Los ataques de aviones no tripulados (drones) de Estados Unidos contra afganos en Pakistán no se verán comprometidos si Islamabad expulsa a las fuerzas estadounidenses de una base aérea clave.
El sábado pasado, varios helicópteros y aviones de la OTAN bombardearon por error dos puestos del ejército paquistaní en la frontera con Afganistán, dejando un saldo de 24 soldados muertos.
Los ataques complicaron aún más la ya tensas relaciones entre Washington e Islamabad, que bloqueó sus rutas a las fuerzas estadounidenses en Afganistán y las expulsó de la base aérea Shamsi, utilizada por la flota de aviones no tripulados de la CIA.
Funcionarios estadounidenses y analistas estiman que la repercusión de las medidas adoptadas por Islamabad será sólo simbólica, pues Estados Unidos puede hacer funcionar sus aviones Predator y Reaper desde campos aéreos del vecino Afganistán.