Miguel Martí
Se acaba de descubrir un hecho de corrupción en la Dirección de Comercialización de Sidor, hay detenidos y gerentes que se fugaron del país.
Esta situación no debe pasar por debajo de la mesa, además de ir hasta la raíz en el caso en cuestión, se debería iniciar en el país una cruzada moral contra la corrupción.
Si bien es cierto que en los últimos años se han tomado decisiones importantes con generales y funcionarios presos, esto no es suficiente.
Recordemos aquella carta enviada por el Libertador para su amigo José Rafael Arboleda desde Guayaquil el 15 de junio de 1823, allí señala Bolívar lo siguiente: “De suerte, que si un nuevo sistema de penas y castigo, de culpas y delitos, no se establece en la sociedad para mejorar nuestra moral, probablemente marcharemos al galope hacia la disolución universal.”
En otra carta enviada para su amigo el general británico sir Robert Wilson desde Caracas el 30 de abril de 1827, Bolívar indica: “Las malas leyes y una administración deshonesta han quebrado la República; ella estaba arruinada por la guerra: la corrupción ha venido después a envenenarle hasta la sangre, y a quitarnos hasta la esperanza de mejora.”
El proyecto bolivariano lleva una carga histórica, llena de nobleza y amor. No podemos permitir que un grupito de bandidos pretenda mancharlo.
No es poca cosa el alerta que lanza el Libertador, la corrupción es un enemigo silencioso que va contaminando la sangre del sistema, cual parásito que se esconde y va desarrollándose.
Hoy más que nunca la moral es una de nuestras primeras necesidades.
Hasta la victoria siempre! ♦