Republicanos persisten en plan para destruir políticamente a Obama

Washington,  (PL) Tras aplastar a los demócratas en las elecciones de medio término de 2010, el Partido Republicano continua su accionar para destruir políticamente al presidente estadounidense Barack Obama.

La oposición se niega a escribir legislación con él, algo que puede resultar peligroso en tiempos de crisis.

Así lo definen analistas políticos y comentaristas al observar lo que acontece en esta capital en especial las negociaciones para elevar el techo de la deuda pública y reducir el déficit fiscal.

Thomas Mann, analista político de la Brookings Institution, uno de los llamados tanques pensantes de este país, anticipó hace varios meses «un extenso periodo de una amarga guerra partidista en el Capitolio, luego de las declaraciones cordiales obligatorias de ambos lados después del 2 de noviembre».

Otros advirtieron entonces que los republicanos no debían olvidar que ellos ahora están en la mira de los votantes e incluso acciones que pudieran parecer beneficiosas les pueden resultar negativas a sus planes de retomar la Casa Blanca.

Una mirada al diferendo permitiría decir que el pronóstico se cumple en lo que se refiere a los que tratan de ahogar al presidente.

La validez de la deuda pública de los Estados Unidos, autorizada por ley en 1917, incluyendo las contraídas para el pago de pensiones y recompensas para suprimir insurrecciones o rebeliones, no deberá ser cuestionada, plantea la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos.

Al parecer por la intransigencia de los republicanos más conservadores, ya algunos apuestan por la posibilidad de que el presidente invoque ese acápite de la Constitución.

Una de las interpretaciones de ese artículo afirma que la «deuda pública no puede ser cuestionada» y que, por ello, no corresponde que se le apliquen techos o límites.

La víspera, el representante demócrata Eliot Engel, de Nueva York expresó que «el presidente debería invocar la decimocuarta enmienda», un nuevo ingrediente que pudiera destrabar estas negociaciones.

Esto pudiera ocurrir pues demócratas y republicanos siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo solucionar la crisis. La Casa Blanca quiere que el Congreso aumente el límite de 14.3 billones de dólares de endeudamiento para que la administración siga pagando.

Los republicanos exigen recortes drásticos del gasto sin aumento de impuestos para frenar el déficit.

Obama y los demócratas cedieron a hacer recortes en programas sociales, pero exigen que los más ricos «paguen lo que les corresponda».

Pese a varios planes en discusión no se concreta nada. Los dirigentes republicanos utilizan la amenaza de una crisis de la deuda para imponer un programa ideológico que le abra el camino en los comicios de 2012, estiman voceros en esta capital.

El sector ultraconservador Tea Party, cuyos nuevos miembros de la Cámara fueron elegidos bajo el lema de poner orden en el gobierno y de evitar nuevos impuestos, han ejercido una enorme influencia en las negociaciones.

Este sector usa el límite de la deuda para obtener concesiones políticas mediante amenazas, algo que para muchos es sorprendente pues históricamente el límite del débito es considerado un detalle sin importancia.

Desde 1960, el Congreso permitió en 78 ocasiones subir permanentemente el tope de la deuda; 49 veces con presidentes republicanos y 29 veces con demócratas, sin poner reparos.

El no elevar el límite de la deuda obligaría al Gobierno a hacer recortes de gastos drásticos e inmediatos, y ajustar en un momento en el que la economía está profundamente deprimida destruiría cientos de miles de puestos de trabajo.

Algunos expertos consideran que la deuda es usada a casi un año de los comicios de 2012 como un arma política y que mandatario es extorsionado.

Sin embargo, el problema tiene mayores connotaciones como expresa Naomi Klein en La doctrina del shock. Las elites financieras aprovechan los estados de conmoción creados por crisis económicas para suprimir conquistas sociales.

Al respecto, el presidente del grupo hispano en el Congreso, el legislador Charles González, estima que los republicanos amenazan con podar programas como el sistema de pensiones del Seguro Social y los programas Medicare y el Medicaid de asistencia médica que protegen a los más vulnerables.

El representante por Texas Rubén Hinojosa califica de vergonzosos los drásticos recortes propuestos por los republicanos, ya que afectarán a la clase media y familias de bajos ingresos, incluyendo a ancianos, madres, niños y discapacitados.

Si no hay un arreglo entre las partes, a partir del 2 de agosto, el Tesoro de Estados Unidos deberá funcionar solamente con los ingresos de efectivo, no contando con la capacidad de endeudarse más.

Son variadas las interpretaciones de lo que puede pasar. James Bullard, un directivo de la Reserva Federal (Fed), considera que las consecuencias son imprevisibles.

Mientras para la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, la francesa Christine Lagarde, esta situación puede desembocar en un acontecimiento «muy, muy, muy grave».

El tiempo dirá la última palabra.♦