Pugna electoral en Nicaragua, un partido rompe esquemas

Por María Julia Mayoral

Managua (PL) El gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua aspira a ganar la mayoría de las alcaldías en las elecciones del 4 de noviembre, con una visión que rompe la lógica de la democracia representativa.

Coyunturalmente la contienda por los cargos de alcaldes, vicealcaldes y concejales coloca la nota más visible sobre la disputa de fondo: dos concepciones contrapuestas en las maneras de hacer política y concebir el rumbo económico y social del país.

Para el 20 de septiembre quedó fijado el inicio oficial de la campaña electoral, pero desde antes los postulados por la alianza que encabeza el FSLN acogieron un compromiso común.

La victoria en la mayoría de las alcaldías -suscribieron los nominados- no será ni de Pedro Pérez, ni de Ernestina García, ni de Juan López, ni de Gloria Mercado (por decir personas en específico), sino del Frente, que tiene la fortaleza en todo el territorio, el reconocimiento y la confianza del pueblo.

«Nos comprometemos a trabajar desde los gobiernos municipales como equipos sandinistas que multiplicarán las buenas nuevas y las buenas prácticas», plantearon públicamente al definir el proyecto colectivo.

Una formulación de esa naturaleza contrasta con la visión de quienes conciben las elecciones como un torneo de promesas individuales y querellas para obtener ventajas incluso por caminos sujetos a cuestionamiento por transgredir normas propias.

Según la Dirección de Atención a Partidos Políticos del Consejo Supremo Electoral (CSE), una de las facciones de la alianza Partido Liberal Independiente (PLI) fue la agrupación que mayor número de candidatos impugnó y la que más objeciones recibió, hasta de sus estructuras municipales.

El doctor Julio Acuña, quien dirige esa entidad en el CSE, confirmó que el PLI impugnó a candidatos del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), de Alianza por la República y del Partido Conservador.

Muchos candidatos a alcaldes y vicealcaldes del PLI fueron ubicados por el «dedazo» de Eduardo Montealegre (al frente de una facción) o de Indalecio Aniceto Rodríguez (presidente del PLI), y no mediante asambleas, denunció el diputado Santiago Aburto.

El PLC presentó más de 300 impugnaciones contra el PLI, explicó Acuña, quien descartó perjuicios al proceso electoral ante la necesidad de dejar resueltos tales dilemas.

CONTRAPUNTEO

Alineado con opositores al sandinismo, el diario La Prensa comentó que en la presentación de candidatos del Frente se destaca «la falta de propuestas propias para el desarrollo de sus comunidades, al mismo tiempo que el partido de gobierno les pide la firma de un compromiso de lealtad partidaria».

Citado por el rotativo, el abogado y analista político Gabriel Álvarez consideró «que este compromiso de lealtad y falta de propuestas propias profundizará la demolición de la autonomía local que Ortega inició desde su regreso al poder en el 2007».

Para los sandinistas, la óptica es bien distinta: los nominados han asumido el compromiso de «servirles a ustedes (al pueblo) desde esa mística de servicio, de compromiso y de desprendimiento, no por intereses personales, sí por el bien común», dijo Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía.

«Hemos venido observando cómo los compañeros se comprometen al trabajo en equipo, estamos rompiendo tradición e instalando esa política de democracia directa» en la que «las personas como servidores, unos de otros, nos complementamos, nos organizamos para trabajar», estimó.

Estos equipos de trabajo, explicó en relación con los candidatos, irán de casa en casa, de asamblea en asamblea, proclamando la buena nueva de un modelo que propone, asienta y afirma el protagonismo de las personas, las familias y las comunidades.

«No es el protagonismo de quienes están en funciones de responsabilidad. Nosotros somos facilitadores y promotores del protagonismo del pueblo; facilitadores de las acciones que nuestro pueblo demanda», sostuvo la representante sandinista.

A juicio de Jacaranda Fernández, nominada para vicealcaldesa en el municipio de Masaya, para el Frente «la campaña es de reivindicaciones sociales y mayor cobertura de todos los servicios públicos y básicos».

Mientras Mariano Madrigal, candidato a vicealcalde en el municipio de Jinotepe, concibe el posible triunfo en la alcaldía como «un instrumento para que los jinotepinos puedan vivir en paz, en tranquilidad, vencer la miseria y vencer el hambre». Firmas especializadas en estudios de opinión, como CID-Gallup, revelan que la mayoría de los ciudadanos confía en el gobierno sandinista y esa credibilidad tendrá expresión en las urnas el próximo 4 de noviembre.

En declaraciones a la prensa, el gerente general de CID-Gallup, Esteban Álvarez, comentó que «las elecciones son representativas de un fenómeno más amplio, Nicaragua en su conjunto se ha convertido esencialmente en un Estado de partido único», aunque exista pluripartidismo.

No menos del 54 por ciento de los nicaragüenses, argumentó, dice apoyar al FSLN según relevó una encuesta hecha en junio último.

«Al ofrecer estabilidad y agilizar los procesos administrativos, el gobierno sandinista ha atraído cantidades considerables de inversión, tanto nacional como extranjera, hasta el punto en que Nicaragua está creando empleos y oportunidades, que no estaban disponibles hace una década», observó el gerente de CID-Gallup.

Consultado sobre los sondeos prelectorales, el analista político y director de Radio La Primerísima, William Grigsby, señaló que porcentajes como los registrados por CIP-Gallup «no hacen más que plasmar el éxito del modelo de gobierno que ha propuesto el comandante Daniel Ortega».

La encuesta valora al Frente, no a un aspirante en específico; o sea, de entrada cualquiera que sea el candidato lleva 54 por ciento de opiniones favorables, sopesó el experto.

Probablemente, respondió, «aquí vamos a tener una victoria histórica», semejante a la alcanzada por Ortega en noviembre de 2011 cuando logró la relección con más del 62 por ciento de los votos.

Cuando el FSLN asumió la dirección del Ejecutivo en enero de 2007, Nicaragua «estaba a la cola en todos los índices sociales y económicas de América Latina», y esa situación ha ido cambiando de manera continúa, recordó.

Los avances responden al concurso de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales, dijo Grigsby, en referencia a la alianza del Ejecutivo con el sector empresarial y los trabajadores.

«Aquí está en juego un proyecto», no duda en afirmar Rosario Murillo, quien retoma los pronunciamientos del reciente congreso nacional del FSLN para recordar que «no estamos por políticas electoreras, no somos electoreros».

Para el Frente esta campaña no está basada en personas, está basada en proyectos, tiene el rostro del pueblo nicaragüense, ahí radica el contrapunteo de cara a las urnas.

* Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Nicaragua.

JH