El reo afroestadounidense Troy Davis vió postergada su ejecución hoy en la cárcel de Jackson, Georgia,(sudeste de Estados Unidos) pocos minutos antes de la hora establecida para aplicarle una inyección letal.
La decisión se adoptó, de acuerdo con un comunicado, para otorgar a la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos un tiempo más para analizar un recurso presentado por sus abogados defensores, en medio de manifestaciones frente a la cárcel y ante la Casa Blanca contra la decisión de aplicarle la pena de muerte y a favor de una conmutación.
Según el reverendo Al Sharpton «es un escándalo, no se debe ejecutar a alguien sin pruebas y basándose únicamente en la evidencia visual».
En el proceso seguido contra Davis, acusado de matar a un policía en 1989, llamó la atención la gran cantidad de lagunas que lo viciaron.
Entre las dudas estaba que el arma del crimen nunca fue encontrada, no se registró ninguna huella ni rastro de ADN en la escena del crimen y siete de los nueve testigos se retractaron de sus incriminaciones alegando «coerción e intimidación» por parte de la policía.
Para muchos, Davis desde hace meses se convirtió en el símbolo de la lucha contra la pena capital y recibió el apoyo del el Papa, el premio Nobel por la Paz Desmond Tutu y el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, entre otros.
Entre los manifestantes en Georgia y dos centenares frente a la Casa Blanca no faltaron carteles con inscripciones como: «Liberen a Troy Davis» y «Abolición a la pena de muerte».
Imágenes mostradas por la televisora CNN destacaban un amplio cordón de uniformados impidiendo a los manifestantes acercarse al área de ejecución y la presencia de una gran cantidad de medios de prensa es espera de un último recurso de la defensa ante el Tribunal Supremo de Justicia.
Sobre el tema, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, declaró que el presidente Barack Obama no intervendrá en este caso por considerarlo inapropiado al tratarse de un asunto específico de justicia en un determinado estado.