Raúl Bracho
Un “orgasmo electoral” como lo he decidido llamar, define procesos muy veloces, cual lo es un orgasmo, en el que vertiginosamente fluyen fuerzas placenteras y decisorias. Eso, sin lugar a dudas fue lo que paso, y es el mejor ejemplo que puedo usar, en las elecciones de 1.998, cuando ganó por primeraConversaba hace unos días con un buen amigo que vive en Bogotá y me
contaba que la información mediática que se maneja en relación a las
elecciones del 7 de Octubre es la del “empate técnico”, desde hace
varias semanas y mucho antes que ese run run empezara a comentarse en
Venezuela, debemos suponer que desde Colombia y en manos de Álvaro
Uribe esa es la información que se rebota a el aparato mediático
mundial a favor del imperio. Curiosamente diferente a lo que están
haciendo en Venezuela, donde sus propias empresas de medición y
encuestas se han manejado con cifras que colocan a su propio candidato
en márgenes muy escasos como para competir con el candidato presidente
Hugo Chávez Frías.
Desde que empecé a ver esas encuestas, comencé a sospechar. Aunque
fueran ciertas es de extrañar que Datanalisis y otras empresas
encuestadoras no estuvieran usando maquillaje sobre cifras que los
perjudicaban. Me olía a patraña y a una extraña estrategia que hoy
creo entender un poco mejor y la que quiero compartir, la he llamado
la teoría del “orgasmo electoral” Entendiendo que un periodo de
campaña electoral es ese período en que se desatan fuerzas
fundamentalmente emocionales que “toman” los corazones y amarran a la
población a uno u otro bando. Que se estuvieran manejando dos códigos
mediáticos, uno interno y otro internacional desde el comando de
campaña de Radonsky me obliga a desmenuzar un poco los eventos para
desenmascarar agendas ocultas y estrategias elaboradas por sus
expertos.
Un “orgasmo electoral” como lo he decidido llamar, define procesos muy
veloces, cual lo es un orgasmo, en el que vertiginosamente fluyen
fuerzas placenteras y decisorias. Eso, sin lugar a dudas fue lo que
paso, y es el mejor ejemplo que puedo usar, en las elecciones de
1.998, cuando ganó por primera vez Hugo Chávez Frías las primeras
elecciones. De un escaso 11%, pasó en semanas a la punta en todas las
encuestas, a pesar de que muchas de estas mismas empresas, tan
honestas hoy, trataron de ocultarlo. El factor tiempo fue tan
determinante, tan sorpresivo que solo atino a terminar de desarticular
a la oposición, quitando a su candidata Irene Saez y acusando una
rotunda derrota.
Se me hace entonces que el comando tricolor esta tratando de crear
algo similar en este proceso, claro, salvando la diferencia de que en
este caso será inducido por falsos positivos. Por eso el retardo, que
seguramente es expreso, en sacar a las calles a las masas opositoras,
que todas y todos sabemos que son cercanas al 40% según resultados
históricos. ¿Por qué aceptar que se diga que Radonsky tiene un 20% si
se sabe que tiene más? Hay una sola respuesta, quieren usar como
reserva estratégica de su campaña el resto de su militancia, para
generar el efecto “orgasmo” en las dos últimas semanas de este
proceso, donde allí si, las encuestadoras, todas las de oposición,
dirán que el “fenómeno Radonsky” esta sorpresivamente avasallando a
Chávez y superándolo. Con un intento mediático y de acciones de calles
que generen un sentimiento similar al que recorría las calles y campos
de esta patria en aquella elección donde ganamos por primera vez las
elecciones. Tratando de recrear aquel mismo escenario donde la
victoria de Chávez fue inminente y avasallante. Si resultara o no en
triunfo, les dará el paisaje político preciso para su segunda fase,
que no es otra que gritar a los cuatro vientos que aquí se hizo un
gran fraude y poder generar de inmediato, escenarios de violencia que
justifiquen una intervención militar de fuerzas extranjeras.
Precisamente en este mismo momento, Álvaro Uribe está en la frontera
de Colombia y Venezuela, reunido con Pablo Pérez y el gobernador de
Táchira, revizando sus estrategias desestabilizadora y programando de
seguro lo que van a hacer sus ejércitos de paramilitares y los
“momentos” para intervenir.
Esta teoría del “orgasmo electoral” la expongo para que precisemos
bien nuestra acción. No debemos seguir propagando que el enemigo es
mas pequeño de lo que es, porque es propagar una mentira que juega a
favor de ellos. Hay que recordar lo que ha sido la oposición en cada
elección y que en ésta, a pesar de que Radonsky cale o no, la
oposición saldrá masivamente, a votar, quizá no por Radosnky, sino,
seguramente, contra Chávez y el chavismo.
Es deber de todas y todos impedir este orgasmo con sobredosis de
viagra mediática, ellos apuestan al cansancio de una campaña como la
nuestra que está en la cresta desde hace meses y a la que pretenden
vencer con su “sorpresiva” arremetida. Ese polvo electoral no puede
acabar en orgasmo, hay que tocarle bien duro la puerta para que se le
acabe la erección ciálica a este candidato majunches, la superioridad,
entonces, debe darse por la incapacidad de discurso que tiene
Radonsky, que no emociona ni a una mosca, que no mueve pueblo y
arropar con la furia desatada del discurso de Hugo Chávez que si sabe
incendiar las almas de su pueblo.
Mega orgásmica debe ser la respuesta ante esta estrategia sexo
política, mega imponente y muy superior a aquella ola inmensa que baño
la patria en las elecciones de 1.998, que toda la patria acabe en un
fluido y supremo canto de victoria que deje apabullada y maltrecha
estas estrategias fallidas de la oposición.
¡PATRIA INDEPENDIENTE Y SOCIALISTA: VIVIREMOS Y VENCEREMOS!!!