Viceministro Jorge Valero denuncia en la ONU agresión de mercenarios de la OTAN en contra de residencia del Embajador Tajeldine en Trípoli

En el marco de un debate abierto referente a las Operaciones de Mantenimiento de Paz, que se está llevando a cabo hoy en el Consejo de Seguridad; el Viceministro Jorge Valero, Representante Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la ONU, denunció el violento asalto a la residencia del Embajador venezolano en Trípoli, así como las repetidas violaciones a la Resolución 1973, que han causado un número indeterminado de muertos dentro de la población civil, además de la destrucción de la infraestructura del país árabe.

Intervención del Embajador Jorge Valero:

Señor Presidente,

En nombre de la República Bolivariana de Venezuela agradecemos la oportunidad que se nos brinda de intervenir en este debate, sobre las perspectivas futuras de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz.

Nuestra Delegación se asocia a la Declaración del Movimiento de Países No Alineados emitida por el Representante Permanente de Marruecos.

Las Operaciones de Mantenimiento de la Paz constituyen instrumentos valiosos, dentro de los variados recursos políticos que disponen las Naciones Unidas, para coadyuvar a la solución de los conflictos, en el marco de sus atribuciones en el fortalecimiento de la paz y seguridad internacionales.

La naturaleza de sus mandatos ha estado sujeta – en los últimos tiempos – a un importante proceso de transformación. Estas Operaciones han aumentado en las últimas dos décadas, tanto en el número de Misiones sobre el terreno, como en el número de efectivos desplegados.

Algunas potencias políticas y militares llaman a fortalecer la capacidad de persuasión de las Misiones de Paz, aunque lo que se proponen – en realidad – es socavar el ejercicio pleno de la soberanía de los países involucrados.

Las innovaciones doctrinarias que buscan introducir estas potencias atentan contra los principios básicos de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, a saber, el consentimiento de las partes, la imparcialidad y el no uso de la fuerza salvo en casos de defensa propia.

En las actuales condiciones de desbordamiento imperial, que busca mantener o recuperar el dominio político y militar de los países en desarrollo, es necesario – más que nunca – salvaguardar la soberanía, la independencia e integridad territorial de las naciones.

A la luz de experiencias recientes es imperativo velar para que las Operaciones de Mantenimiento de la Paz cumplan con el noble fin para el que fueron creadas. Por eso, es perentorio que en el cumplimiento de los mandatos de estas Misiones, no se ponga en riesgo su legitimidad y la compleja relación de confianza que estas deben mantener con los Estados donde están desplegadas. Sobre esa base descansa, en gran medida, cualquier proceso político que pretenda alcanzar una paz justa y duradera.

La multiplicación de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz evidencia las crecientes tensiones y conflictos en el mundo. El incremento de la conflictividad no cesará mientras existan situaciones estructurales de pobreza, injusticia, opresión, explotación y dominación extranjera, que son promovidas por ambiciones neocoloniales.

Señor Presidente,

Como hoy estamos hablando del mantenimiento de la paz y de la solución de conflictos, quisiéramos hacer referencia al asalto perpetrado en contra de la Embajada y Residencia Diplomática de la República Bolivariana de Venezuela, acreditada ante la Jamahiriya Árabe Libia, el pasado 23 de agosto de 2011, por parte de una turba armada y violenta que causó cuantiosos daños a sus instalaciones y puso en peligro la vida de las personas que se encontraban en ella. Los irracionales atacantes pretendían, y así lo expresaron a viva voz, asesinar al Embajador venezolano Afif Tajeldine acreditado ante ese hermano país.

La República Bolivariana de Venezuela denuncia que los responsables de estas acciones criminales, responden al autodenominado “Consejo Nacional de Transición” que – con irracional obstinación – ha criticado la firme posición venezolana en defensa de la legalidad internacional, expresada en el respeto de la soberanía y la libre autodeterminación del pueblo libio. Es bien sabido que este “Consejo”, está tutelado por los Estados Unidos de América y por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La República Bolivariana de Venezuela denuncia que estos países pretenden apoderarse de los incalculables recursos hídricos, de las reservas de hidrocarburos, y de las reservas internacionales del pueblo libio. Estas últimas han sido cuantificadas en doscientos mil millones de dólares.

Tras la destrucción de una de las mejores infraestructuras del continente africano, construidas para el bienestar del pueblo libio, las potencias agresoras han comenzado a repartirse – mediante actos de rapiña – los lucrativos contratos de la “reconstrucción” de Libia. Hacen de la destrucción de un país en desarrollo, un inmoral negocio.

Señor Presidente,

La Resolución 1973 aprobada por este Consejo de Seguridad establece que la soberanía y la unidad e integridad territorial de Libia deben ser respetadas.

¿Quién ha autorizado el asesinato de miles de civiles en Libia cometidos en nombre de la defensa de civiles?

¿Quién ha autorizado la destrucción de instalaciones civiles, como escuelas, hospitales y universidades en ese país?

La República Bolivariana de Venezuela expresa que armar, entrenar y apoyar a grupos subversivos internos en Libia; promover y financiar un cambio de régimen; ordenar el asesinato del Líder de una nación soberana; y atentar contra la integridad territorial y la independencia política de la Jamahiriya Árabe Libia; constituyen evidentes y sistemáticas violaciones de la ya inefable Resolución 1973 del Consejo de Seguridad y de la Carta de las Naciones Unidas, socavándose los principios y normas fundamentales del Derecho Internacional.

Señor Presidente,

En este dramático momento histórico en el cual la paz y la seguridad internacionales están amenazadas, la República Bolivariana de Venezuela reitera su llamado a todas las partes en conflicto en la Jamahiriya Árabe Libia, a establecer un cese del fuego inmediato que permita iniciar negociaciones conducentes al logro de una solución política, para evitar más derramamiento de sangre, y siente las bases para alcanzar la paz duradera en esa nación hermana, bajo los buenos oficios propuestos por la Unión Africana, desde el inicio del conflicto.

La República Bolivariana de Venezuela ratifica que sólo reconoce al Gobierno dirigido por Muammar Al Gaddafi y que no reconocerá a ningún Gobierno que se instale en la Jamahiriya Árabe Libia, como resultado de esta agresión e intervención imperialista.

La República Bolivariana de Venezuela ha solicitado al Secretario General de la ONU, que repudie la violación de la soberanía de la patria del Libertador Simón Bolívar, y reitere la obligación internacional de garantizar la inviolabilidad de las sedes diplomáticas acreditadas ante la Jamahiriya Árabe Libia.

Muchas Gracias./Aporrea/Prensa Misón Permanente de la R. B. de Venezuela ante la ONU

RM