Clodosbaldo Russian

Andrés Aguilar-Pérez

Hablar de Clodosbaldo Russian es muy fácil, no hay que buscar mucho en papeles y otros lugares. Este personaje era un hombre puro hasta la médula como lo demostró a través de la vida que e toco vivir. Era un revolucionario a carta cabal y la práctica era su criterio.

Conocí a Clodosbaldo Russián en la cárcel, pero ante de mi llegada a ese recinto ya tenía conocimiento de sus andanzas, las heridas sufridas en las refriegas callejeras cuando nos oponíamos a las políticas represivas y hambreadoras contra el pueblo por el gobierno de Rómulo Betancourt; su partida hacia las montañas para la lucha guerrillera al lado de su mentor Fabricio Ojeda; cuando cayó prisionero y fue torturado, para luego llegar con sus huesos y su flacura, después de una pasantía por varias prisiones, al Campo de Concentración Rafael Caldera –Isla del Burro, su salida de la cárcel y su incorporación a los estudios que le hicieron profesional, otra vez la lucha en la calle por los mas necesitados; su férrea voluntad de defender los intereses de la patria hasta convertirse en Contralor de la República Bolivariana de Venezuela, donde le respetaron propios y extraños por su manera incorruptible de manejarse sin hacerle concesiones a nadie.

Como dije arriba, conocí a Clodosbaldo Russián, en la cárcel. Allí compartimos muchas chácharas sobre lo que sería nuestro futuro. Hicimos de la prisión una escuela de formación donde se hablaba de revolución, solidaridad, amor, vida, lucha revolucionaria en la práctica cotidiana y de darnos hasta el final de nuestras vidas por la libertad verdadera de este país. Resistimos y hemos llegado a pellizcar esa tarea que nos impusimos, porque hoy, cuando podía seguir dando por la revolución Cobayito nos deja la tarea a nosotros. No cejaremos en ello, es nuestra promesa al camarada que se despide hoy.

Recuerdo a Russián en la cárcel cuando nos hablaba voz en cuello: “…SIN PRACTICA REVOLUCIONARIA, NO HAY PARTIDO REVOLUCIONARO Y SIN PARTIDO REVOLUCIONARIO NO HAY REVOLUCION”. Es una gran verdad que nos enseño en esa tenebrosa cárcel enclavada en el medio del Lago de Valencia, que hoy repetimos a los jóvenes civiles y militares, porque es una gran y definitiva sentecia en camino que seguimos hacia el Socialismo del Siglo XXI.

Muchos camaradas han tomado con anterioridad el camino insondable de la eternidad que desde hoy le toca recorrer a Cobayito. Vamos a extrañar las reuniones que hacíamos en su casa, los viejos prisioneros y familiares en la casa de su humilde vivienda, en El Paraiso de Caracas, todos los primeros sábados de diciembre. Fueron muchas las reuniones que allí se hicieron, donde brindábamos por nuestra salud y ratificábamos nuestro compromiso con la vida y la revolución.

Se va Clodosbaldo Russián un hombre culto y amable; un hombre sencillo y amoroso; un hombre de fe y revolución; hombre de ahora y hasta siempre, eso sencilamente, un hombre.♦

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