ANTONIO BLANCO SEQUERA
“En los economistas burgueses esa ingenuidad no tiene nada sorprendente; tanto más que les conviene parecer tan ingenuos y hablar ‘en serio’ de paz bajo el imperialismo”. (V. I. Lenin. El imperialismo, fase superior del capitalismo)
En las últimas horas se han producido en el mundo muchos acontecimientos en lo político, económico y social, que en lo particular me preocupan, pues podemos estar a las puertas de una gran conflagración global. Así como la crisis es inmanente al sistema capitalista, la guerra también lo es, pues la guerra es necesaria para el resurgir del sistema, tiene que haber guerra para que ese proceso de revalorización del valor se dé y el imperialismo se fortalezca tal como sucedió con las dos grandes guerras imperialistas del siglo XX, pero ejemplos hay muchos desde la primera crisis en 1825.
En estos momentos de crisis el sistema capitalista está en una fase de acumulación de materia, es por esto la agresión a Libia por sus recursos y reservas y la permanente amenaza a nuestra patria Venezuela. Este proceso de guerra imperialista ya comenzó con la estrategia de la UE y los EEUU de crear guerras y desestabilización en el Medio Oriente. Otro elemento que me lleva a creer en una guerra imperialista mundial son las declaraciones del director del BM, Robert Zoellick, en la que afirma que el riesgo de una recesión está latente y que la capacidad de actuación es menor que la del año 2008.
Mientras tanto, los Estados Unidos están cumpliendo su trabajo de violación de los derechos de los pueblos, pues la declaración de la directora del FMI, Christine Lagarde, en la que advierte sobre “una inminente recesión de la economía mundial” y en la que afirma que: “la solución es que los países más afectados apliquen medidas neoliberales, que recorten la inversión social en beneficio del pueblo y se eleve el capital para los bancos”.
Ante este escenario dantesco de un mundo con una dinámica muy compleja y peligrosa, la única alternativa es el socialismo.
RM
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