La crisis mundial toma forma de “tormenta perfecta»
Jorge Altamira- Prensa Obrera
Quizá sea culpa de la Copa América, pero pocos han prestado atención a la decisión del fondo de inversiones de Singapur, Temasek, : vender la mitad de las acciones que tiene en el Banco de China y el 8% de las del China Construction Bank. Temasek ha sido el mayor inversor en el Banco de China. Hace una semana, la Auditoría Nacional de China había informado que esos bancos poseen 1,2 billones de dólares en deuda de los gobiernos locales (el PBI de China es de alrededor de cuatro billones de dólares). Luego, se supo que las ramas financieras de estos gobiernos, en Shanghai y Yunan, podrían declararse en cesación de pagos. La acción de Temasek «hizo sonar las alarmas sobre las perspectivas del sector bancario». El Bank of America, el segundo inversor en importancia en el Banco de China, «planea seguir los pasos de Temasek». Siempre de acuerdo con The Wall Street Journal (6/7), «El mercado parece haber llegado a la conclusión de que los principales inversores se encuentran preocupados por los riesgos ocultos en los bancos chinos». Las acciones de los dos bancos cayeron un 13 y un 14%, respectivamente, en junio.
Para la calificadora Moody’s, «La escala potencial de los problemas de los préstamos de los bancos de China puede encontrarse más próxima a su hipótesis de tensión que de normalidad» -créditos morosos del 8 al 12% en lugar de 5 al 8%. A menos que China proponga ‘un plan maestro claro’ para limpiar su cúmulo de deuda estatal local, la perspectiva crediticia de los bancos de China puede convertirse en negativa».
Cuando el fondo de Singapur ejecutó sus acciones en el Banco de China, el Banco Central de este país volvió a subir la tasa de interés, alegando la necesidad de domesticar la inflación, la cual alcanzó el 6,6% anual. Desde el derrumbe de finales de 2008, el gobierno de China llevó adelante una agresiva política de gasto fiscal y de expansión del crédito, que ha redundado en muchas inversiones no rentables y en el otorgamiento de préstamos impagables. «Proveer estímulos monetarios es la parte fácil; retirarlos resulta más difícil». Este comentario del Financial Times (6/7) está relacionado a la observación de que «los inversores están alarmados por cualquier desenvolvimiento que parezca elevar las chances de un aterrizaje forzado en China». O sea de una crisis financiera. Un síntoma de esta posibilidad es que la tasa de interés de corto plazo supera a las de préstamos a plazos prolongados; los deudores morosos salen a endeudarse para salir de la mora. Cualquiera sea el curso que siga esta crisis, se le asesta un golpe a la demanda mundial que tiene a China como la principal protagonista, en momentos en que se agrava la situación industrial en Estados Unidos y Europa. El ‘desacople’ de China, cuyo crecimiento debería permitir balancear la recesión en Estados Unidos y Europa, se viene agotando desde hace tiempo.
Grecia y Portugal
Pero los ‘astros’ se han complotado en contra de la burguesía mundial anunciando la rebaja de la calificación de la deuda de Portugal, la que quedó convertida en «basura». La ironía es que esta descalificación obedece a que las exigencias puestas a los bancos alemanes y franceses para refinanciar la deuda de Grecia ¡reduce la capacidad para rescatar a Portugal! (Wall Street Journal, 6/7). Como en los otros países quebrados, la deuda pública es lo de menos: la deuda privada de Portugal es un 260% del PBI. Como en un naufragio, primero los niños y las mujeres – en el capitalismo, salvar a los bancos es la regla del juego de una misión imposible. «La descalificación va a disparar los costos directos para Portugal en la medida en que producirá un efecto cascada en el sistema» (Wall Street Journal).
¿Quién está en quiebra?
Pero, pero… «De acuerdo al Banco de Basilea, el sistema financiero de España es el más expuesto al riesgo de Portugal, por 113 mil millones de dólares en deuda pública y privada, aproximadamente un tercio de la deuda pendiente del país». Entre los principales afectados: BBV, Santander, Popular Español. «La descalificación de Portugal -insiste el Wall Street Journal- llega en un delicado momento para España», nada menos que el país que «es demasiado grande para ser rescatado». El economista conservador Nouriel Roubini, al comparar Italia con España, solicitó una caracterización global de la crisis. Un derrumbe, el 24 de junio pasado, de la Bolsa de Milán, llevó al Corriere della Sera a advertir que algunos bancos italianos no superarían el examen de ‘resistencia’ que está efectuando las autoridades, con la correspondiente baja de calificación de sus deudas; entre ellos no estaría el Unicredit (algo sospechoso), pero sí el Intesa, el Banco Popolare y varios más. La amplitud del derrumbe financiero en Europa excluye la posibilidad de que alcance como salida una refinanciación de la deuda de Grecia, con o sin quita. También aleja la hipótesis de que un bono europeo pueda sustituir las diferentes deudas públicas nacionales, porque al final los rescatistas son nada menos que los mismos siniestrados. La deuda conjunta de Irlanda, Portugal y Grecia solamente -o sea pública y privada, bancaria y no bancaria- suma 900 mil millones de euros -1,3 billones de dólares (The Economist, 16/4). La deuda exclusivamente pública es la cuarta parte de esto: ¿quién está en quiebra, entonces?
Financial Times (21/6) es muy claro con relación a Grecia: «Los retiros mensuales de depósitos de los bancos fueron de 1,5-2 mil millones de libras esterlinas en el primer trimestre del año» -2,5-3,3 mil millones de dólares por mes. En 2010 se retiraron 30 mil millones de euros, o sea 42 mil millones de dólares -el 12% del total de los ahorros. Es decir que hay un vaciamiento bancario que es compensado por el Banco Central Europeo, cuyo balance (títulos acumulados) es de 2,8 billones de dólares, frente a un billón hace tres años. «Además, el organismo posee decenas de miles de millones de euros como aval de los préstamos (o sea que no figuran en el balance del BCE) otorgados a los bancos griegos, cuyo valor podría derrumbarse en caso de que el país caiga en una cesación de pagos» (Wall Street Journal, 4/7). La salida de dinero de Grecia hacia Chipre -12 mil millones de dólares- se detuvo cuando se vio la posibilidad de quiebra de ¡los bancos chipriotas! (Financial Times). ¿Quién se anima en estas condiciones a refinanciar deudas que nunca serán pagadas? La mencionada Moody’s acaba de advertir a los acreedores de Grecia que rebajaría su calificación si procedieran a una refinanciación (Wall Street Journal, 5/7). La Unión Europea y la sociedad capitalista en general enfrentan el desafío de una reorganización económica para la cual no tienen los recursos financieros ni, al menos todavía, los medios políticos, pero que modificará en forma radical todo el contexto histórico. El inmovilismo que se manifiesta en el recurso exclusivo al ajuste se encuentra en el punto del estallido. Los políticos pretenden repetir la dosis de ajuste que aplicaron a los países del Báltico, sin haber provocado conmociones políticas, pero no los han sacado de la depresión, que ahora se agravará con el empeoramiento de la situación financiera mundial en su conjunto.
USA y Sud América
¿Y qué pasa del otro lado del Atlántico? «Los factores que enlentecen el crecimiento de Estados Unidos son crónicos», dice Roubini (La Nación, 26/6), y remite al hundimiento de la demanda como consecuencia del derrumbe financiero. «Y a diferencia del 2007 hasta el 2010 -prosigue- (…), en esta ocasión las autoridades se están quedando sin municiones». Las líneas de crédito de los bancos han caído de 3,04 billones de dólares a 2,69 y para el sector inmobiliario de 1,33 a 1,15; «el crédito bancario a hogares y empresas en Estados Unidos ha caído un 4% desde que comenzó la recuperación» (Wall Street Journal) (¡!), o sea que no la hubo nunca, porque la economía capitalista no es una economía de transacciones simples, sino de expansión y crédito. Este impasse explica las divisiones políticas en Estados Unidos, donde no se logra que el Congreso autorice una margen mayor del tope de endeudamiento del Estado. Esto explica la caída de los bonos del Tesoro norteamericano, o sea una corriente vendedora de deuda pública, lo cual aumenta la tasa de interés en medio de una recesión.
Fuga de capitales
Estos aumentos de tasas de interés, en los bonos Estados Unidos o en la tasa del Banco Central de China, conducen a lo que el Financial Times calificó como «Reversión de fortuna en preparación en las acciones de los países emergentes» (21/6), o en castellano básico: peligro de salida de capitales. El periodista cita el caso de la Bolsa de Shanghai, donde el valor de acciones cotizantes pasó del 140 al 62% del PBI.
Argentina, situación potencialmente explosiva
Para la Argentina, se estima una salida de capitales, en 2011, de quince mil millones de dólares. Este reflujo financiero se manifestará, en la cotización de las materias primas de exportación; el gobierno intenta controlar una devaluación de la moneda (que se cotiza en el paralelo con un diferencial del 20%), mediante la venta de títulos en dólares de la Anses. (Asociación Nacional de Seguros Sociales), convertida en una caja chica para todo servicio. Argentina enfrenta una inflación elevada en condiciones de congelamiento de servicios básicos como energía y transporte, que es lo que la hace potencialmente explosiva.
Mario Blejer, banquero, londinense fiel a los Kishner, dijo que «las dos principales amenazas vienen por el lado de una crisis fiscal en Europa y un frenazo de los emergentes para contener la inflación». Será que la economía política Kishner se encuentra en ‘libertad condicional’. Esto explica que hayan traspasado los bonos que se ajustan por inflación de los acreedores internacionales a la Anses, lo cual equivale a una confiscación económica , porque se aplica el índice del Instituto Nacional de Estadísticas.
No más pueblos bobos
Citamos a Roubini diciendo que los Estados no tienen los recursos del pasado para afrontar la nueva etapa de la bancarrota capitalista; tampoco cuentan con la pasividad de las masas. La belicosidad de los explotados se va convirtiendo en el factor fundamental del derrumbe, pone límites infranqueables al capital y prepara las condiciones para una salida anticapitalista./
RM