El 28 de octubre de 1771, nació en Caracas uno de los personajes más brillantes y excepcionales: Simón Rodríguez.
Aún adolescente le fue encargada la educación del niño Simón Bolívar. Descubierta su participación en la conspiración de Manuel Gual y José María España, se fue a Europa para escapar del cadalso. Bolívar lo encontró en Viena (Austria), y juntos viajaron a Roma (Italia), donde fue testigo del juramento del Monte Sacro, en 1805. En Europa, Simón Rodríguez cultivó las corrientes avanzadas más notables. El Libertador Simón Bolívar le profesó profunda admiración, calificándolo como “el hombre más sabio, virtuoso y extraordinario”.Erudito y profundamente humanista, Simón Rodríguez desarrolló ideas originales sobre la educación y el gobierno. Fervoroso partidario de la educación popular, en sus escritos vinculaba la instrucción escolar a la producción e industria. Sostenía la necesidad de crear en América sistemas de gobiernos diferentes a la monarquía, pero también a las formas republicanas, que se identificaran con lo propio de los pueblos. De regreso a América, el Libertador establece su sistema educativo en Bolivia, pero encontró la oposición de las tendencias conservadoras. Muerto el Libertador, no encontró abrigo ni ayuda de nadie. Pobre llegó a vivir en Valparaíso (Chile), fabricando velas. Murió anciano y pobre en Amotape, un humilde pueblecito peruano. En 1824, Bolívar le había escrito: “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso”.
MUSSOLINI MARCHA SOBRE ROMA
El 28 de octubre de 1922, Benito Mussolini marchó sobre Roma (Italia). Los partidos liberales solicitaron al rey Víctor Manuel III de Saboya que usara el ejército para impedir las ambiciones fascistas; sin embargo, el monarca hizo todo lo contrario y designó a Mussolini, jefe del Gobierno.
Benito Mussolini había sido secretario del Partido Socialista antes de la Primera Guerra Mundial. En 1914 fue expulsado del partido y a partir de entonces pactó con la gran burguesía y la derecha. El 23 de marzo de 1919 fundó los primeros “fascio di combattimento” (ligas de combatientes), germen de la organización del partido fascista italiano. Cuando en 1920, acosados por la desocupación, los comités obreros tomaron las fábricas y los campesinos demandaron el derecho a la tierra, los grandes propietarios se unieron a los fascistas para impedir la revolución social.
Con apoyo económico y político, el fascismo se expandió en Italia. En la rica región del valle del río Po, los fascistas de Mussolini se constituyeron en las brigadas de choque de los propietarios para someter a los campesinos pobres y trabajadores rurales. En 1921 los fascistas llevaron la violencia a toda Italia: asaltaban los sindicatos, quemaban la literatura democrática, golpeaban a los adversarios y saqueaban los periódicos de los socialistas. En las elecciones generales, Benito Mussolini sólo obtuvo 35 diputados de 535, pero una vez en el gobierno, manipuló para hacer aprobar una ley electoral que permitió a los fascistas tener una mayoría aplastante: 374 diputados. A partir de entonces, Mussolini hizo aprobar una serie de leyes que disolvieron las instituciones democráticas. Italia se convirtió en un Estado fascista que se uniría a la Alemania de Adolf Hitler para provocar la II Guerra Mundial.
TOMADO DEL LIBRO TAL DÍA COMO HOY EDITADO POR EL DIARIO VEA
Y LA CONTRALORÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA
RM
