Calloni: entrega de Noriega es una cortina de humo

  El ex general panameño Manuel Noriega llegó a su país desde Francia, donde estaba encarcelado, en momentos en que el gobierno del presidente Ricardo Martinelli busca desplegar «una cortina de humo», debido a sus acuerdos militares con Estados Unidos.

En la nota, la comunicadora y autora de varios libros sobre América Latina, sostiene que el traslado de Noriega se produce porque el gobierno de Martinelli «intenta crear una nueva cortina de humo, para encubrir los nuevos pasos de entrega de soberanía a favor de Washington».

La periodista recordó que el ministro panameño de Seguridad, José Raúl Mulino, anunció días atrás que Panamá y Estados Unidos instalarán en la nación centroamericana una academia militar y de entrenamiento, bajo el argumento de combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal.

Calloni también analizó que la llegada de Noriega ocurre «en el marco de una fuerte rebelión popular de trabajadores, intelectuales, estudiantes» contra la administración nacional que, como respuesta, ordenó acciones represivas que que dejaron varias víctimas.

La periodista agregó que el gobierno de Martinelli tiene en la actualidad una desaprobación de casi el 60% de la población, en tanto familiares cercanos al mandatario «han sido detenidos en México por el tema de narcotráfico y abundan las denuncias por corrupción y abuso contra su administración».

Calloni afirmó que «una nueva ola de desinformación sobre la historia real de lo que realmente sucedió en Panamá se extiende por el mundo», sustentada «en una historia falsificada sobre Noriega, que en realidad desde septiembre de 2008 debiera estar libre por haber cumplido el tiempo de su condena en Estados Unidos que establecen los reglamentos internacionales».

La invasión a Panamá

En su artículo, Calloni hizo un detallado recuento sobre la invasión estadounidense a Panamá, ocurrida entre el 19 y 20 de diciembre de 1989, y que le costó la vida a más de cinco mil civiles.

La periodista aseguró que luego de este hecho, Noriega fue encarcelado en Estados Unidos y luego «enviado ilegalmente» en 2010 a Francia, en el marco de «oscuros acuerdos bajo la mesa entre Washington y París».

Calloni señaló que una horas antes de la invasión, soldados de Estados Unidos entraron a la capital del país, «y se llevaron a la sede del Comando Sur en la entonces Zona del Canal que ocupaban militarmente, a Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford, a quienes nombraron allí presidente y vicepresidentes» de la nación.

La periodista recordó que cuando se produjo el ataque militar estadounidense, mientras ella se desempeñaba como corresponsal, Noriega, a quien acusaban de «dictador», era «tan terrible que no había un solo opositor preso».

Calloni expresó que «los principales opositores estaban tranquilamente en sus casas, a pesar de haber realizado una serie de acciones desestabilizadoras y golpistas contra el gobierno panameño, y apoyado la intervención a su propio país».

La alianza opositora de Panamá mientras tanto recibía «millones de dólares desde Washington», donde tenían su sede.

Al momento de la invasión, Noriega no era presidente del país, como difunden los medios de comunicación, sino que se desempeñaba como comandante de las Fuerzas de Defensa y Jefe de Gobierno./

Calloni: traslado de Noriega a Panamá es una cortina de humo

Caracas, 14 Dic. AVN.- El ex general panameño Manuel Noriega llegó a su país desde Francia, donde estaba encarcelado, en momentos en que el gobierno del presidente Ricardo Martinelli busca desplegar «una cortina de humo», debido a sus acuerdos militares con Estados Unidos.

Así lo afirmó la periodista argentina, Stella Caloni, en su artículo «Panamá: el revés de la historia», publicado este miércoles en el diario Ciudad Caracas.

En la nota, la comunicadora y autora de varios libros sobre América Latina, sostiene que el traslado de Noriega se produce porque el gobierno de Martinelli «intenta crear una nueva cortina de humo, para encubrir los nuevos pasos de entrega de soberanía a favor de Washington».

La periodista recordó que el ministro panameño de Seguridad, José Raúl Mulino, anunció días atrás que Panamá y Estados Unidos instalarán en la nación centroamericana una academia militar y de entrenamiento, bajo el argumento de combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal.

Calloni también analizó que la llegada de Noriega ocurre «en el marco de una fuerte rebelión popular de trabajadores, intelectuales, estudiantes» contra la administración nacional que, como respuesta, ordenó acciones represivas que que dejaron varias víctimas.

La periodista agregó que el gobierno de Martinelli tiene en la actualidad una desaprobación de casi el 60% de la población, en tanto familiares cercanos al mandatario «han sido detenidos en México por el tema de narcotráfico y abundan las denuncias por corrupción y abuso contra su administración».

Calloni afirmó que «una nueva ola de desinformación sobre la historia real de lo que realmente sucedió en Panamá se extiende por el mundo», sustentada «en una historia falsificada sobre Noriega, que en realidad desde septiembre de 2008 debiera estar libre por haber cumplido el tiempo de su condena en Estados Unidos que establecen los reglamentos internacionales».

La invasión a Panamá

En su artículo, Calloni hizo un detallado recuento sobre la invasión estadounidense a Panamá, ocurrida entre el 19 y 20 de diciembre de 1989, y que le costó la vida a más de cinco mil civiles.

La periodista aseguró que luego de este hecho, Noriega fue encarcelado en Estados Unidos y luego «enviado ilegalmente» en 2010 a Francia, en el marco de «oscuros acuerdos bajo la mesa entre Washington y París».

Calloni señaló que una horas antes de la invasión, soldados de Estados Unidos entraron a la capital del país, «y se llevaron a la sede del Comando Sur en la entonces Zona del Canal que ocupaban militarmente, a Guillermo Endara, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford, a quienes nombraron allí presidente y vicepresidentes» de la nación.

La periodista recordó que cuando se produjo el ataque militar estadounidense, mientras ella se desempeñaba como corresponsal, Noriega, a quien acusaban de «dictador», era «tan terrible que no había un solo opositor preso».

Calloni expresó que «los principales opositores estaban tranquilamente en sus casas, a pesar de haber realizado una serie de acciones desestabilizadoras y golpistas contra el gobierno panameño, y apoyado la intervención a su propio país».

La alianza opositora de Panamá mientras tanto recibía «millones de dólares desde Washington», donde tenían su sede.

Al momento de la invasión, Noriega no era presidente del país, como difunden los medios de comunicación, sino que se desempeñaba como comandante de las Fuerzas de Defensa y Jefe de Gobierno./AVN

RM