Por Héctor Miranda
La Paz, (PL) En Bolivia se construye aceleradamente un escenario de golpe de Estado y de ahí al desenlace es solo cuestión de días, aseguró hoy el analista Hugo Moldiz, quien ve con preocupación la situación que vive el país.
En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, Moldiz recordó que ya hay una ocupación política y territorial por la policía de la Plaza Murillo, el símbolo de poder y la sede del gobierno, lo cual va a ser utilizado para abrir un escenario de construcción social con la llegada de la marcha indígena.
Moldiz hace un llamado a la sabiduría de los dirigentes de la marcha para que pospongan la entrada de la misma a la capital, porque de lo contrario la ciudad quedará atrapada, subordinada, a los sectores golpistas.
Al mismo tiempo, agregó que «en la medida en que se va construyendo el escenario de golpe, la sensación térmica de que hay una suerte de descontrol, de pérdida de capacidad del gobierno -que es una sensación, no una realidad- irá alimentando la idea de las siguientes elecciones, para los siguientes escenarios».
En primer lugar, enfatizó, pedirán la renuncia del presidente Evo Morales, y luego, en caso de que no prosperé -y no prosperará porque el mandatario dejó claro que no renunciará- puede aparecer una combinación de violencia policial, con el acompañamiento, incluso, de alguna facción descontenta de las Fuerzas Armadas.
«Por la tradición de América Latina, no sería la primera vez que Estados Unidos utilice a facciones de los militares para deponer por las fuerzas a un presidente. Por lo tanto, es un escenario de golpe en el que se combinan las legítimas demandas, las legítimas reivindicaciones de los sectores sociales, con un ambiente de conspiración y subversión permanente», recalcó.
Para Moldiz, «es evidente que lo que estamos viviendo hoy no es más que la materialización de una estrategia de desgaste permanente, la cual la derecha utilizó desde enero del 2010».
El reconocido analista de la situación boliviana considera que este es el momento más complicado, más difícil, que ha vivido el Gobierno de Morales y cree que va a depender mucho de no caer en la provocación, pero al mismo tiempo de la movilización del pueblo para defender el proceso político más profundo y más importante del país desde la fundación de la República.
Al mismo tiempo, manifestó su confianza en que una atención mayor a la demanda policial pueda desactivar el golpe, sin embargo cree que los sectores más radicales -expolicías,
excandidatos de la derecha incrustados en la protesta- pueden bloquear la solución pacífica.
Por más que el Gobierno triplique los salarios, siempre pueden encontrar cualquier pretexto para bloquear la solución al conflicto, insistió Moldiz.
Por último, insistió en hacer un esfuerzo para no darles el más mínimo pretexto a los sectores movilizados para desencadenar el golpe, y al mismo tiempo apostar por la movilización social, por el protagonismo del núcleo indígena, campesino y popular, autor de la revolución, para defender el proceso de cambio.
JH