Por Luis René Brizuela Brínguez
Damasco, 27 feb (PL) El ministro de Información Omran al-Zoubi afirmó que la mayor parte de cuanto ocurre en Siria se debe a la guerra mediática, convertida en los últimos tiempos en un instrumento para desatar y justificar conflictos contra los países.
En entrevista con Prensa Latina, al-Zoubi explicó que no resulta casual el estrecho nivel de coordinación entre diferentes consorcios mediáticos globales, los cuales se han especializado en distorsionar hechos y manipular la verdad.
A su juicio, el momento histórico que vive Medio Oriente, donde su población exige reformas político-sociales, ha sido utilizado por gobiernos y medios de comunicación de Occidente para desmontar gobiernos y transformar el mapa geopolítico regional a partir de sus intereses.
Para el alto funcionario, las bandas armadas que buscan derrocar al Gobierno están siguiendo un plan muy bien calculado para destruir poco a poco la infraestructura nacional.
La tan publicitada «revolución en Siria», no es más que una lucha entre un Estado soberano y terroristas respaldados por agencias de inteligencia que los financian, entrenan y arman para que vengan a sembrar la muerte en nuestro país», reafirmó.
Su gran objetivo es destruir el modelo cívico que representa Siria gracias a su diversidad religiosa, étnica y cultural, agregó.
Señaló que los armados penetran por miles a través de las fronteras con Turquía, Jordania y Líbano.
No obstante, el Estado mantiene la capacidad para hacerles frente, a través de la cohesión mantenida por el Ejército Árabe Sirio, destacó.
Alertó igualmente sobre el peligro que representa el apoyo a los grupos yihadistas -que llaman a la Yihad o Guerra Santa-, en esta nación del Levante, pues su avance supone un peligro para la Europa que hoy tanto los apoya, advirtió.
Por último, se refirió a los pasos emprendidos por el Gobierno para implementar el llamado Programa Político que busca poner fin al diferendo de casi dos años.
En este sentido insistió en que Damasco ha invitado a todos sin excepción a sentarse a la mesa de negociaciones, incluso a los insurgentes que depongan las armas, con la única condición de aceptar el diálogo como premisa para acabar con la violencia en el país.