Amaury Pérez habla de la gira de Silvio por Argentina: “No se podía creer”

Pocas veces a un  artista lo emociona tanto lo que logra otro. O pocas veces muestra tanta disposición a contarlo. Pero Amaury Pérez no hace otra cosa desde que se bajó del avión que lo devolvió a La Habana, después de acompañar la gira de 14 días de Silvio Rodríguez por Argentina y Uruguay, en la que participó como artista invitado.

“Fue algo realmente inenarrable. Ni la prensa ni la TV pueden recoger las emociones que se desbordaban en los conciertos. Yo vi aquello,  no se podía creer…”

“En medio de la absoluta sobriedad  que caracteriza todas sus presentaciones – solo músicos e instrumentos en el escenario-, por los llenos totales y los delirios que provocaba Silvio en el público, aquello parecía un concierto de rock.”

Los comentarios los hace Amaury a Cubadebate como marcando una suerte de revelación  de este viaje. En más de 30 años de carrera artística cercana, cuando no junto a Silvio,  dice que nunca vio algo igual, ni dentro ni fuera de Cuba.

“No puedo compararlo con la histórica primera gira de los 80 por América Latina, porque no estuve allí, pero lo que viví en los cuatro conciertos de esta vez-Córdoba, Rosario, Montevideo y Buenos Aires- fue realmente único.

“Tanto Silvio, como Trovarroco y Niurka, estuvieron inmensos. Imagínense que un diario de derechas como Clarín, dijo que la voz de Silvio era elástica…”

¿Y tú?, siente una la necesidad de preguntarle, pero Amaury se escabulle con uno de esos gestos, a lo Vidal, de quien desestima la pregunta y apunta a donde quiere que miremos:

 “Bien, creo, pero él no tenía por qué invitarme a sus conciertos. Fue un acto de generosidad  tremendo, tanto conmigo como con Santiaguito o La Surca (grupo argentino de mucha calidad)  porque la verdad es que él no necesita invitados en ninguno de los dos países…

Y enseguida insiste:

“La calidad de los técnicos -cubanos, argentinos y uruguayos- fue de primerísimo nivel, pero no te imagines una concepción grandilocuente ni siquiera ante los 20 mil espectadores que lo vieron en Buenos Aires.  Sus espectáculos eran lo más alejado del show que se pueda concebir. Apenas hablaba, solo para decir lo indispensable, como la referencia a los Cinco cubanos presos en Estados Unidos, que no faltó en  ningún escenario -decía siempre: “Mientras ellos estén allá, mientras no los regresen a nuestra patria, en mis altares siempre habrá un rinconcito para ellos”.

Pero parquedad  no quiere decir sequedad o mutismo. Tanto Amaury como la prensa argentina, hablan de un Silvio más comunicativo y cercano que otras veces. “Yo diría que hasta simpático estuvo. Él, a quien hasta los chistes siempre se los toman demasiado en serio, tuvo suerte con los pocos pero buenos que hizo en esta gira”, apunta.

El autor de “Amigos como tú y yo”, tema con el que lo introducía el trovador en cada presentación, confiesa que el mágico ambiente de encantamiento que provocaban las interpretaciones de Silvio lo convirtió a él en un espectador más.

“Lo escuché cantar todo el tiempo y descubrí que en los misteriosos caminos de nuestras cercanías, me perdí algunas canciones importantes que ahora creí escuchar por primera vez.

“En medio de todo eso, me mataban los momentos, muchos, en todas partes, cuando la gente coreaba: “Cuba, Cuba, Cuba, Fidel, Fidel…” porque el público de los conciertos era mayoritariamente joven y el  80 por ciento de los más entusiastas entre los que vitoreaban a Cuba y a Fidel, no pasaba de 20 años.

“Esa fue una verdadera revelación. Uno sabe que a Silvio lo quieren mucho en el cono sur, pero como que nos quedamos varados en los 70, en los 80 y pensamos  que ya no es igual con las nuevas generaciones, hasta que vas a Argentina y Uruguay y ves lo mismo en todas partes. Los que llenan los estadios, los que corean sus canciones, los que gritan vivas a Cuba y a Fidel, son jóvenes, muy jóvenes que no solo están asistiendo a un concierto para oír buena música y divertirse. Están expresando una militancia o cuando menos una solidaridad con la Revolución cubana.

“Eso conmueve mucho, porque a veces, intoxicados de tanta cosa que se dice por internet, tanta mixtificación  y tanto silencio sobre muchas cosas que cambian sin que nos enteremos, nos parece que Cuba está sola o que la solidaridad con nuestro país es asunto de generaciones mayores o pasadas. Entonces descubres que esta islita que Fidel puso en el centro de los acontecimientos mundiales, sigue siendo un referente importante. Que no solo no estamos solos, sino que estamos muy bien acompañados.

“Y eso no se lo expresan a cualquiera, por supuesto. Eso está reservado para un artista de la talla de Silvio Rodríguez. ¿Y qué lo ha llevado a eso? Creo que, aparte de su talento innegable, lo genera su coherencia. Él sigue siendo ese que no hace concesiones ni al mercado ni al aplauso.

“En fin, que me sentí profundamente orgulloso de que me haya pedido acompañarlo, pero más aun de que mi país tenga un artista como él. Cuba no tiene otro artista con el poder de convocatoria de Silvio Rodríguez.”

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