Colombia/V ASAMBLEA DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS POR LA PAZ

Declaración Final

La V Asamblea de trabajadores y trabajadoras por la paz reunida en Bogotá durante los días 24 al 26 de 201, con la presencia de representaciones sindicales y sociales de todo el país, adelantó una activa deliberación alrededor de cuatro temas centrales: Solución política del conflicto y acuerdos humanitarios, Política de prosperidad democrática y su impacto en los y las trabajadoras. Genocidio del movimiento sindical colombiano. Paramilitarismo y su economía vs los derechos de los trabajadores.

La  Unión Sindical Obrera –USO- al lado de la CUT, la CTC y otras organizaciones sindicales y sociales asumimos de tiempo atrás la enorme tarea de ir más allá de los afanes reivindicativos y laborales normales de una organización sindical y asumir el reto de generar espacios e iniciativas en la vía de la solución política del largo conflicto interno que agobia a nuestro país y que ha dejado en el camino a miles de compatriotas sacrificados.

En Colombia se impuso la idea según la cual  la democracia y  la paz serían posibles a través de la llamada Política de “Seguridad Democrática”, lo cual condujo a la militarización de la sociedad y a una práctica institucional abiertamente criminal. En virtud de ella  fue impuesto el ejercicio autoritario del poder en desmedro de las formas democráticas.

En vez de “la llave de la paz”, lo que ha operado hasta ahora es el cerrojo de la Guerra.   La decisión del presidente Santos  es persistir en un desenlace militar del conflicto interno en lugar de una solución pacífica, vía del diálogo y la negociación; insiste en las mismas condiciones y exigencias a la guerrilla, sin aportar la voluntad oficial en esa dirección, cuando buena parte de la degradación del conflicto también es atribuible al Estado cuya naturaleza violenta es evidente. Estamos convencidos que la salida política negociada exige gestos recíprocos y voluntad de ambas partes; tanto el Gobierno como las guerrillas deben entender que hoy no hay una vía diferente a la salida negociada y pacífica.

A pesar de la apariencia conciliadora inicialmente mostrada por Santos, se ha ido desnudando su rasgo radicalmente guerrerista. Su obsesión  de la victoria militar, entendida como decapitación de la insurgencia es la fuente del triunfalismo exhibido como argumento de legitimidad. Estamos frente a un escalamiento de la guerra y el reencauche del Plan Colombia. Son nuevas concesiones al militarismo como el restablecimiento del fuero militar en la ley de reforma a la justicia.

Los sectores pacifistas y el movimiento popular tienen ante sí el más obligante reto para derrotar la solución militar y llevar al Estado y a la insurgencia a la mesa de diálogo. La cercanía o lejanía de la paz dependerá cada vez menos de la voluntad del régimen y cada vez más de la intervención directa consciente del pueblo.

Ahora el establecimiento gestiona un marco jurídico para la paz, con la pretensión de un sometimiento de la insurgencia a la justicia, proyecto en el cual seguramente cabrían posibles indultos  a militares responsables de crímenes de lesa humanidad y favorabilidades de penas a parapolíticos y otros funcionarios involucrados en delitos de Estado.

Se aprobó recientemente en el Congreso la ley de víctimas y restitución de tierras, medida que en general no satisface las expectativas de las víctimas, porque no se reconoce la responsabilidad del Estado de los crímenes de lesa humanidad y,  sobre todo, porque es una ley cuyo desarrollo se pretende en medio del conflicto y con la permanencia del fenómeno paramilitar. La ley elude lo fundamental, que es la reforma agraria. Cualquier solución al problema de la tierra pasa por “tocar” la tenencia y la concentración de su propiedad en pocas manos.

Durante los últimos meses hay positivos gestos de voluntad política y humanitaria de las FARC y el ELN en que se reitera la disposición de diálogo y de lograr la paz. Aunque aún son insuficientes son una señal importante que el gobierno no puede eludir.

En Movilizaciones recientes como la Marcha Patriótica, el Congreso de los Pueblos, el Encuentro de Comunidades campesinas, indígenas y afros de Barrancabermeja y el reciente Congreso por tierra y territorio de Cali cobra nueva fuerza la iniciativa por la paz desde la propia base popular, con una presencia importante de diversos sectores de la sociedad. Las luchas de los obreros petroleros en campo rubiales, Casanare, barranca de Upia, Cartagena y Barrancabermeja señalan un nuevo momento en la idea de enfrentar la nueva esclavitud del siglo XXI, Las multitudinarias marchas de la juventud estudiantil del 10 de noviembre demostró que algo está cambiando en el espíritu de presencia de los jóvenes con su inteligente modo de neutralizar la provocación policial y ejercitar nuevos métodos de acción.

Hay que volver a asumir el tema como política de la USO, establecer el eje de la paz como una prioridad en las actividades sindicales y políticas.

 La V Asamblea de trabajadores y trabajadoras por la Paz le propone al país:

  1. El momento político lleva a levantar con fuerza la política de paz democrática y un diálogo entre las partes enfrentadas que debe empezar por los acuerdos humanitarios que disminuyan la intensidad del conflicto y aseguren el pleno reconocimiento por ambas partes del DIH.
  2. Impulsar iniciativas unitarias para la liberación de los rehenes y de los presos políticos, el intercambio humanitario y el cese de la persecución política a quienes trabajan por la paz, los derechos humanos y las organizaciones populares.
  3. Es indispensable que haya un verdadero  diálogo sin condiciones en el objetivo de una paz digna para los insurgentes. Si el Gobierno insiste en que es la paz de los vencidos y que el diálogo debe estar precedido de la desmovilización y otros inamovibles, así la situación del conflicto se va a deteriorar aún más. El diálogo debe ser útil y constructivo.
  4. El Gobierno debe modificar su actitud y dar luz verde a mecanismos de facilitación, aprovechando a personalidades y organizaciones sociales que han adquirido experiencia y tienen capacidad de incidir positivamente, para los acercamientos, el mantenimientos de los contactos y el dialogo. En procesos anteriores el acompañamiento internacional ha sido positivo.

  1. Establecer procedimientos mutuamente convenidos para lograr acuerdos verificables con el apoyo de la Comunidad internacional.
  2. No buscamos construir una agenda nueva, hay un acumulado reciente y muy importante  en los procesos con las Farc y el ELN que no se debe perder, los procesos no empezarían de cero, sería retomar esas agendas ajustándolas a las actuales realidades y posibilidades. Sería importante propiciar una gran coalición de las iniciativas de paz, que se retomen los diálogos de manera inmediata con aspectos de las agendas que ya están predefinidas, enriqueciéndolas con las propuestas de los diferentes sectores sociales.

  1. Una política de paz debe contener  reivindicaciones por una reforma agraria democrática, Una ley de verdad, justicia y reparación auténtica, una Comisión de la verdad,  las denuncias para confrontar la represión y hacer valer los derechos y libertades de los trabajadores y la oposición; el restablecimiento de las garantías burladas por la complicidad del régimen con el narco paramilitarismo. Develar el entramado entre las empresas nacionales y multinacionales con los crímenes del paramilitarismo. Se requiere la depuración de las fuerzas armadas y de seguridad,  el desmantelamiento inmediato de los aparatos criminales de la ultraderecha y las medidas que permitan cambiar las costumbres políticas impuestas por el régimen a lo largo de tantos años y en cambio dar paso a una democracia avanzada.
  2. Definir la participación activa en los procesos de dialogo de las expresiones organizadas de la sociedad.
  3. Generar un escenario propicio para proponerle al gobierno y Ecopetrol auspicie y financie la II Asamblea por la Paz, que reúna a las más variadas expresiones de la sociedad para explorar nuevas búsquedas del dialogo para una salida política que ponga fin al conflicto. Ese evento se propondría para el primer semestre de 2012.

Compañeras y compañeros, estas sencillas reflexiones quieren estimular la idea que esta V Asamblea recoja un gran número de experiencias significativas e importantes que den elementos y referencias a la hora de tejer ideas y propuestas articuladas en medio de la movilización social en la construcción de caminos de diálogo y paz.

Bogotá, noviembre 24 de 2011

http://www.radiocafestereo.nu/

RM