
Este “nuevo modelo de gestión” comprendía entonces que las empresas Predisalud, Cmisca, Imadinca, Corphos, Medisyst, Damas e Invesaca recibieran por concepto de privatización de la salud zuliana el astronómico monto mensual de 19.022.620,43 Bsf.
La privatización también llegó a los 31 ambulatorios zulianos, ya que empresas privadas se encargaron de administrarlos con una asignación pública mensual de 12.378.917,09 Bsf. Todo ello también con el beneplácito y la complicidad de los funcionarios Lorena Furnaleto, Luis Urrutia, Freddy Davalillo, Mario Machado y, por supuesto, Pablo Pérez, responsables de convertir la salud del Zulia en un negocio.
Fiel a los cánones capitalistas, las premisas de lucro, enriquecimiento y el abultamiento de presupuestos para desangrar los ingresos públicos primaron por encima del interés por la salud del pueblo zuliano.
El caso de la empresa Imadinca es emblemático. Se encargaba de administrar algunas áreas del Hospital General del Sur y el Hospital General de Cabimas, así como dos centros clínicos y dos ambulatorios. Para ello se les asignó un presupuesto mensual de 12.414.421,57 Bsf., lo que equivale a la cifra anual de 148.973.058,84 Bsf.
Si estas cifras anteriores se comparan con los 2.500.000 Bsf. mensuales equivalentes a los 30.000.000 Bsf. anuales de la Misión Barrio Adentro del Gobierno Bolivariano, la cual administra 994 consultorios, 64 Centros de Diagnóstico Integral, 63 Salas de Rehabilitación Integral, 3 Centros de Alta Tecnología, 356 consultorios odontológicos y 62 Centros de Optica Médica; se llega a la conclusión de que la corrupción, la ineficacia y el enriquecimiento de funcionarios públicos y mercenarios de la salud han sido las principales improntas que ha dejado el desastre de la administración de Pablo Pérez en el estado Zulia.




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