Oslo, 24 jul (PL) Una estela de consternación y sobrecogimiento impuso en Noruega el doble atentado que el viernes estremeció a este país escandinavo con saldo provisional de 92 fallecidos.
Los noruegos pasaron del estupor a la conmoción cuando a pocas horas del estallido de un coche bomba en el centro de Oslo los medios locales daban cuenta ayer de un tiroteo en un campamento de verano.
«Es un día muy triste para Noruega, tan trágico. No podemos creer que esto podría sucedernos», dijo a Prensa Latina Ann Kristin Nilsen, residente en la sureña ciudad de Maura.
Nilsen lamentó los dos ataques perpetrados ayer supuestamente por Anders Behring Breivik, detenido tras disparar a quemarropa contra jóvenes de filiación laborista reunidos en la isla de Utoya.
La noruega de 38 años manifestó su abatimiento por los hechos que pusieron de luto al país y sembraron el temor a nuevos atentados, aunque el primer ministro Jens Stoltenberg descartó hoy tal posibilidad.
El gobernante dijo al canal NRK que la policía no reforzó las medidas de seguridad tras los ataques, si bien tuvo que admitir que no quedó claro si el presunto autor, «ultraderechista y fundamentalista cristiano», tenía cómplices.
Stoltenberg calificó la situación de la mayor tragedia nacional después de la Segunda Guerra Mundial y advirtió que la misma no podrá afectar el carácter abierto y democrático de Noruega.
Espontáneamente cientos de personas coincidieron en todo el país en diversos actos de homenaje póstumo a las víctimas de la doble matanza, en honor a las cuales depositaron flores y encendieron velas.
Desde el Vaticano el papa Benedicto XVI se sumó a la condena internacional por esos «actos de violencia sin sentido» y llamó al pueblo noruego a estar «espiritualmente unido» para rechazarlos.
Benedicto XVI envió un telegrama al rey Harald de Noruega en el que remitió sus condolencias y apoyo a las autoridadesd de este país, a las familias de los fallecidos y a las decenas de heridos reportadas.♦