Basem Tajeldine*
La burguesía entiende que los números que arrojan las más importantes y reconocidas encuestadoras del país -incluso las más manipuladas- no la beneficia en la contienda electoral presidencial del 7 de Octubre. El imperialismo y el sionismo internacional se han quitado sus caretas, y hoy, como sucede en África y en el Medio Oriente, no dudarán en aplicarle a Venezuela el mismo formato de intervención indirecta que viene siendo probado con cierto éxito en aquella sufrida pero valiente región del mundo. Son demasiados intereses que concurren contra nuestro país depositario de grandes reservas de Petróleo y Oro, en medio de la decadencia capitalista. Mucho odio, mucho temor, pero también mucha sed de venganza motiva a la canalla reacción para no dejar escapar esta nueva oportunidad de intentar destruir ala Revolución Bolivarianapor la vía electoral. El criminal y poderoso lobby sionista ha impuesto su candidato a la derecha venezolana y no dudará en transgredir la legalidad para hacerlo presidente. Las hienas andan sueltas y muy hambrientas. En Cotiza nos han mostrado sus colmillos.
No son ánimos amarillistas que impulsan nuestras alertas. Los hechos registrados muy recientemente en Cotiza, una zona popular mayoritariamente afecta ala Revolución Bolivariana, nos advierte que la canalla apátrida ha puesto su plan desestabilizador en marcha. La violencia y la desestabilización política del país, así como el incremento de los hechos delictivos, el sicariato, el secuestro, etc., son, sin lugar a dudas, las cartas bajo la manga que están siendo y serán utilizadas para achacar la responsabilidad al Presidente Chávez y así minar la confianza del pueblo a su liderazgo y propuesta revolucionaria. No es casual que el jefe del Comando Sur de EE.UU., Douglas Fraser exprese estar vigilante ante posibles escenarios de “turbulencia y crecientes niveles de violencia en Venezuela” *
La burguesía sabe que no posee mucho margen para la manipulación con sus falsas propuestas “progresista” y “continuista” de las conquistas sociales alcanzadas por el pueblo en los años de revolución. Sus contradicciones se ahogan en la hipocresía de sus discursos cuando reconocen que tendrán que recortar “gastos sociales”, re-privatizar las empresas recuperadas por el Estado revolucionario y aplicar las recetas del FMI. Es por ello que la estrategia de la reacción se basa en la manipulación y la banalización de las ideas en disputa. Cada día que transcurra, la burguesía estará más urgida en centrar la atención del pueblo en el tema de la violencia -que sin duda ellos mismos armarían- para así promover su falsa “paz” como su mejor bandera de campaña.
Los hechos de Cotiza también nos muestran una debilidad de los aparatos de seguridad e inteligencia del Estado. Cada paso que ejecuta la reacción en su campaña debe estar siendo vigilado para recaudar pruebas y capturar in-situ a los maleantes promotores de la violencia en el país.
RM