Historiadores chilenos respaldan llamado a Asamblea Constituyente

Santiago de Chile, 26 ago (PL) Una docena de historiadores chilenos respaldó el llamado a una Asamblea Constituyente reiterado por el pueblo en las movilizaciones, las que situó en un momento nuevo de la historia del país.

Los académicos explicaron que lo que nació como un movimiento estudiantil y de apariencia sectorial es hoy día un movimiento social, de carácter revolucionario antineoliberal.

Destacaron en ese sentido cómo las calles y plazas a lo largo de Chile se han transformado en las arterias donde fluyen miles de ciudadanos demandando cambios sustanciales en el paradigma económico, en el carácter y rol del Estado y en la institucionalidad del país.

En un manifiesto en el que registraron el momento histórico que vive Chile y al que invitaron a otros académicos a suscribirse subrayaron como en el curso de las protestas sociales se va construyendo la unidad.

No sólo los estudiantes viven en el principio de la desigualdad, sino la mayoría de la sociedad chilena actual; por lo que es lógica entonces la identificación con el propósito antineoliberal de los movilizados de combatir la inequidad extrema, apuntaron.

Instaron asimismo a no ver el actual movimiento social simplificado únicamente a la coyuntura del actual gobierno de la derecha en Chile, sino a tener claridad de que Chile vive un momento de un proceso histórico ya en marcha en el que ha trascendido la voluntad popular de cambiar el modelo sociopolítico.

Rubricaron el referido manifiesto los historiadores Karen Alfaro, Fabián Almonacid, Pablo Artaza, Mario Garcés, Sergio Grez, Angélica Illanes, Alexis Meza, Ricardo Molina, Julio Pinto, Gabriel Salazar y Verónica Valdivia.Ω

2 comentarios sobre “Historiadores chilenos respaldan llamado a Asamblea Constituyente

  1. Pues, como Historiadores que conocen muy bien como nos han manipulados todos esta seudos politicos democraticos, pero que no han hecho mas que engañarnos, empiezen entonces por ayudar a crear una Nueva Constitucion donde todos los Chilenos estemos representados…

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  2. Crisis

    Desde el lejano triunfo de los “autocomplacientes” dentro de la Concertación de Partidos por la Democracia y su olvido total de los ideales que impulsaron las movilizaciones de los años 80 contra la dictadura y en pos de la democracia por parte de quienes lideraron ese histórico movimiento popular y ciudadano hasta el triunfo de octubre de 1988, se sabía que el estallido social sólo sería cosa de tiempo, aunque comprendiera a varias generaciones, como ha llegado a ocurrir. La traición a tanta gente entonces sincera y altruistamente movilizada en pos de la democracia por parte de líderes que luego prefirieron adaptarse y profitar del modelo económico, político e institucional construido e impuesto a sangre y fuego por el régimen militar gobernando con la derecha económica y antidemocrática, no podía obviarse y ocultarse ad aeternum.

    Por ello, no creo que el estado de crisis al que finalmente hemos arribado, deba deprimirnos o sorprendernos. Sólo se trata de la tardía pero inevitable llegada de una crisis provocada por la forzada exclusión de la ciudadanía por parte de sus pseudo representantes.

    El remedio a esta larga enfermedad, reside en sincerarnos y reconocer humildemente la falsía y artificialidad de nuestra democracia y en asumir la necesidad de fundar un nuevo régimen político que sí se base en el principio democrático del gobierno de la mayoría y no en poderes fácticos e instituciones fraudulentas y contramayoritarias, para lo cual, es imprescindible que las transformaciones políticas que empieza a exigir la ciudadanía finalmente reempoderada, sean ratificadas por la soberanía popular después de que se dé la mayor discusión y participación social posible en su elaboración.

    Esto, en vez de generar temores o aprensiones, debiera ser un acicate para la participación de todos los demócratas que han permanecido, durante todo este artificial período de normalidad democrática, en la vida privada, ante el autoengaño de la clase política, que ha pretendido hacernos creer que vivíamos en una democracia plena, cuando aún no alcanzamos siquiera el nivel de democracia anterior al golpe de Estado de hace casi 40 años.

    Aunque la democracia no sea una panacea per se, sí es el mínimo que debemos alcanzar para que los actuales líderes políticos puedan aspirar a que nosotros, los ciudadanos, los volvamos a tomar en serio.

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