Chávez, El Ilusionista

Sin que nadie lo esperara, Chávez apareció aquel cuatro de Febrero de 1992 cual Cid Campeador batallando contra los demonios del Punto Fijismo y  en tan solo un minuto, llenó de ilusiones a todos los que siempre hemos soñado con una nueva patria. Pasaron cuatro años y este hombre sencillo, honesto y trabajador, se convirtió en presidente de la república con el voto del 56% de los venezolanos. Los que votamos por él, pensamos que la ilusión de 1992 se tradujo en realidad. ¡Al fin el pueblo había ganado una! Nuestras esperanzas crecieron tal como crece el camalote en los llanos. Todos estábamos ilusionados.Chávez, nos dijo: «La burguesía me quiso enamorar. Me quiso alagar. Me quiso comprar, y yo a todos ellos los mandé al carajo. Yo no llegue aquí para traicionar al pueblo» El hombre cumplió. Su palabra le costó un golpe de estado y el criminal paro petrolero. Él y nosotros nos mantuvimos firmes y nuevo derrotamos a la criminal burguesía, nuestra ilusión creció.

Llegaron las elecciones del 2006  y en el mitin de cierre de campaña, Chávez, se declaró socialista anti imperialista. Nuestras ilusiones llegaron al máximo. Todos sentimos que había llegado un comandante que mandó a parar. A parar el capitalismo el gran causante de nuestros males.  Chávez nos decía que amor con amor se paga, y eso nos bastó  para confiar en él y de nuevo les dimos nuestros votos. Su triunfo fue inobjetable con un 63% de los votos. Todos éramos felices, no era para menos, íbamos camino hacia el socialismo.

Pocos  después, Chávez de creador de ilusiones se convirtió en ilusionista, en uno de los más grandes prestidigitadores políticos que yo haya visto. Comenzamos a ver, solo lo que él quería que viéramos. Por ejemplo, nos hizo ver que estamos en socialismo. Pero no, la realidad es que la burguesía y el capitalismo siguen siendo los únicos  dueños  de nuestra economía. Con rápidos movimientos de manos y con voz cálida y emotiva nos hizo creer que ahora si gozábamos de una verdadera democracia participativa y protagónica, el acto de ilusionismo funcionó, nuestros ojos vieron lo que él quería que viéramos. La realidad es que estamos en una dedocracia y una plutocracia partidista organizada y dirigida por él y sus amigos.

Chávez, como todo ilusionista, ejerce gran poder sobre las masas que  observa sus actos de ilusionismo,  como un niño ve su juguete nuevo. Así nos ha llevado todos estos últimos años, mientras la burguesía holgazán y parasitaria sigue apropiopiandose la mayor parte de la renta petrolera y expropiando el sudor del obrero y del campesino con salarios de hambre y de miseria. Todo esto con la complicidad de un gobierno  que torció su rumbo socialista hacia una socialdemocracia cuarto republicana.

Y eso para mi, es el acto ilusionista más grande realizado por el presidente. Hacernos creer que estamos en transición hacia el socialismo, cuando es todo lo contrario, su magia catapulta al capitalismo. Hacernos creer que pagar la vieja deuda social.  Comprar (no expropiar) viejas fabricas improductivas. Comprar dos millones de hectáreas de tierras ociosas e improductivas. Cumplir con los derechos constitucionales con el pueblo, como salud, vivienda y educación, es hacernos creer -repito- que todo eso es socialismo. Mientras  todo el sistema explotador de los medios de producción social y todos los poderes del estado sigan en manos de la burguesía, Chávez utiliza la magia de su verbo  encendido y sus manos de mago  para hacernos creer que el capitalismo con “rostro humano” que él práctica es el socialismo que nosotros queremos.

Pero el acto de ilusionismo más sublime que ha realizado Chávez es el de la invisibilidad. Así como suena. Cuando los gobernadores puestos a dedo por él -al igual que los alcaldes- resultan ser unos endemoniados corruptos y mediocres funcionarios, casi todos nosotros decimos, la culpa  no es de Chávez. Cuando la GNBP arremete contra la clase trabajadora y asesina a los hermanos indígenas para quitarles sus tierras y entregárselas a los mafiosos ganaderos de Machiques, la culpa no es de él. Cuando el BCV y el Ministerio de Finanzas -Merentes y Giordani- dictan políticas económicas que solo favorecen a la burguesía empresarial, él no tiene nada que ver con eso. Cuando Cadivi se ha convertido en otro Recadi, mucho menos. Cuando vemos que las fabricas obsoletas compradas con sobre precio están improductivas o  a punto de quiebra, nada, Chávez es inocente de todo. Cuando vemos por todas partes obras inconclusas, la culpa es de los ministro, más no de él.

Esta es la verdad, Chávez se ha hecho invisible para toda esa cantidad de desviaciones y errores cometidos por funcionarios de su confianza puestos a dedo por él.  Sin embargo Chávez sale libre de toda culpa. Pero como yo no estoy hipnotizado por sus actos de magia, yo si creo que él tiene mucha culpa en todo esto. Se que él no puede ser presidente, gobernador de regiones  y alcalde de municipios al mismo tiempo. Pero él no puede hacerse invisible a la hora de buscar  responsabilidades, pues él es el presidente y administrador de los viene de la nación.

Sin embargo, en estas pasadas elecciones parte de su magia no le funcionó. Dos millones de compatriotas nos dimos cuenta de que no podemos seguir ilusionados tanto tiempo. Si, votamos por él y lo reelegimos,  pero no nos dejamos llevar por sus actos de teatro y circo. Nos  dimos cuenta que por más que mueva las manos. Por más que  con su carisma nos quiera enamorar. Por más que nos hable como un hermano, un padre o una madre o un ser mítico religioso,  nos hemos dado cuenta que ya no nos puede ilusionar. Solo el verdadero socialismo lo hará.