Cae jefe de Scotland Yard por escándalo de escuchas

Londres, 18 jul (PL) El jefe de la policía británica, Paul Stephenson, presentó su dimisión tras el escándalo de las escuchas telefónicas ilegales que ha salpicado también al cuerpo policial.

Al dar a conocer su renuncia, el jefe de Scotland Yard declaró que su decisión está motivada por «las muchas acusaciones y especulaciones» que se están produciendo sobre la gestión de la policía en este caso.

El escándalo de intercepción de las comunicaciones estalló tras conocerse que el tabloide sensacionalista News of the World, propiedad del presidente del emporio mediático News International, Rupert Murdoch, realizó miles de escuchas ilegales para obtener exclusivas.

Este fin de semana el hecho tomó una nueva dimensión cuando la prensa británica reveló que el ex director adjunto de ese semanario, Neil Wallis, tenía vínculos con el jefe de Scotland Yard y con la Policía Metropolitana.

Wallis, detenido la semana pasada, trabajó como consultor de relaciones públicas en Scotland Yard, solo dos meses después de que abandonara el tabloide.

Por su parte, el jefe de la policía británica pasó cinco semanas en un lujoso hotel en el que laboraba Wallis.

«Permítanme dejar muy claro que tanto yo como la gente que me conoce sabemos que mi integridad está intacta. Me gustaría haber hecho las cosas de otra manera, pero no voy a perder el sueño acerca de mi integridad personal», dijo Stephenson en su nota de renuncia.

El escándalo político, considerado el mayor ocurrido en el Reino Unido en los últimos años, tiene ramificaciones en el gobierno del primer ministro, David Cameron, y se sospecha que se extienda también a Estados Unidos.

Por lo menos una decena de personas han sido detenidas desde que se reabrieron las investigaciones en enero pasado.

El caso más reciente es el de la exdirectora de la compañía News Internacional y mano derecha del magnate Murdoch, Rebekah Brooks, detenida este domingo y luego puesta en libertad bajo fianza.

Se estima que más de cuatro mil personas fueron afectadas por las escuchas ilegales, entre ellos familiares de los atentados terroristas ocurridos en Londres en 2005 y de los soldados británicos muertos en Irak y Afganistán.♦