Contradicciones de un Ex-Ministro de Cordiplan: “Conviasa tiene buen servicio dentro del avión, pero ya nadie confía en Conviasa”

La escena reproducida en la entrevista que le hacen al ex ministro de planificación Werner Corrales en el programa Primera Página, transmitido por Globovisión, constituye un claro ejemplo del discurso del especialista en defensa de la propiedad privada.

Un discurso que no por casualidad incorpora críticas válidas al capitalismo rentista, y que a partir de éstas ensaya una defensa, a veces velada, otras amplia y directa, de la empresa privada, al tiempo que coloca al Estado como un ente que debería limitarse a “supervisar” a los privados de manera que estos presten un eficiente servicio a la gente.

Como bien advertirá el lector, no resulta casual que el experto en planificación del desarrollo, hable de un supuesto “casi colapso” de los sistemas de transporte en manos del Estado, a propósito de la contingencia ocurrida el día de ayer en el Sistema Ferroviario Ezequiel Zamora. En el apogeo de su discurso, Corrales afirmó que el Estado pretende manejar todos los aspectos de la sociedad, incluyendo la educación y los medios de comunicación, lo cual produce, según los economistas ―esos que a Thomas Carlyle le merecieron el título de “eminentes profesores de la ciencia lúgubre”― una “falla de coordinación”.

Velada, deslizada con elegancia, la idea del Estado totalitario, único que se impone realmente sobre la sociedad, y que constituye una realidad de la que en Venezuela, país donde, por ejemplo, el sector privado se ha apropiado del 75% del espectro radioeléctrico y donde este ha crecido en los últimos años, se está bastante lejos. Menos que insólita, aunque todo un debate, resulta la afirmación este experto que, luego de reconocer que las fallas de planificación y de coordinación se han presentado tanto en el sector privado como el público, afirma que la insostenible situación de Conferry, manejada por privados y recientemente nacionalizada, no fue producto de la ineficiencia privada sino de la falta de supervisión del Estado. Es decir, cuando falla el sector público es el Estado y cuando falla la privada también.

Contradicciones

Enfilando baterías contra la gestión estatal del transporte, siempre apoyándose en la contingencia de lo ocurrido ayer con un Sistema Ferroviario que la Cuarta República fue incapaz de desarrollar, el analista, en relación con el sector de la aviación, profirió lo siguiente y cito textualmente:

“Conviasa tiene un buen servicio dentro del avión, pero ya nadie confía en Conviasa”

Afirmación que expresa notablemente el interés subjetivo de trasladar una determinada percepción sobre el Estado -de ahi a Conviasa- a la colectividad, en su carácter de empresa del Estado porque, si hubo un choque de trenes, que tuviera lugar un eventual accidente aéreo, para el intelectual orgánico del capital privado, no sería nada sorprendente e, incluso, constituye algo previsible.

Pero más interesante aún resulta su defensa de la gestión del gobierno de los años sesenta y setenta, que como el pueblo lo sabe fueron años de entreguismo, clientelismo y represión, pero que para el experto fueron años de desarrollo y progreso. Sin embargo, antes de esta afirmación, Corrales llegó a decir que fue en ese período, el de la Venezuela Saudita, donde al mismo tiempo que recibíamos profusos ingresos petroleros, se producía una gran fuga de capitales y se endeudaba al país. ¿Desarrollo? ¿Progreso? Claro, la crítica se hace para luego decir que durante la quinta república tales males se han exacerbado, que es la tesis que dejó el ex-ministro en el programa. No mencionó nada, por cierto, del control de cambio ni de los compromisos que se saldaron con, entre otros, el Fondo Monetario Internacional, quienes por cierto definían nuestra política económica en el período de la Cuarta.

En honor a la verdad, sin la cual no valdría la pena el trabajo periodístico, las críticas de Corrales al capitalismo rentista, a la corrupción y a los problemas de coordinación no dejan de ser válidas. Empero, su crítica no dejo tampoco por eso de tomar la forma de un ataque liberal contra el Estado y su determinante papel en la primavera política -amancipación- que ha vivido la región en los últimos años.

Una última contradicción, un último encubrimiento

Para el ex ministro, el clientelismo en Venezuela comenzó en 1978, pero ante la réplica del periodista quien se pregunta por qué la insistente afirmación de que los males comenzaron en el 78, Corrales tiene que reconocer que la siembra de la crisis empezó en el 74 durante, y no lo quería decir, el gobierno de Carlos Andrés Pérez./ Poderenlared.com

RM