Washington, 28 jul (PL) Mientras se agudiza el atasco político en derredor al tema de la deuda pública estadounidense, analistas alertan hoy que el problema real es más de fondo y tiene que ver con la estructura gubernamental en Washington.
El espectáculo que vemos de un Washington disfuncional, incapaz de lograr un acuerdo básico sobre un tema de cardinal trascendencia, no debe sorprender a nadie, comentó un artículo del diario The Wall Street Journal.
Tal inhabilidad para resolver un asunto tan importante como es la capacidad federal de pago no es un accidente aislado, es la culminación lógica de lo que muchos llaman el «hiperpartidismo» en el Congreso, señala el columnista Gerald Seib.
Varios meses pasaron después de iniciadas las discusiones entre republicanos y demócratas para aumentar el techo de la deuda nacional, que marca 14,5 billones de dólares. Hasta la fecha no aparece un pacto concreto que solucione el dilema.
En su más reciente discurso televisado el presidente Barack Obama recalcó que el pueblo norteamericano «votó quizás por un gobierno dividido entre los dos más importantes partidos, pero nunca votó por un gobierno disfuncional que no puede cumplir con sus tareas».
También en el periódico The Nation, el exsenador y excandidato presidencial demócrata Bill Bradley afirmó que «la actual crisis es el último síntoma conocido de que el sistema político estadounidense está quebrado por el ultrapartidismo.»
El Congreso y la Casa Blanca necesitan, pero no pueden, alcanzar una fórmula de compromiso acerca del endeudamiento, para poder dedicar sus esfuerzos legislativos a otros problemas también vitales como el desempleo, subrayó Bradley.
De acuerdo con el excongresista, Obama debe poner presión para acabar con el estancamiento en Washington y aprender del pasado en pos de contestar las preguntas sobre el déficit presupuestario.
Si el Capitolio no emite un fallo para actualizar el tope del débito antes del 2 de agosto Estados Unidos corre el riesgo de caer en moratoria de pagos, con un dólar declinante, aumento en tasas de interés, rebaja en la calificación crediticia y gran nerviosismo en los mercados bursátiles.
Los debates están retrasando además otras discusiones importantes para el país como son los planificados acuerdos comerciales con Panamá, Colombia y Corea del Sur, apuntó el diario The Washington Times.
Antes de comenzar las negociaciones sobre la deuda, congresistas de ambos partidos estaban listos para poner luz verde a estos tres tratados que llevan años de preparación y representarían los mayores convenios comerciales en la era Obama, indicó el Times.
Líderes republicanos en la Cámara de Representantes prevén llevar a discusión en la tarde de este jueves un nuevo plan para elevar el límite del endeudamiento, a menos de una semana para que venza el plazo.
Obama ya dejó claro que prefiere el plan del demócrata y líder en el Senado,
Harry Reid, el cual establece 2,7 billones de dólares en reducciones de gastos federales y elevar el tope de la deuda para que dure hasta después de las elecciones presidenciales de 2012.♦