La reforma universitaria

Giulio Santosuosso

Con esta nota quiero agregar a la discusión en curso sobre la reforma universitaria un tema muy importante.

El sistema educativo se basa sobre un postulado completamente falso: que aprender es consecuencia de enseñar.

En castellano, la palabra “enseñar” significa “dar señas de”, “mostrar”. Cuando el docente se sube a la tarima y toma la tiza o un marcador y va escribiendo algo en la pizarra (o mostrando algo con un videobean), está mostrando lo que otros pensaron, dijeron, hicieron, inventaron, etc. 

Y esto no tiene que ver con el aprendizaje. El aprendizaje es un reacomodo de la red cognitiva que tenemos en nuestro cerebro y, decía Aristóteles hace dos mil quinientos años, no hay concepto que no haya pasado por la sensación. Para que en la red cognitiva del estudiante aparezca ese concepto que el docente está intentando que aprenda (creyendo que el aprendizaje es consecuencia de la enseñanza), él debe experimentar algo, debe hacer algo, de donde crear la abstracción, el concepto abstracto.

Cuando yo era profesor en la Universidad Simón Bolívar, movido por esto que acabo de escribir, creé dos sistemas de aprendizaje, en los cuales no había docentes, sino tutores, facilitadores, grupos de estudios.

El primero fueron los Estudios Libres, el primer sistema de educación no presencial que se hizo en Venezuela. El segundo fue cuando descubrí la idea de “Aprendizaje para el dominio” creada por Benjamin Bloom: cada quien puede aprender cualquier cosa, con tal que se le dé el tiempo para ello. Fue la MAT100, en la cual cada estudiante de primer año podía ir a su velocidad, sin la ridícula presión del calendario (“la semana próxima se acaba el trimestre!!!”).

Pero mis colegas nunca los entendieron, y los cerraron ambos, pocos años después que yo dejé la USB, de la cual me fui precisamente porque estaba cansado de discutir cosas tan obvias. Y hoy en día, treinta y pico de años después, se siguen subiendo a la tarima…

Urge comprender que aprender no es consecuencia de enseñar.

RM