Darío Botero Pérez
1.La defensa de la Vida es la noción ética fundamental por excelencia. Pero los potentados, y los caudillos asesinos que gobiernan a su servicio y en su beneficio, desprecian, envilecen, ofenden y exterminan la Vida en vez de defenderla. Son sus enemigos declarados, y tal declaración la constituyen actualmente las recetas del Neoliberalismo
Consideran la muerte como parte del devenir natural, de modo que poco se conmueven ante las pérdidas de vidas. En su superioridad, objetividad y amplio conocimiento, no consideran un mérito protegerla, a no ser que se trate de la propia.
Han dominado en la Historia mediante la violencia y el terror impuestos a las mayorías mansas, pacíficas y laboriosas. Les parece que son inferiores y nacidas para servirles a los potentados, hasta el extremo de dar la vida por defenderlos, como suelen hacer los japoneses por su emperador; o los extremistas islámicos, no entiende uno bien por qué, tal vez por las exigencias de la CIA a sus agentes del Medio Oriente.
De ahí que los potentados le den tan poca importancia a la Vida ajena, desperdiciando los talentos y derramando la sangre de los pueblos a borbotones, como USA en Irak y Afganistán; Israel en Palestina; Gadafi en Libia; o las mafias aliadas al gobierno en Colombia, México y tantos países más.
Afortunadamente, semejantes monstruos, tan superiores y bien dotados, están condenados a desaparecer con la aterradora Historia, ahora agonizante pero siempre letal, de modo que no podemos bajar la guardia sino apurar y multiplicar la lucha mundial por cambiar tan desastroso periodo para la Vida, antes de que no quede nada por defender, lo cual es cada vez más inminente.
El futuro está acá, dependiendo de nuestro crítico presente. Les pertenece a los mansos que resolvieron recuperar su dignidad y castigar a quienes nos la roban a las mayorías, convirtiéndonos en asesinos y en víctimas, en enemigos sin motivo, para que los potentados puedan hacer sus grandes negociados. Es lo típico en la Historia, y desaparecerá con ella.
2.Por desgracia, todavía algunas culturas insisten en hacer sacrificios humanos. Otras se contentan con mutilar a sus miembros, cortándoles el clítoris a las niñas, para suprimirles la fuente de placer sexual por excelencia; o cortándoles el prepucio a los niños, para que sientan más placer al copular. Pero otras, más consideradas con sus adeptos, se conforman con matar animales para agradar y complacer a sus dioses sedientos de sangre, y para alimentar a los pastores espirituales hambrientos de carne.
Sus líderes están ansiosos de riqueza y poder. Los obtienen por cuenta de los creyentes y demás feligreses. Unos están interesados en la salvación eterna. Los otros, en su mejor supervivencia en este Mundo cruel y despiadado que tan estoicamente enfrentan los que peregrinan hacia el cielo.
No obstante, en principio el instinto induce a cada ser vivo a proteger y prolongar su existencia en las mejores condiciones posibles. Es el famoso “individuo y su circunstancia” de que hablaba José Ortega y Gasset cuando defendía los privilegios de los potentados frente a las aspiraciones de las masas despojadas y condenadas a la circunstancia de la miseria.
Con su genial escolio pretendía justificar las diferencias sociales abismales, ofensivas, evidentemente injustas y vergonzosas, ajenas a las enseñanzas de Cristo, que occidente ha fomentado entre pobres y ricos, pero que son propias de todos los regímenes jerárquicos que en el Mundo han sido y en los que todavía son.
3.La ciencia burguesa segmenta el saber, buscando hacerles lo mismo a los cerebros para que no sinteticen, reúnan, asocien, correlacionen y potencien los conocimientos, lo cual puede otorgarles sabiduría e inducirlos a insubordinarse.
Como resultado del archipiélago de ciencias, que dificulta la formación integral de las gentes de las academias, en “biología” dicho apego innato a la Vida, propio de todo ente que haya adquirido la condición de ser vivo, se denomina “instinto de conservación”. En “sociología” se denomina “individualismo”; y en “psicología”, “egoísmo”.
En estos casos, el comportamiento suele deformarse por hipertrofia, como consecuencia de las dinámicas de las sociedades piramidales propias de la Historia, pues en todas ellas, como lo anotó lord Acton “el ejercicio del poder corrompe… “ (tanto como la codicia, cabe agregar), dando origen a la categoría de individuos que la “economía” denomina “potentados”; la psiquiatría, “sicópatas”; y la política, “líderes” y “caudillos”. También se incluyen todos sus lacayos, sirvientes, defensores y admiradores, tanto laicos como militares o religiosos, pues “de todo se ve en la viña del Señor”.
Lo cierto es que cualquier amenaza a la conservación de la Vida, que es tan frágil, constituye un crimen esencial e innegable, por muy buenos motivos que se tengan para justificarlo.
Es particularmente aberrante cuando el crimen proviene de una persona obligada por juramento a hacer todo lo posible por prolongar la Vida en las mejores condiciones, hasta que la muerte cobre su victoria.
Desde luego, los promotores de la eutanasia, tanto como los del aborto, esgrimen argumentos piadosos para justificar, dignificar o trastrocar ambos atentados deliberados contra la Vida. Consideran que así lograrán quitarles su carácter de asesinatos, y que hasta por buenas personas pasarán los elocuentes y laxos asesinos.
Pero en el plano de la ética antropológica, se trata de crímenes contra la Vida, independientemente de la presentación que se les dé o de las razones que se arguyan, de modo que todo aquel que diga estar comprometido con la defensa de la Vida no tiene más remedio que entender su verdadero significado y repudiarlos.
Defenderlos es una manera “digna” de apoyar la causa de los sionistas, de los nazis, de los fascistas, de los falangistas, de los “comunistas” genocidas y de los déspotas en general, proverbialmente empeñados en diezmar la población, por razones religiosas, de eugenesia, o de mera arrogancia criminal y ambición insaciable que, en el caso de muchos países, presuntamente socialistas, se pretende presentar como una bandera del proletariado.
4.La legalización de la eutanasia permitiría buenos ingresos para los intermediarios en la eliminación de esos excedentes humanos que no hacen sino estorbar cuando llegan a viejos (o se incapacitan) y dejan de producir.
Sus duelos tendrían el misericordioso pretexto de que se las practicarían para evitarles sufrimientos y garantizarles su calidad de vida. Pronto, muchos seguirían sus humanitarios pasos que, de contera, les devuelven la libertad para disfrutar sus vidas como adultos responsables y lúcidos, libres del sacrificio de cuidar enfermos terminales.
Es lo que sucede con quienes resuelven frustrar los esfuerzos de la verdadera medicina por mantener vivos a quienes los pragmáticos suelen denominar “vegetales”. Para negarles sus esperanzas de recuperación y justificar la desconectada, los califican como muertos en vida, de modo que presentan su decisión de matarlos como un acto de caridad.
Así suele proceder la hipócrita bondad, tan aficionada a los eufemismos que disfrazan la cruda y vulgar realidad. Sus cultores son tan cultos, delicados, respetuosos y civilizados, que prefieren matar a alguien en vez de mentarle la madre o permitir que desmejore su calidad de vida.
Al respecto, no deja de ser aleccionadora la experiencia de unos padres cuya bella y joven hija quedó en estado de coma como consecuencia de un accidente. Los aparatos clínicos impidieron que muriera, alimentando las esperanzas de los amorosos padres en que algún día podrían volver a departir con ella, cuando despertase.
Pero, como la patria potestad había pasado legalmente a su esposo, éste resolvió no esperar. Ordenó desconectarla sin consideración con sus suegros, que se oponían, y sin exponerse a sanciones penales. Estaba apurado por cobrar el jugoso seguro de vida de su cónyuge.
Es que remplazar la pareja es fácil, pero tener y criar hijos no lo es tanto, como lo sabía la desdichada familia de la desconectada prematuramente.
ANEXOS
1. Hablando de defensa de la Vida, la campaña de AVAAZ para proteger la Amazonía merece el apoyo de todos los sensibles. Con ese fin remito dos llamados de solidaridad que canalizan los respaldos para pedirle a Dilma Rousseff que no firme la ley forestal. Es una oportunidad para que los defensores de la Naturaleza participen en su protección efectiva, exigiéndoles a los arrasadores que se comporten como humanos y no como bestias codiciosas.
a. Asesinatos en la selva Amazónica
b. EL MODELO BRASILEÑO ES ECOLÓGICAMENTE INSOSTENIBLE
Para conocer de qué se trata la ley, agrego el texto de Bruno Lima y Rafael Cavalcanti,
c. “La batalla discursiva por el Código Forestal”
2. Pero “en todas partes se cuecen habas”, pues el imperio del Neoliberalismo es mundial y sus recetas son las mismas para sus víctimas, atendiendo al grado de subyugación que haya logrado imponerles. Pretende aplicarlas al mismo tiempo en la mayoría de los países y en todos los sectores económicos que hayan despertado su codicia, condenando a las mayorías a la miseria y el despojo a favor de los potentados.
En el llamado primer mundo, víctima reciente de sus tropelías, luego de un enorme endeudamiento y los consecuentes saqueos del erario por parte de los politiqueros corruptos, están transitando la etapa de los recortes en gastos sociales, con su consecuente deterioro en los estándares de vida de los habitantes. El pretexto para causar tanto sufrimiento es cancelar la cuantiosa deuda pública, irresponsablemente adquirida por los gobernantes a instancias del FMI y el BM.
En el tercer mundo, que ya vivió esas injurias, el despojo de las riquezas naturales está a la orden del día, pisoteando los sagrarios naturales que todavía conserva la Tierra. El propósito perverso es acabar con todo de una vez, en tantos hábitats como se pueda alrededor del Mundo.
Al respecto incluyo una denuncia sobre una explotación maderera en la selva chocoana de Colombia. La adelantan en el “Consejo Comunitario de Los Delfines, autorizado por la Ley 70 de 1993 y creado en 1999. Este territorio colectivo —inembargable, inalienable, imprescriptible— se extiende entre Bahía Solano y Juradó, el Pacífico y la Serranía del Baudó, y ocupa una superficie de 67.327 hectáreas donde viven 18 comunidades, 1.329 familias y 5.846 personas”.
Acatando el designio depredador del sionismo apocalíptico, la multinacional canadiense que recibió la licencia de manos del gobierno del dictador vendepatria, Álvaro Uribe Vélez, tiene la intención de explotar oro y petróleo a medida que despejen la selva de los irremplazables e invaluables ejemplares arbóreos que le irán robando a la Naturaleza y a los animales salvajes, ante la mirada impotente de sus guardianes humanos ancestrales, los indígenas de 18 comunidades:
“… la empresa Prima Colombia Hardwood ha comenzado a tumbar árboles en Bahía Solano para exportar a China, con la que tiene firmados ya 17 contratos sobre 7.000 metros cúbicos de las maderas más finas del Chocó: algarrobo, sande, cedro amargo, bálsamo, caimito, chanul y virola”.
“La tal empresa no es cualquiera. Es dueña de REM Forest Products, del billonario canadiense Frank Giustra, un corsario financiero que hizo puente con Álvaro Uribe y obtuvo una licencia de aprovechamiento forestal otorgada por Codechocó en 2006 (Resolución 2293) para explotar durante 15 años más de cinco millones de metros cúbicos de madera: unos US$1.500 millones. Estas compañías tienen a su vez vínculos financieros con Pacific Rubiales Energy, Medoro Resources, Alange Corp, Gran Colombia Gold. Es decir, se trata de un proyecto de envergadura: madera, oro y petróleo” (subrayas y negrillas agregadas)
Para los interesados, el anexo se llama “A quién le importa Juan Ceballos”
3. En vista de que la gente sigue siendo importante, inclusive si rechazamos el absurdo antropocentrismo bíblico, agrego un detallito sobre algunos de los numerosos crímenes imputables al contubernio gobierno- Mano Negra (o Escuadrones de la Muerte, o Paramilitares, o Convivires, o Bacrim), que ilustra la alta moral de nuestras tropas, de la cual se enorgullece Juan Manuel Santos. Adicionalmente, el escrito adjunto ilustra la labor de desplazamiento y depredación que adelanta el neoliberalismo en otro sagrario natural, que tanto han cuidado los hermanos mayores que habitan allí desde siempre.
“50 niñas violadas por El Patrón y el Parque Tayrona”