Nicaragua: La oposición antisandinista airea sus trapos sucios

Por Alfredo G. Pierrat

Managua, 21 jun (PL) La pregonada honestidad y honradez del octogenario empresario radial Fabio Gadea Mantilla, uno de los candidatos a la presidencia de Nicaragua en las elecciones de noviembre próximo, aparece hoy abiertamente cuestionada por otras formaciones políticas antisandinistas.

Gadea encabeza la fórmula presidencial del heterogéneo conglomerado político formado por los seguidores del exbanquero Eduardo Montealegre y el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), cobijados bajo la bandera del único segmento con personería jurídica del fragmentado Partido Liberal Independiente (PLI).

Esa alianza surgió en 2010 tras el fracaso de las negociaciones unitarias entre Montealegre y el líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), el expresidente Arnoldo Alemán, con el auspicio de la jerarquía católica por intermedio del vicepresidente de la Conferencia Episcopal y Obispo de Estelí, Monseñor Abelardo Mata.

Entonces, Montealegre sorprendió a no pocos analistas al renunciar a sus aspiraciones presidenciales y promover a Gadea como candidato de consenso, opción a la que se sumaron los disidentes sandinistas del MRS, para formar la alianza que, según se afirma, el exbanquero maneja bajo cuerdas.

De Gadea se sabía su limitada participación en la política nacional, aparte de su afiliación al PLC, por el que actualmente desempeña su tercer mandato consecutivo como diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacén) gracias a su relación familiar con Alemán por el matrimonio entre hijos de ambos, del que tienen nietos comunes.

Su verdadero aval radica en la notoriedad ganada, sobre todo en áreas rurales, por el personaje «Pancho Madrigal», protagonista de sus populares historietas de corte costumbrista, difundidas durante años por la emisora radial La Corporación, de la cual es propietario.

Desde que asumió su papel de candidato a la presidencia, Fabio Gadea insiste en que, de resultar elegido, su gobierno se caracterizará por la honestidad y la honradez propia y de los funcionarios que lo integren, y que no habrá corrupción, algo de lo que no pueden ufanarse ni el expresidente Alemán ni Montealegre cuando fue ministro.

Sin embargo, en los últimos días se han multiplicado las dudas sobre esas supuestas virtudes, a raíz de la detención en Estados Unidos del diputado nicaragüense ante el Parlacén Alejandro Solórzano Morales, bajo cargos de delitos financieros.

De acuerdo con versiones publicadas aquí, Solórzano no sólo es amigo personal de Gadea y comparten vivienda en Guatemala cuando ambos acuden a las sesiones del Parlacén, sino que fue inscrito como candidato de la alianza PLI para renovar en noviembre su mandato en ese foro legislativo regional.

Desde su nominación como candidato presidencial, Gadea ha sido blanco de los dardos de políticos diversos, pero sobre todo del PLC, en respuesta a las campañas de proselitismo desarrolladas por la alianza PLI para engrosar sus filas con militantes y partidarios de Arnoldo Alemán.

Ahora, en una nueva expresión de la guerra entre las formaciones antisandinistas, sus vínculos con Solórzano son aprovechados para desacreditarlo y cuestionar la proclamada «revolucion de la honradez» que Gadea promueve como parte de una campaña electoral llena de promesas de dudosa credibilidad.

En el capítulo más reciente de estas querellas, el vicepresidente del PLC, Wilfredo Navarro, calificó la víspera a Gadea de «el candidato de los corruptos» y sugirió que la verdadera tarea de Solórzano era conseguirle fondos en Estados Unidos para su campaña electoral

El propio Gadea añadió más leña al fuego durante una reciente sesión del Parlacén, en la que pidió al resto de los diputados nicaragüenses que se pronunciaran a favor de Solórzano.

ÂíCómo no lo voy a defender si es nuestro compañero! ÂíClaro! ÂíY es inocente mientras no se le pruebe la culpabilidad!, dijo Gadea al término de esa sesión parlamentaria, según reportaron medios de prensa en Managua.

Gadea asegura que sus vínculos con personas relacionadas con lavado de dinero y corrupción no afectarán su campaña presidencial, y califica las acusaciones que le hacen de inventos de sus detractores.

«A mi campaña no le va a hacer nada, yo sigo siendo un hombre honesto y no me va a pasar nada, estoy rodeado de gente honrada», respondió cuando periodistas le preguntaron sobre algunos personajes incluidos en la lista de candidatos a diputados por la alianza PLI.

De todo esto, lo único cierto es que la fachada de honrado y honesto de Gadea está siendo erosionada y que en la batalla electoral, que aún no ha comenzado oficialmente, probablemente otros muchos trapos sucios serán aireados publicamente.♦