«No necesitamos caridad»

La Usaid, sin embargo, tenía los días contados en el país suramericano desde diciembre pasado, luego de su negativa a firmar un convenio con el gobierno que encabeza el presidente Rafael Correa para fijar los términos de la cooperación y la naturaleza de los proyectos.
No necesitamos caridad, las limosnas que daba la Usaid, muchas veces clientelarmente, las puede asumir el Estado, aseveró entonces el mandatario.
Correa agregó que Ecuador necesita transferencia tecnológica e inversiones, lo cual, dijo, no es lo observado en el caso de la cooperación brindada por la agencia estadounidense.
Esa opinión fue corroborada luego por la secretaria técnica de Cooperación Internacional del gobierno ecuatoriano, Gabriela Rosero, quien aseguró que una buena parte de los 32 millones que la Usaid ha invertido en el país en los últimos seis años ha sido para financiar gastos administrativos de organizaciones no gubernamentales, y proyectos privados.
La Usaid debe entender, como han entendido otros cooperantes, que las reglas del juego en materia de cooperación cambiaron en Ecuador, y ya no se trata de una dádiva ni de una compensación, sentenció Rosero a finales del año pasado.
La vicepresidenta de la Asamblea Nacional, Marcela Aguiñaga, quien la víspera asistió en Guayaquil a la clausura de uno de los proyectos que mantenía el organismo estadounidense en Ecuador, también corroboró los nuevos tiempos que se viven en el país desde la llegada al poder de la Revolución Ciudadana en enero de 2007.
El Ejecutivo ha sido muy claro al decir que todos los acuerdos de cooperación, de cualquier país, deben tener un marco de referencia de apoyo con el Gobierno ecuatoriano, lo que no ha ocurrido con Estados Unidos, apuntó la legisladora, citada por el diario El Telégrafo.
La directora de la Usaid en Ecuador, Jeannie Friedmann, por su parte, aprovechó la ocasión para deslizar una velada amenaza, al señalar que a partir de la salida de la entidad, el apoyo de Estados Unidos al país suramericano «será diferente».
La entidad gubernamental estadounidense estuvo recientemente en la palestra pública, al punto de que su director Rajiv Shah tuvo que comparecer ante una comisión del Senado para explicar el financiamiento otorgado a un plan que buscaba subvertir el orden constitucional en Cuba.
El proyecto, conocido como Zunzuneo, utilizaba las redes sociales como Twitter para tratar de influir en los jóvenes cubanos, e intentar crear una suerte de primavera árabe en la isla caribeña.
Reblogueó esto en ..::popular spanish practices::..y comentado:
Correa es un ejemplo para los palanganeros que tenemos en el regimen español. Si un sólo político con sus redaños hubiese llegado a alguna posición de responsabilidad en Madrid, Españistan no sería hoy un burdel de bases militares americanas al servicio del terrorismo de la OTAN.
Me gustaMe gusta