Por Lívia Duarte
La semana pasada, representantes de 150 organizaciones, entidades y movimientos sociales de varios países anunciaron la realización de la Cumbre de los Pueblos el próximo año. El evento será paralelo a la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, popularmente conocida como Río +20. Para empezar la organización del evento, se celebró un seminario internacional el 30 de junio y 1 de julio. Enseguida, el sábado, el 02 de julio, una Plenaria de Movilización, más abiertas a los movimientos sociales de la ciudad, que ya comienzan a articularse para también participar en la Cumbre de los Pueblos (el nombre aún no es oficial).
Fatima Mello, de la Red Brasileña por la Integración los Pueblos (REBRIP) y de la FASE, anunció que el primer objetivo de la Cumbre de los Pueblos es exigir a los gobiernos que le den peso político a la conferéncia oficial: «No tendremos una Rio +40. Nuestro planeta no lo tolerará. Estamos cansados de tantas conferencias del sistema de las Naciones Unidas y otras instituciones multilaterales con muy bajo poder de implementación y que establecen compromisos por debajo de la urgencia de la crisis que acomete a la Tierra. También queremos movilizar a la opinión pública en el debate por otro modelo de economía, sociedad y desarrollo «. Ella y otros representantes del Comité de Facilitación de la Sociedad Civil para el Río +20 hablaron en una conferencia de prensa. También participaron miembros de redes, organizaciones y movimientos sociales de otros países que llegaron a Río para participar en el proceso de construcción de la Cumbre.
Ellos creen que uno de los debates más importantes de la Cumbre de los Pueblos es el de la necesidad de rescatar la noción de que existen bienes comúnes a la humanidad, lo que es incompatible con la actual mercantilización de la vida y de la naturaleza. «Tenemos que discutir esta idea: agua, tierra, bosques, biodiversidad y también servicios públicos como educación y salud no pueden estar en las manos de los mercados con fines de lucro. La sociedad debe tener acceso a todo eso como un bien público y universal, como condición primera para la justicia social y ambiental en el mundo», señaló Fátima.
Además de esto, otro eje que deberá guiar la cumbre es la presentación de experiencias concretas alrededor del mundo que miran hacia otra economía y otra forma de organización de la sociedad. Ejemplos como el de la economía solidaria, que ofrece circuitos más cortos y justos entre la producción y el consumo y la agroecología, que apunta a formas de producción de alimentos basadas en pequeñas propriedades, de manera sostenible y sin uso de insumos químicos, como los pesticidas.
Es hora de señalar las contradicciones
En el momento en que se prepara para acoger la Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, Río sufre una intensa mercantilización de la ciudad ligada, entre otros factores, a la realización de mega-eventos deportivos – en especial la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016. Este proceso ha estado marcado por la falta de transparencia y diálogo con la sociedad civil, así como por la violación de derechos, como el derecho a la vivienda digna. La Cumbre de los Pueblos debera abordar esta contradicción que afecta a la ciudad.
Marcelo Durão, de la Via Campesina, señaló que la lógica de los eventos ha sido la de apropiación de los territorios – no sólo en Río y demás capitales que acogerán la Copa del Mundo 2014, sino también en otros países que ya han recibido los eventos. Brian Ashley, del Comité Organizador de las movilizaciones em el marco de la COP 17, conferéncia del clima que se celebrará en Durban, Sudáfrica, recordó la experiencia de su país, sede de la Copa del Mundo 2010. «Tenemos muchas necesidades sociales, 40% de desempleo y graves problemas de salud y educación para los cuales dice el gobierno que haber recursos. Sin embargo, para la Copa, 40 mil millones de dólares fueron utilizados en la construcción de estadios, aeropuertos y carreteras que actualmente sirven solo a la elite o son gigantes elefantes brancos. La experiencia há sido de una masiva transferencia de recursos a la FIFA», dijo, apuntando a lo que cree ser la misión de los movimientos sociales en Río +20: «Necesitamos apuntar uma alternativa para un otro mundo donde los recursos no se utilizan para estos intereses privados, pero sí para proteger la naturaleza y la sociedad”.
Y esta no es la sola contradicción que se puede apuntar en la actitud del gobierno brasileño, que sedia el Rio +20. No fueron olvidados los cambios perjudiciales para el medio ambiente y los pueblos, propuestos en el nuevo Código Forestal, así como la elaboración de un proyecto de ley que permite el uso de semillas conocidas como Terminator. Estas semillas no se reproducen y se indican por el mercado como una solución a la contaminación. Sin embargo, deben significar un duro golpe para la biodiversidad, los conocimientos y los derechos de los agricultores que hacen reproduzir sus propias semillas hace miles de años. Ya existe una moratoria internacional contra las semillas Terminator; un cambio en la posición de Brasil puede significar un efecto de cascada en todo el mundo
Los organizadores planean construir un proceso de la Cumbre de los Pueblos enlazada a las luchas reales, sean las resistencias a las políticas impuestas por el G-20, el proseguimiento del proceso del Foro Social Mundial o el debate sobre las agendas nacionales. En el caso de Brasil, anfitrión de Río +20, Fátima afirmó que la lucha contra los cambios que fueron aprobados por la Cámara para el Código Forestal es la estructura misma del proceso de construcción de la Cumbre de los Pueblos. Marcelo Durão, de la Vía Campesina, sostuvo que si los cambios en el Código Forestal se confirman, representarán una de las más grandes pérdidas de biodiversidad jamás visto por el mundo – y una gran victoria para la agroindustria, que se entrará en la Amazonía extendendo la ganadería y el monocultivo de soja
En su opinión, es necesario «gente en las calles» para detener a los cambios, al ejemplo de las manifestaciones en Curitiba durante una de las Conferencias de las Naciones Unidas sobre la Biodiversidad, que han garantizado la moratoria sobre las semillas Terminator. «Las semillas Terminator son más una falsa solución de mercado. Nosotros de la Vía Campesina no creemos en la «economía verde». El mercado no puede ofrecer soluciones reales a problemas históricos generados por la sociedad capitalista. Para nosotros, la solución no está en el mercado, sino en las experiencias de los pueblos y basada en la solidaridad «, dijo Durão.♦