Por Ulises Canales
La Habana, 9 mar (PL) De Hugo Chávez se amontonan anécdotas sobre su afición beisbolera, sus improvisadas cantatas y singular locuacidad, pero para muchos árabes quedará en la memoria como paradigma en la defensa de sus causas, en particular la palestina.
En África del norte y Medio Oriente, bien distante de su Venezuela natal, Chávez adquirió dimensión legendaria mucho antes de morir, gracias a su contundencia en respaldar al pueblo palestino y condenar a Israel por ocupar territorios árabes y fomentar el sionismo.
Llegó a Doha, capital de Catar, en la madrugada del 31 de marzo de 2009, más tarde de lo previsto, pero su espontánea empatía con los periodistas ayudó a compensar el desvelo y la larga espera de quienes cubríamos la II cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA).
Para entonces ya millones le identificaban con epítetos de «campeón», «corajudo» y «hermano», por la solidaridad que a comienzos de aquel mismo año mostró con los palestinos de la Franja de Gaza, víctimas de despiadados bombardeos israelíes por aire, mar y tierra.
Fui testigo en la frontera de Gaza con Egipto de cómo palestinos, libaneses, jordanos y gente de distinto origen auparon al embajador venezolano en El Cairo, Víctor Carazo, pidiéndole trasmitir a Chávez la gratitud por la ayuda humanitaria enviada al devastado enclave.
Dos aviones de la Fuerza Aérea Venezolana aterrizaron en la norteña ciudad de El-Arish cargados de medicinas, alimentos, cobertores, material sanitario, así como otros bienes necesarios en un territorio arrasado tras 22 días de incesantes ataques.
Entonces, el líder bolivariano calificó de «genocida», «asesina» y «terrorismo de estado» la agresión militar sionista, prometió multiplicar el apoyo a Palestina, y rompió relaciones con el gobierno de Israel, un gesto que -como ya había ocurrido con Cuba en 1973- lo encumbró ante los ojos de millones de árabes de a pie.
No fue casual que en Gaza se vieran desde el 5 de marzo, fecha del deceso del hijo ilustre de Sabaneta, fotografías suyas y banderas venezolanas en tiendas de recuerdos, comercios e instituciones del gobierno que controla el movimiento palestino Hamas.
La organización de resistencia islámica encomió el legado «del gran líder Hugo Chávez, que dedicó su vida a defender la dignidad y la libertad de su pueblo y el principio de negarse a la sumisión ante la hegemonía israelo-estadounidense».
Además, Hamas resaltó que «su último acto de valentía fue autorizar a los palestinos la entrada en Venezuela sin visado, pese a que muchos dirigentes árabes siguen dudando en hacerlo».
Por otro lado, en Cisjordania el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, definió como «una gran pérdida para nosotros» el fallecimiento del estadista, y aseguró que el recuerdo de Chávez «permanecerá fiel y grabado en nuestras conciencias».
Abbas reconoció el «apoyo valiente (de Chávez) a nuestro derecho a un Estado palestino independiente con Jerusalén como su capital».
Consecuente con tal postura, el líder bolivariano ratificó su defensa de la causa palestina en una carta dirigida en septiembre de 2011 a la Asamblea General de la ONU, para reclamar el reconocimiento de Palestina como «Estado libre, soberano e independiente».
«Se trata de un acto de justicia histórico con un pueblo que lleva en sí, desde siempre, todo el dolor y el sufrimiento del mundo», dijo.
En su misiva, el mandatario consideró doloroso e indignante que «quienes padecieron uno de los peores genocidios de la historia (Holocasto judío), se hayan convertido en verdugos del pueblo palestino (causando la Nakba, catástrofe, en árabe)».
Durante la aludida visita a Doha, Chávez dio claras señales de lealtad a otras causas árabes, abogó por una mayor integración entre los países de esa comunidad y los de Sudamérica, y llamó a concertar una «gran alianza energética y alimentaria» entre ambos bloques.
«En el propósito integrador del ASPA está el legado de los próceres latinoamericanos como (Simón) Bolívar, (José) Martí, (Francisco de) Miranda, y (del líder de la Revolución cubana,) Fidel (Castro)», respondió a Prensa Latina en un hotel de la capital catarí.
«Venezuela aquí pone rodilla en tierra y nos alineamos con la Liga Árabe (LA)», dijo en otro momento al alabar el respaldo del ente panárabe al presidente de Sudán, Omar Hassan Al-Bashir, frente a la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI).
Además, calificó a la CPI de «adefesio jurídico y un irrespeto a los pueblos del Tercer Mundo», y pidió eliminar el doble rasero en ese foro, que aún intenta juzgar a Al-Bashir por supuestos delitos de lesa humanidad en Darfur en 2003.
«Lo hacen (ordenar la detención de Al-Bashir) porque es un país africano y del Tercer Mundo, pero por qué la CPI no manda por (el expresidente norteamericano George W.) Bush. Vayan a buscarlo que ese es un genocida, como Israel», replicó.
Al concluir la que fue su última visita a Doha, donde coincidió con sus colegas y amigos Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Evo Morales (Bolivia), Chávez viajó a Teherán y en pláticas con sus anfitriones iraníes revalidó su solidaridad infinita hacia árabes y musulmanes.