EE.UU. Congreso federal rumbo a nueva parálisis política

Por Jorge V. Jaime*

La Habana (PL) Corregido transitoriamente el polémico techo de la deuda, pareciera que el Congreso de Estados Unidos podría pasar a modo hibernación. No será así. Esperen más disputas, presiones y embotellamientos políticos antes de 2012.

El atasco que causa en Washington un bipartidismo atrofiado persistirá. Las mismas fuerzas extremas que desde el Capitolio condujeron al país al borde de la suspensión de pagos colisionarán nuevamente en los próximos meses.

A inicios de agosto los legisladores salieron de vacaciones, pero regresarán el 6 de septiembre, un mes antes del plazo fijado para aprobar nuevos presupuestos y remozadas estructuras para varias agencias gubernamentales.

A juicio de analistas, ahí comenzarán otra vez las recias discusiones entre republicanos y demócratas, más el consecuente estancamiento. Se volverá a poner en evidencia que algo anda mal en el sistema gubernamental norteamericano.

Luego en noviembre sobreviene el tema de la institución de un llamado Supercomité de 12 miembros (seis de cada partido mencionado), que se supone deba recortar el débito en otros 1,2 billones de dólares.

Por ende, más porfías políticas e intercambios de argumentaciones irreconciliables. Con esa misma tonada llegaremos a diciembre, cuando el Senado se programó para evaluar las recomendaciones del Supercomité.

¿Y qué se prevé suceda aquí? La misma película. Los republicanos dirán exactamente lo contrario que los correligionarios del presidente Barack Obama. No habrá punto medio, nadie quiere ceder a las puertas de un año electoral.

«Recomiendo a esa porción del pueblo estadounidense, aburrida por las querellas interminables en el Congreso, que compren paciencia y un buen almohadón. Mucho queda por ver», apuntó el exparlamentario demócrata Glenn Nye.

Antes de que finalice 2011 se pueden augurar al menos tres momentos de votaciones cruciales en Washington, donde se reeditarán los mismos problemas que paralizaron las negociaciones sobre la deuda, agregó.

El líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, un republicano de Kentucky, más su colega de Ohio y portavoz principal en la Cámara de Representantes, John Boehner, ya adelantaron que sus votos serán para aquellas opciones que no acarreen subidas de impuestos.

También el diputado Paul Ryan, de Wisconsin, otro del partido opositor y jefe del Comité de Presupuesto de la cámara baja, criticó que la Casa Blanca estuviera supuestamente «tratando de crear un supercomité arrinconado ante los argumentos demócratas» sobre alza de gravámenes.

Mientras se agudizaba el embrollo político en derredor del tema de la deuda pública estadounidense, analistas alertaron que el problema real es más de fondo y tiene que ver con la estructura gubernamental en Washington.

El espectáculo que vemos de un Washington disfuncional, incapaz de lograr un acuerdo básico sobre un tema de cardinal trascendencia no debe sorprender a nadie, comentó un artículo del diario The Wall Street Journal.

Tal inhabilidad para resolver un asunto tan importante como es la capacidad federal de pago no es un accidente aislado, es la culminación lógica de lo que muchos llaman el «hiperpartidismo» en el Congreso, señaló el columnista Gerald Seib.

En un discurso televisado Obama recalcó que el pueblo norteamericano «eligió quizás a un gobierno dividido entre los dos más importantes partidos, pero nunca votó por un gobierno disfuncional que no puede cumplir con sus tareas».

Asimismo en el periódico The Nation, el excandidato presidencial demócrata Bill Bradley afirmó que «la crisis fue el último síntoma conocido de que el sistema político estadounidense está quebrado por el ultrapartidismo.»

Los debates sobre la deuda retrasaron además otras discusiones importantes para el país como son los planificados acuerdos comerciales con Panamá, Colombia y Corea del Sur, recordó el diario The Washington Times.

Antes de comenzar esas obstruidas negociaciones, congresistas de ambos partidos estaban listos para poner luz verde a esos tres pactos que llevan años de preparación y representarían los mayores convenios comerciales en la era Obama, indicó el Times.

Solo el 14 por ciento de los estadounidenses aprueba la manera como el Congreso federal manejó las discusiones sobre el techo de la deuda nacional, reflejó una encuesta del diario The New York Times y la cadena CBS News.

El mismo sondeo evidenció que más del 80 por ciento de los consultados critica las acciones del Capitolio en el tema del déficit presupuestario, un pleito parlamentario que concluyó con una solución de último minuto en el Senado.

Por la misma indagación se concluye que el 74 por ciento de los ciudadanos cree que la mayoría de los miembros del Congreso no merecen ser reelectos, al tiempo que el 47 por ciento de los entrevistados tiene similar criterio negativo de Obama.

En la encuesta los republicanos aparecen peor ubicados que los demócratas, con una comparación de resultados de 72 por ciento de antipatía para los primeros por un 66 para los del llamado Partido del Asno.

* Jefe de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.Ω