Viernes 14 de Octubre 3:00 P.M
Conversatorio Encubrimiento y Usurpación de América, Crimen de lesa humanidad, con la participación del escritor Luis Ninamango y Saúl Rivas-Rivas Coordinador del Proyecto Libre e Intercultural Guaicaipuro, actividad organizada por Colarebo, en conmemoracion del dia de la Resitencia Indigena, además forma parte de las actividades que se realizaran mensualmente conjuntamente con la Casa de Nuestra América José Martí.
FRAUDULENTO DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA
Luis E. Ninamango Jurado
A fines de 1996 leí en el prólogo del libro “Cristóbal Colón y el descubrimiento de América” (Monte Ávila Latinoamericana, 1992) la emotiva afirmación que hizo Alejandro de Humboldt sobre la importancia del mapamundi de Juan de la Cosa de 1500, que el sabio alemán vio por primera vez en Paris en la biblioteca del barón Charles Athanase Walckenaer en la primavera de 1832. El análisis de dicho mapamundi –que actualmente custodia el Museo Naval de España en Madrid– me condujo a realizar un estudio documental que duró una década, y cuyos trascendentales resultados están plasmados en el libro “Encubrimiento y Usurpación de América” (Ediciones de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, 2009).
http://www.presidencia.gob.ve/doc/publicaciones/memoria/encubrimiento_usurpacion.pdf
En el Capítulo I de la obra analizo el mapamundi que el piloto de Colón se atribuyó en 1500, el cual es muy similar al mapa conocido con el nombre de Atlas Catalán –actualmente custodiado en la Biblioteca Nacional de París– que muestra los dominios del Imperio mongol. Fue elaborado alrededor de 1375 por el judío mallorquín Abraham Cresques, con la posible ayuda de su hijo Jafuda (convertido al cristianismo con el nombre de Jaume Ribes). Estos “brujuleros” de las islas Baleares (reino de Aragón), provenían del Cercano y Medio Oriente, y por lo tanto poseían grandes conocimientos sobre la geografía del mundo y dominaban avanzadas técnicas cartográficas que llegaron al Mediterráneo a través del mundo árabe, desde el Lejano Oriente. A continuación en el mismo capítulo examino el sistema de coordenadas del mapa, basado en la Rosa de los Vientos (Rosa Naútica) y, se determina un conjunto de meridianos crucialmente importantes para la historia de la humanidad, ya que su meridiano inicial atraviesa la bahía de Tokio; y si esto fuera poco, después de hora y media de rotación de la tierra se arriba al meridiano del puerto de Tanggu en la costa inmediata a Pekín. Esto nos dice que pueblos del Lejano Oriente desarrollaron la tecnología que se utilizó en la confección de este mapamundi, mucho antes que el primer viaje colombino. Y que por lo tanto, que el piloto de Colón había mentido para intervenir y usurpar un mapamundi que para la época del “descubrimiento de América” ya contaba con más de 100 años de antigüedad.
Surgió así un “hilo histórico lógico” que comienza con la invención de la brújula por el pueblo chino, consiguiente desarrollo de la tecnología cartográfica y levantamiento de mapas desde el Lejano Oriente (Japón, China, etc.) hacia Occidente, que nos obliga a realizar una revisión de la historia mundial a partir de la invención de tan importante instrumento.
Los árabes llevaron brújula y mapas al Norte de África en el siglo VII y a la Península Ibérica en el año 711 d.C., donde son los amos en el lado español hasta 1492 en que cae Granada; pero que sin embargo fueron expulsados del pequeño Reino de Portugal en 1249. ¿Cómo lo lograron casi 250 años antes que Castilla, León, Valencia, Aragón y Cataluña? Pues con la ayuda de otros reinos europeos no-ibéricos a partir de la Segunda Cruzada que ayudó a liberar Lisboa en 1147. Para comprender el encubrimiento y usurpación de América es importante tener en cuenta que los reinos de Inglaterra y Portugal, después de firmar acuerdos comerciales, de defensa mutua en caso de guerra en el Tratado de Londres (1373), ratificado en Windsor (1386, aún vigente en la actualidad), y de la unión matrimonial en 1387 de la inglesa Felipa de Lancaster (hermana de Enrique IV) y del lusitano Juan I (Dinastía de Avis), atravesaron el estrecho de Gibraltar para tomar la ciudad musulmana de Ceuta en 1415. La persecución de los musulmanes en retirada continuó en el occidente de África y en la costa oriental de América, regiones en las cuales los árabes ya comerciaban desde hacían varios siglos atrás (barcos dibujados entre el sur de Asia y Brasil vía alrededor del sur de África indican una ruta de navegación en el mapamundi). Los ingleses y portugueses continuaron la explotación de América en secreto y no pudiendo introducir tantas riquezas a Europa ni por Londres ni por Lisboa, tuvieron que hacerlo por Holanda.
La exclusividad anglo-portuguesa empezó a peligrar cuando el rey Fernando II de Aragón logró que su súbdito Rodrigo de Borja ascendiera al papado con el nombre de Alejandro VI el 11 de agosto de 1492, ocho días después del inicio del primer viaje colombino. La flota se detuvo en las islas Canarias y no fue sino hasta el 6 de septiembre que partió de la isla Gomera para atravesar el Atlántico casi horizontalmente siguiendo la ruta de desove de la anguila europea (conocida por los pescadores de la costa atlántica ibérica desde tiempos inmemoriales), y al amparo del mar de los sargazos (alga marina flotante) no transitado por los portugueses, ingleses y comerciantes de distintas naciones –especialmente las árabes–, quienes utilizaban las corrientes marinas en sus viajes de ida y vuelta a Suramérica, Norteamérica y el Caribe. El sargazo, a pesar de estorbar haciendo el viaje más lento, ofreció el camuflaje perfecto que permitió a la flota trasladarse hasta las Bahamas, sin ser avistada…
Al regresar Colón de “descubrir el Nuevo Mundo” y previa visita y pre-acuerdo con Juan II de Portugal (según el “Diario de a bordo” le dijo al Almirante “que tenía él por cierto que no habría en esto menester terceros…”), el doctor en derecho Alejandro VI emite sus dos bulas Inter caetera en las cuales favorece a los Reyes de Castilla y León, dejando fuera a Aragón-Cataluña por razones obvias: el Rey y el Papa eran aragoneses.
Especificada y completa la propuesta española, y no estando de acuerdo con el meridiano “divisorio” establecido en la segunda bula Inter caetera de Alejandro VI (que pasa a 100 leguas al oeste de las islas Azores y de Cabo Verde), pero entendiendo la oportunidad que se les presentaba, la Corona portuguesa no la dejó pasar por alto, aprovechando no solamente para “legalizar” sus ricas posesiones en Brasil –como veremos a continuación–, sino también para obtener aún mucho más “derecho divino”, sobre la mitad del globo terráqueo. Después de hacer consultas y de meditarlo detenidamente, el rey Juan II de Portugal acordó participar en la repartición del “botín”, solicitando el traslado del meridiano divisorio vertical 270 leguas hacia el Poniente, justo lo suficiente para asegurarle a Portugal la retención de sus ricas posesiones en Brasil; y, a sabiendas que los ingleses llevaban ventaja por haber llegado antes a Norteamérica, dejaron que sus socios se las arreglaran para contener el avance español hacia el Norte, ya que según la nueva propuesta lusitana, este enorme territorio todavía quedaba en el lado castellano.
Cabe ahora preguntarnos: ¿por qué solicitaron tan sólo 270 leguas adicionales y no más? La respuesta es ahora tan obvia que es patética: el solicitar más leguas le hubiera otorgado a Portugal “derechos” en la región oriental de Estados Unidos y Canadá de la actualidad, y tuviéramos un equivalente a Brasil en Norteamérica; asunto con lo cual sus socios ingleses no podían estar de acuerdo, porque hubiera sido una barrera para sus pretensiones, también imperialistas.
La repartición del continente americano finalmente se llevó a cabo el 7 de junio de 1494 con la firma del Tratado de Tordesillas entre España y Portugal, y en el que se estableció un meridiano divisorio 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde; pero, al igual como se hizo en la segunda bula Inter caetera, sin especificar la equivalencia de leguas a grados. Portugal calculó sus pretensiones a su favor con una equivalencia de 10 leguas al grado y España con 17,5. Lo anterior originó un huso geográfico de discordia y pugna luso-española por el establecimiento del meridiano demarcatorio del Tratado de Tordesillas; y que dialécticamente abarca las islas Malvinas, la región del Río de la Plata, el nororiente argentino, Uruguay, Paraguay, el tercio oriental de Bolivia, la región central de Brasil (que incluye las desembocaduras del río Amazonas), Guayana Francesa, Guayana Holandesa (Surinam), Guayana Inglesa, Zona en Reclamación por Venezuela, la región oriental de Venezuela (que incluye el delta del río Orinoco), Trinidad y Tobago, así como casi todas las islas de las Pequeñas Antillas. Finalmente se impuso la pretensión española (46° 37’ oeste de Greenwich), quedando las Malvinas en territorio español (o sea argentino).
El 30 de septiembre de 1497 se casan Manuel I de Portugal (el Afortunado) y la hija mayor de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Aragón (1470-1498).
Entre 1499 y 1501, debido al empuje de las expediciones de Américo Vespucio, Vicente Yáñez Pinzón y Diego de Lepe a las costas de Brasil, y mediante las gestiones “diplomáticas” del florentino Vespucio, el rey Fernando II de Aragón forzó “la farsa del descubrimiento accidental de Brasil”, oficializado por la Corona portuguesa como realizado por Cabral en abril de 1500, casi seis años después de la firma del Tratado de Tordesillas.
El 30 de octubre de 1500 se volvió a casar Manuel I de Portugal (el Afortunado), esta vez con la cuarta hija de los Reyes Católicos, María de Castilla y Aragón (1482-1517).
La derrota de los musulmanes en el Atlántico y el fingido descubrimiento de América dieron inicio a los imperios español, portugués, inglés y holandés que han mentido, usurpado y saqueado a vastas regiones del planeta desde principios del siglo XV hasta nuestros días. Ahora a principios del siglo XXI, ante la crisis del Capitalismo y del retorno del Imperialismo europeo mentiroso y del ya sin disimulo norteamericano, el libro “Encubrimiento y Usurpación de América” nos hace reflexionar acerca de la importancia de la verdad para la supervivencia de la especie humana. En el Epílogo hago un llamado urgente:
Espero que las enseñanzas de la historia nos sirvan de advertencia, tanto a usureros esclavizantes como a deudores esclavizados, ya que actualmente, el país con el mayor poder bélico que jamás haya existido sobre el planeta, tiene las arcas vacías. ¿Qué van a hacer si después de hacer la guerra contra uno, dos o tres países –ya sea directamente o mediante interpuestos– no alcance para pagarle a los usureros? El problema es que nuestro amado vecindario global se ha empequeñecido tanto ante el enorme poder nuclear, y que nunca hubo ni hay un “Nuevo Mundo” adonde ir, adonde huir. Todos estamos juntos y nadie podrá quedar afuera en este momento, que es mi deseo sea de reflexión hermanos: verdad, amor y armonía; o locura y extinción. La decisión es nuestra: ¡Asumámosla! ¡No a la violencia de la usura capitalista! ¡No a la guerra! Nosotros la inmensa gran mayoría de seres humanos no queremos violencia ni guerra, o como Simón Rodríguez lo sintetizó magistralmente: “Los hombres no están en el mundo para entredestruirse sino para entreayudarse.”.
Y “entreayudarse” es Socialismo, no queda otra alternativa para la supervivencia de nuestra especie.