Por Harald Neuber (Prensa Latina *)
Berlín, (PL) La epidemia con la bacteria Escherichia coli enterohemorrágica (ECEH) en Alemania aparentemente ha pasado su punto más álgido.
También los efectos negativos para la industria agropecuaria se amortiguaron, según informaciones de organizaciones del ramo.
La Asociación de Campesinos Alemanes (DBV) informó que las ventas de verduras como pepinos, tomates y ensaladas verdes empezaron a aumentar nuevamente.
Sin embargo, las autoridades advirtieron sobre el consumo de semillas germinadas y también en los casos de vegetales cultivados en casa.
La semana última, las autoridades de Salud encontraron la fuente del brote en una granja ecológica en la pequeña ciudad de Bienenbuettel, estado federado de Baja Sajonia.
No obstante, todavía no se pude aclarar si empleados transmitieron el contagio con la bacteria o si hubo otra fuente del brote en la granja.
Hasta hoy, la epidemia de este tipo de Escherichia coli (E. coli) ha costado 37 vidas humanas tras la muerte de un niño de dos años en Hannover, capital de Baja Sajonia.
Antes había muerto una mujer de 66 años en la norteña ciudad de Hamburgo.
La Oficina Federal para la Evaluación de Riesgos (BFR) supone que ya las semillas están contaminadas por lo cual alertó sobre el peligro de consumir este producto en todas sus formas de procesamiento.
«En este caso, no sirve para nada mantener la higiene en la cocina», dijo el presidente de la BFR, Andreas Hendel, al advertir sobre las semillas germinadas.
El fin de semana hubo cada vez más indicios que apuntaban a la existencia de una fuente en la granja de Baja Sajonia, donde las autoridades encontraron el mismo tipo de la bacteria E. coli que había infectado a victimas mortales de la epidemia.
A la par, los expertos estatales aislaron la misma bacteria (ECEH) en pruebas de laboratorio de desempleados de la granja.
«Con estas pruebas, la cadena de indicios fue cada vez más completa», dijo la ministra de Salud de Baja Sajonia, Aygül Ã-zkan, del partido democristiano (CDU).
Conforme al Instituto Robert Koch (RKI), el número de nuevas infecciones esta disminuyendo desde el último fin de semana.
Últimamente, la entidad registró nuevos casos «en un nivel mucho más bajo que antes», informó el RKI mediante un comunicado de prensa.
Sin embargo, el instituto no pudo confirmar con seguridad si la disminución de infectados se debe a un cambio en los hábitos de consumo o al agotamiento de la fuente de contagio de la epidemia.
Hasta el último domingo, el RKI registró tres mil 228 infectados.
De ellos, 781 pacientes sufrieron el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), la mayoría – el 69 por ciento – de ellos mujeres.
El SUH puede dañar severamente la función renal.
El experto en el tema de la salud, Karl Lauterbach, informó que alrededor de un centenar de esas personas necesitan nuevos riñones o dependerán de por vida de la diálisis (terapia periódica de reemplazo artificial consistente en extraer las toxinas que ese órgano no elimina).
Como consecuencia se agravó la falta de órganos donados, aseveró.
Según datos de la Fundación Alemana de Transplantes de ûrganos, en este país alrededor de ocho mil personas necesitan nuevos riñones y muchos de ellos tienen que esperar varios años.
Al mismo tiempo, el experto Lauterbach, del opositor partido socialdemócrata (SPD), advirtió que el nuevo tipo de la bacteria E. coli no desaparecerá.
«Tenemos que contar con que ocurran nuevas epidemias y que surjan nuevos agresivos tipos como el ECEH», comentó el experto que ya antes criticó la extrema lentitud del procedimiento oficial para enfrentar esta emergencia.
Según dijo, las delegaciones locales de sanidad usualmente informan sobre infecciones ante todo a las oficinas regionales por vía postal, para que éstas, en un tercer paso, reporten al Instituto Robert Koch como máxima instancia a nivel nacional.
El ministro de Salud, Daniel Bahr, prometió revisar ese procedimiento con especialistas estaduales y el gobierno federal.
Sin embargo, el funcionario del Partido Liberal (FDP) rechazó exigencias de crear una nueva institución nacional para luchar contra enfermedades y epidemias.
La presión sobre el gobierno alemán aumenta también por las pérdidas masivas sufridas por los campesinos. Conforme a informaciones del ministerio de Agricultura, las autoridades desecharon desde el comienzo de la epidemia cinco mil 900 toneladas de pepinos, mil 300 toneladas de ensaladas verdes y tres mil 500 toneladas de tomates.
Esta cantidad corresponde entre un cinco y hasta 10 por ciento de la cosecha anual en Alemania.
El martes, los estados miembros de la Unión Europea aprobaron un paquete de ayuda de 210 millones de euros para la industria agropecuaria.
Según informaciones de la Comisión Europea, granjas que comercializan pepinos, tomates, pimentón, calabacines y ensaladas verdes pueden obtener ayudas para compensar hasta 50 por ciento de sus pérdidas.
Mientras las autoridades alemanas y de la entidad europea tratan de amortiguar los impactos de la crisis para los campesinos, no queda claro el daño político para el gobierno alemán de Ángela Merkel.
Según una encuesta de la revista Stern (Estrella), el 35 por ciento de los alemanes considera el manejo de la crisis por parte del gobierno como «no bueno» y 23 por ciento como «malo».
Solamente 35 por ciento de los alemanes consideraban en las últimas semanas haber sido bien informados por las autoridades estatales.
(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Alemania.♦