Silvio Rodríguez vuelve a cantar, después de 17 años, en la ciudad donde nació el Che

Silvio Rodríguez, con 40 años de trayectoria, más de veinte discos propios publicados (y otros tantos de autoría compartida), llegó a la Argentina después de seis años de ausencia. El autor de “Ojalá” esta noche a las 22 en punto subirá al escenario del Hipódromo del Parque de la Independencia (de Rosario, la ciudad donde nació el Che) con su formación trío “Trovarroco”, acompañado por la flautista Niurka González y el baterista Oliver Valdés. La última vez que actuó en Rosario fue en 1994 en el estadio cubierto de Newell’s Old Boys.

“No será un recorrido exhaustivo”, aclara Silvio, en una rueda de prensa íntima concedida en el hotel Sheraton de Buenos Aires, donde participó Escenario, aunque luego anticipa: “Hay canciones que son necesario tocar” en referencias a varios de sus himnos, que se descarta le reclamarán. Silvio Rodríguez presentará, además, “Segunda cita”, su último álbum, editado en 2010, y, como sorpresa, mostrará algunas canciones de un material que aún no editó y que sólo conoce un pequeño grupo de privilegiados que las escucharon en Santiago de Cuba, en presentaciones previas a su viaje a la Argentina.

“«Segunda cita» trata sobre los problemas nuestros en Cuba”, introduce el poeta cubano, y explica que sucede a “Cita con ángeles” que refiere a “la frustración de algunos ángeles que no lograron cumplir su cometido y ocurrieron catástrofes como la bomba de Hiroshima y el asesinato de John Lennon, la muerte de José Martí o de Luther King”. Y agrega: “a veces los ángeles fallan”.

-Fueron casi siete años de ausencia en el país, ¿demasiado tiempo?

-Sí, en 2004 canté en la Casa Rosada, y en 2005 en Mar del Plata y luego en el Luna Park. En estos años toqué mucho en Cuba, por las prisiones, por los barrios desfavorecidos, con problemas, una gira que podría denominarse “la gira interminable”.

-¿Qué ve cuando anda por la Cuba profunda, los barrios?

-La verdad es que hay un movimiento musical muy inquieto y muy variado. Nos hemos desarrollado mucho en este rubro, antes que nada por el talento musical de nuestro pueblo, y también por las escuelas de arte que existen desde hace muchos años en todo el país. Cuba produce tantos artistas, pero luego la infraestructura del país no permite que se desarrollen y tienen que emigrar. Vivo atento a la producción de los jóvenes artistas. Fui joven y tuve dificultades, así que ahora tengo la posibilidad de ayudar a algunos artistas.

-Hubo y hay un Silvio poeta y un Silvio interesado en cuestiones sociales y políticas, ¿ cuál fue el mejor?

-Yo siempre me quise dedicar a las canciones pero antes que músico fui persona comprometida con lo que sucedía a mí alrededor. Tuve opiniones, tomé partido, aunque sin estar afiliado a un partido, y un buen día descubrí la curiosidad de la guitarra. Cuando la tuve en mis manos me di cuenta que me gustaba cantar cosas que aún no se habían inventado. Traté de inventarlas yo, por eso hice canciones.

-Durante décadas tuvo vedado su ingreso a Estados Unidos, ¿cómo fue su experiencia allí, desde su ingreso en 2010?

-Cuando voy a Estados Unidos, lo primero que siento es que estoy en un lugar muy grande. Se tardan seis horas de vuelo desde el este al oeste, es mucho. En ese país pueden pasar millones de cosas simultáneas, y si los medios de comunicación no lo reflejan nadie se entera de nada. A nosotros nos ha tocado vivir a sólo cien kilómetros de ese gigante, pero hemos resistido, a veces a duras penas. Y eso tiene un costo, por momentos, espantoso.

-¿Y cómo es el vínculo artístico con Estados Unidos?

-Desde la música, Estados Unidos es un país multinacional, el país de las oportunidades, que algunos migrantes las encuentran y otros no las encuentran nunca. Es un país en el que se gana dinero, pero hay que trabajar mucho. La música autóctona de Estados Unidos, el blues, es fascinante. Los cubanos tenemos mucha afinidad porque tenemos una composición étnica es muy similar. Esa mezcla explica porqué hay tanta armonía blusera en la canción popular cubana, y porqué hay tantos ritmos cubanos en el jazz y en la música popular de los Estados Unidos. La comunicación musical entre Estados Unidos y Cuba es maravillosa, espontánea, y no tiene los problemas de otras áreas. Los músicos de ambos países siempre nos hemos mirado como en un espejo, tratando de aprender los unos de los otros.

Supermercado

Rodríguez recordó que “Cuba lleva 50 años de escasez y de crisis”. En ese contexto, la crisis actual mundial, no implicó grandes cambios en la austeridad estructural del sistema económico de la isla. “Un amigo de España me habló desesperado que en el supermercado no había ni ‘patatas’, y yo le contesté que en Cuba es un milagro que haya algo en un supermercado”, dijo.

(Entrevista publicada en el diario La Capital, de Argentina)