La vejez es el principal temor de la comunidad sexodiversa

Algunos pueden temerle a los estragos que el paso del tiempo deja sobre sus cuerpos, otros, quizás, a la factura que los abusos de la juventud pueden pasar a su salud, pero lo que de preocupante suele tener la vejez para la comunidad sexodiversa es la total indefensión a la que queda relegada uno de los miembros de una pareja cuando el otro fallece, producto de la ausencia de un marco legal que reconozca las uniones entre parejas no heterosexuales y los derechos patrimoniales derivados de la comunidad conyugal.Ricardo Hung, presidente de la Alianza Lambda de Venezuela » movimiento que trabaja desde 1998 por la reivindicación de la comunidad LGBTI- así lo explicó en una entrevista ofrecida a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

No es baladí entonces que una de las principales demandas contenidas en la agenda de incidencia política entregada el pasado 22 de febrero a la Asamblea Nacional por un conglomerado de movimientos y organizaciones sociales comprometidas con la real inclusión de las comunidades de la diversidad sexual haya sido el reconocimiento de las uniones estables entre dos personas cuya experiencia de pareja no se amolde a la norma heterosexual impuesta como hegemónica.

El artículo 118 de la Ley Orgánica de Registro Civil señala que para el reconocimiento de las uniones estables de hecho, o concubinatos, es de carácter obligatorio la manifestación de voluntad efectuada «entre un hombre y una mujer, declarada de manera conjunta, de mantener una unión estable de hecho. La modificación de este binarismo hombre » mujer por el término «personas» haría posible » como explica Hung – el reconocimiento de uniones alternativas.

«Allí ya le das derechos patrimoniales a las parejas no heterosexuales. Hay muchas personas LGBTI que comparten una vivienda, que tienen una vida en conjunto y cuando muere una de las personas de la pareja la otra se queda en la calle», denunció.

Más allá de un tema ritual o religioso, la posibilidad de que las uniones entre miembros de la comunidad LGBTI sean contempladas en la legislación comporta un carácter trascendental en materia de justicia. Sólo las uniones oficializadas como concubinatos o matrimonios garantizan el disfrute de lo establecido en la Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social y de los beneficios sociales no remunerativos contemplados en la Ley Orgánica del Trabajo.

«Tenemos una cultura patriarcal, una composición que nos lleva a entender que siempre la unidad es el foco binario hombre » mujer. Entonces, se muere algún miembro de una pareja bien sea formada por dos mujeres lesbianas, o dos hombres gay, o alguna trans con su pareja, y simplemente la persona queda en el aire; viene toda la familia del difunto o la difunta a arrogarse el derecho de administrar los beneficios post mortem y eso constituye un acto discriminatorio».

No hace falta esperar a la muerte para resentir la discriminación. Incluso en vida, las parejas alternativas a la norma » al no estar reconocidas » no pueden beneficiarse de los reintegros de gastos médicos, farmacéuticos y el pago de gastos funerarios de los que sí gozan los familiares y personas dependientes de todos los trabajadores, como reza el texto legal que rige la actividad laboral en el país.

Del mismo modo, en estos casos queda sin validez el artículo 64 de la Seguridad Social en el que se contempla la asignación de una pensión por viudedad dentro del régimen prestacional de pensiones y otras asignaciones económicas.

Para el activista por los derechos de la comunidad LGBTI ése es el meollo del problema. «Como no hay ninguna Ley que ampare al otro miembro de la pareja, efectivamente, no hay derecho a nada. No puede disfrutar del Seguro Social como cualquier otro venezolano, no hay derecho a su pensión de vejez, a ese sistema de seguridad social que es lo más importante para garantizar la estabilidad cuando ya uno no tiene la misma capacidad productiva que tenía cuando era joven».

Otras reivindicaciones

Aunado al reconocimiento de las uniones estables, la comunidad LGBTI también se mantiene en pie de lucha para alcanzar la oficialización en Venezuela de las nupcias contraídas en el extranjero entre parejas del mismo sexo.

» Lo que sucede es que ciudadanos venezolanos que contraen matrimonio en los países en los que sí se reconocen esas uniones estables quieren repatriarse pero se dan cuenta de que muy a pesar de los avances logrados en materia de inclusión, las personas de la comunidad sexodiversa aún no gozan plenamente de ella. Igualmente hay personas extranjeras que quieren domiciliarse en Venezuela, pero son personas homosexuales o lesbianas que están casadas en el extranjero y saben que aquí no van a tener los mismos derechos».

El julio del pasado año Argentina marcó un hito al convertirse en el primer país latinoamericano en aprobar las bodas gay a nivel nacional. Ya en el mes de marzo del mismo año, la capital mexicana había aprobado ese tipo de matrimonios, aunque exclusivamente en la circunscripción del Distrito Federal. En 2007, el Estado uruguayo garantizó los mismos derechos a todas las parejas » indistintamente del sexo» que hayan cohabitado por más de 5 años.

Igualmente, el movimiento LGBTI venezolano está planteando la modificación del Registro Civil en lo que compete al cambio de nombre y sexo, con el propósito de darle legalidad a la identidad trans (transexuales, transgéneros).

«Eso es apenas un punto de inicio para todos los cambios estructurales que deben sucederle, pero esos cambios los va a determinar una Comisión Especial para la Sexodiversidad» que estamos solicitando se conforme en la Asamblea» y que analizará todas las leyes para transversalizar la perspectiva de género en la legislación nacional».

A pesar de los esfuerzos, las discusiones y la apertura mostrada por los sectores revolucionarios del parlamento, Hung aclaró que el camino restante no es ni fácil ni corto, hay, a su juicio, dos grandes obstáculos por vencer: la doble moral religiosa que aún pulula en la sociedad venezolana y los prejuicios que siguen reproduciendo los medios de comunicación tendentes a representar a la comunidad sexodiversa como desviada, alocada y, en definitiva, rara./AVN

RM