
Como la paralización de trenes estuvo acompañada por otros paros de autobuses y transportes en el cinturón de la capital lusa, medios locales reportaron que en la ciudad pudieron percibirse gran cantidad de personas molestas por no poder regresar a sus casas y/o trabajos.
Los convocantes aseguraron que el seguimiento de la huelga fue total y apenas se cumplieron parte de los servicios mínimos organizados con motivo del día de Navidad.
Del mismo modo, medios reseñaron que hasta el mediodía no circuló casi ninguno, del más de medio centenar, de trenes de pasajeros previstos y el paro dejo también sin servicio a los de carga, sin embargo, las empresas afectadas no cuantificaron la incidencia de los paros con exactitud o consideraron que fue baja.
Esta es la tercera huelga ferroviaria realizada en Portugal este mes, luego de las del 1 y 8 de diciembre; que también alcanzaron gran impacto.
Tras la última paralización, los trabajadores anunciaron diversas huelgas hasta el 24 de diciembre, que provocaron perturbaciones en los horarios de los servicios urbanos, regionales e interregionales (se excluyen las líneas entre las principales ciudades y las internacionales).
La reducción del pago a los trabajadores en Navidad fue una de las medidas de austeridad y los recortes de gastos aplicados en Portugal desde el año pasado, en aras de cumplir las exigencias de su rescate financiero por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Estas decisiones han multiplicado las huelgas y protestas callejeras en el país, pues la grave crisis económica lusa ha disparado el desempleo al 16 por ciento y la caída de la economía a un 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).