Como mìnimo un paro nacional

Tomas Hirch

El Presidente de Chile y sus ministros se muestran sorprendidos, casi choqueados por el llamado a paro realizado por la Central Unitaria de Trabajadores, CUT. A mí lo que me sorprende es que este paro no se haya producido antes, que no sea total, que no sea permanente.

Me llama la atención lo paciente que ha sido este pueblo mientras lo esquilman desde hace tanto tiempo prometiéndole “un futuro esplendor”. Y sobre todo sorprende que muchos todavía sigan creyendo en un sistema que no funciona, que es solo una gigantesca máquina de inequidad alimentada por los sueños y por esas mismas creencias de tantos.

¿Cómo es posible que los trabajadores se queden cruzados de brazos mientras los vejan con encendidas y “académicas” discusiones llenas de palabras sofisticadas, que terminan en un aumento de menos de diez dólares en el salario mínimo, que no alcanza siquiera para cubrir las más básicas necesidades? ¿Cómo es posible que los trabajadores de mi país hayan aguantado tantos años viendo cómo mes a mes les roban sus escuálidos ahorros que obligadamente deben depositar en las mal llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones AFP sin tener derecho siquiera a decidir cómo se administran esos fondos? Hace 30 años el hermano del presidente Piñera inventó un sistema que solo ha significado la disponibilidad de un ilimitado capital para fortalecer al mundo financiero-empresarial mientras las pensiones de los trabajadores se han visto reducidas en más de un 50% respecto del tan degradado antiguo sistema estatal. Mientras acá en Chile nos roban, miramos con admiración y bastante envidia como en Argentina se recuperan esos fondos para beneficio de los asalariados.

¿Cómo es posible que gran parte de las familias vivan endeudadas para poder otorgarles educación a sus hijos y salud a sus miembros mientras las multinacionales se llevan regalado el cobre que alguna vez fue de todos los chilenos? Esas verdaderas fábricas de robar que son las multinacionales mineras, gozan de una Ley creada por el mismo hermano del Presidente ya mencionado más arriba y se llevan el cobre sin pagar más que migajas de impuestos y con el royalty más bajo del planeta.

¿Cómo es posible que el país siga aceptando casi como una fatalidad tener que vivir con una Constitución impuesta a fuego por una dictadura, diseñada como traje a la medida para la minoría derechista? Y como explicarles las nuevas generaciones que esa misma constitución, luego de darle dos o tres retoques, fue firmada por Ricardo Lagos, un presidente que gustaba decirse progresista y que profundizó este modelo económico, político y social generador de inequidad y que nos ha convertido en uno de los países con peor distribución del ingreso del mundo.

Este país, miembro de la OCDE, supuestamente parte de los países más desarrollado del planeta (claro que según los parámetros de un sistema que pone como centro el dinero y no la calidad de vida de los pueblos), promete desarrollo y superación de la pobreza pero con una Constitución dictatorial, sin educación ni salud garantizada, con un sistema de pensiones que le roba sus ahorros a la gente, con proyectos industriales y energéticos que incluyen una sistemática depredación ambiental, con el robo de su recurso más importante, el cobre, con la eterna postergación de las demandas de sus pueblos originarios, con una de las peores distribuciones del ingreso en el mundo.

Como mínimo uno espera un paro nacional. Como mínimo uno espera una voz fuerte que dice que no se está de acuerdo en ser maltratado, vejado, manipulado, traicionado.

Afortunadamente algo muy profundo está cambiando. Una nueva generación ha despertado y comienza a remecer de su largo letargo a quienes se durmieron hipnotizados por las aparentes ventajas que algún día les llegarían. Una nueva generación, sintonizada con sus pares de otras latitudes, que está dando una lección de coherencia y convicción al país entero. Una nueva generación que utilizando la No Violencia Activa ha convocado a millones a plegarse a sus justificadas demandas.

Lo que sucede hoy es una prueba de que el sistema político y económico actual, con un sistema binominal que impide toda verdadera representación; con un parlamento alejado de las reales demandas sociales; con un poder político que no es más que un conjunto de funcionarios al servicio del poder económico, es un sistema totalmente obsoleto y no responde a las necesidades ni las aspiraciones de la gente.

Nos alegramos por este paro convocado por los trabajadores pero no nos engañamos: así como los partidos políticos tienen que cambiar profundamente, dejando atrás su añejo estilo, lenguaje y metodologías, así también las cúpulas sindicales tienen que comprender que el mundo ha cambiado y que las viejas consignas ya no sirven, que lo mejor que todos podemos hacer es silenciar por un momento nuestras mentes y escuchar atentamente la voz inspirada de las nuevas generaciones.

Partido Humanista de Chile

RM

2 comentarios sobre “Como mìnimo un paro nacional

  1. El señor Tomas Hirtch fue candidato a presidente de Chile por el Partido Humanista y otros partidos afines. Esta nota expresa su sentir por la patria de Allende.-

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.