
“El recuerdo constante de la provincia de la Guajira me lleva al reencuentro con la mirada de mis abuelos, mi madre, hermanos, tíos y primos, regados por veredas y pueblos de esa tierra cálida y rebelde, ligada a mi alma de viajero indómito.
Aquí y ahora, me siento envuelto en ese universo que tanto me ha marcado: la Guajira. Y todo porque mi primo Félix Carrillo Hinojosa se propuso lo que nunca se había pensado: traducir Cien Años de Soledad al wayuunaiki.
Al ver el texto del ejemplar de CIEN AÑOS DE SOLEDAD, traducido por nativos de la cultura Wayuu, me he sentido como Palabrero Mayor, en condiciones de expresar la fortaleza de esta raza de hombres cálidos y siempre impetuosos.
Y aquí estamos juntos en un abrazo fraternal, que en nuestra tierra es eterno al escuchar que han sentido al traducir al wayuunaiki, la obra que ha llevado al mítico pueblo de Macondo a muchos lectores en los más alejados rincones del mundo.
Hay que reconocer la intensa y laboriosa tarea de los traductores, asesores e ilustradores de la Guajira colombiana y venezolana que, en esa habla, es una sola.
Gracias a los traductores, María Margarita Pimienta, Jaqueline Romero Epiayú, Edixa Montiel, Jorge Pocaterra, José Ángel Fernández, Luis Beltrán, los asesores Esteban Mosonyi, Nemesio Montiel, Pipo Álvarez, Clotilde Navarro, Justo Pérez y los ilustradores Robinson Arévalo y Guillermo Jayariyú, quienes reflejaron desde el universo Wayuu, la ficción de “Cien Años de Soledad” “.
Gabriel García Márquez