Colombia: Bastión de los megapoderes y la dominación popular mediatica

Raúl Bracho.

Una corta visita a Bogota me encrespó el alma con el terror de ver de
cerca lo que el imperio mediático hace ante la victoriosa marcha independista de las patrias centro y suramericanas.El sentido libertario que traía de Venezuela se fue empañando de
indignación al sentir la cruel dominación que ejerce la oligarquía
sobre nuestro hermano pueblo. La lluvia mediática es un invierno
contante sobre las masas, mentiras tras mentiras que se repiten desde
el gigante aparato mediático me hicieron sentir el terrible poder, el
veneno mortal y la dominación que somete a un pueblo que termina
siendo sumiso e inconciente, entregado y cómplice de los mismos
poderes que los explotan y dominan.

Siempre me preguntaba ¿por qué Colombia, país tan castigado no solo
por la miseria sino por el terrorismo, la violencia y oligarquía no
despertaba y se sumaba al sentir del resto del continente? ¿Por qué no
prendía esa llama libertaria que incendia al resto del continente?
Pocas horas escuchando sus emisoras de radio, leyendo sus diarios y
mirando sus canales de televisión, me hicieron comprender como
Colombia está sumida en la terrible distorsión que producen estos
emporios al servicio de las clases dominantes. Los ataques
indiscriminados contra Chávez y contra Correa, disfrazados de opinión
libre, a China y a los países no tributantes a Estados Unidos y el
sionismo, me dieron una visión espeluznante ante lo que este poder
mediático e hipnótico pretende hacer con la humanidad. Un pueblo
vilmente castigado, una clase obrera vulnerada a diario, además
mediatiza, hipnotiza y estupidiza a quienes domina.

La enfermedad de nuestro comandante Hugo Chávez era diariamente usada
en “debates” dados por supuestos expertos, todos ex funcionarios de
pdvsa y de los gobiernos oligarcas, donde se comparaba a Chávez con
Fujimori o Perón para hacerlo ver como un fenómeno particular y
distanciarlo del proceso histórico dentro del que actúa. Dictador sin
heredero al final de su vida, moribundo fetiche del populismo, uno más
de esos seres personalistas que se olvidarán apenas mueran. Correa era
fustigado con un enjambre de entrevistas a los dueños de los medios
del mundo, su perdón al director sentenciado a tres años de cárcel y
al pago de 40 millones de dólares, transmitido como una victoria de
los países libres de que desde Colombia defendieron la libertad de
expresión, todo el acontecer mundial atrás de la importancia de los
premios Oscar de la academia o del asesinato de un estudiante
disfrazado de suicidio por la familia burguesa de su noviecita me
enseraron una Colombia realmente dominada por la mentira. Quien ve a
Colombia desde afuera sabe lo que pasa dentro de ella, pero quien vive
allá está envenenado por un poder mediático insospechable.

El anuncio de las FARC de no hacer más secuestros fue rápidamente
manipulado para sembrar dudas y vestir de asesinos mentirosos a los
combatientes camaradas.

Yo me decía en mi interior ¿Cómo era posible que atacaran a mi
gobierno socialista de Venezuela de coartar la libertad de expresión??
Colombia es un vivo ejemplo de los medios que engañan y manipulan a un
hermoso pueblo sometido. Allá se mata y se ejecuta a cualquiera que
valientemente diga la verdad, allá se engaña las 24 horas al pueblo en
un incesante bombardeo mediático.

País de la burguesía santandereana, la misma que asesinó a Bolívar, la
misma que en cualquier momento jugará a favor de su amo para agredir a
Chávez y a nuestro pueblo, las misma que he visto hoy engañando
descaradamente a su pueblo. Definitivamente Colombia tiene que asumir
otros caminos de lucha, como lo hace. Ante la violencia oligarca,
necesaria es la violencia popular. Despertar al pueblo ante tanto
narcótico mensaje, no es tarea fácil, pero necesario es que quienes
allá luchan y están en pie de guerra, se enfrente decididos ante una
oligarquía que ostenta el primer lugar en entreguismo, en servilismo y
en explotación y dominación de las clases populares.

Adelante Colombia y los pueblos del sur, viviremos y venceremos.

RM