría incrementar las ventas en cinco por ciento por encima del monto actual, mientras Cuba alcanzaría un porcentaje de crecimiento mayor: alrededor de seis o siete puntos porcentuales de comercio adicional.
Considero que habría una tendencia a elevar las exportaciones en ambas vías, lo cual favorecería a las dos naciones, sobre todo en momentos en que Cuba muestra un auge en el desarrollo de servicios de altísimo valor agregado, manifestó el directivo.
Las dos rondas de negociaciones se han celebrado en La Habana, con la participación de representantes del ministerio cubano del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera y del Ministerio de Economía de El Salvador.
En el segundo encuentro, por la parte salvadoreña también estuvo presente la diputada por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) Jackeline Rivera, quien explicó que una vez firmado el Acuerdo de Alcance Parcial deberá ponerse a consideración de la Asamblea Legislativa para su aprobación.
Rivera aseguró que para su país y para el empresariado salvadoreño será «muy beneficiosa» la adopción de este acuerdo que liberará de barreras y aranceles a un grupo de productos exportables. (*) La autora es periodista de la Redacción Económica de Prensa Latina.♦