Desde el momento que Uribe Vélez, mostrando su incapacidad psicológica para modificar posiciones, se opuso “inflexiblemente” al proceso de Paz entre el Estado colombiano y la Insurgencia de las Farc; dejó de ser funcional a los nuevos intereses económicos energético mineros de sus patrocinadores en el Pentágono y selló su suerte.

Así lo mostró el debate del 17 de septiembre 2014, en el “sacrosanto recinto de la democracia colombiana”, mezcla macondiana de gallera tropical y baranda de un juzgado municipal cualquiera.
¿Qué queda después de 10 horas continuas de que lo más granado de la casta política, lobista de la oligarquía colombiana en el parlamento, en lugar de incitar al pueblo trabajador a echarse bala como en la Violencia de 1946 con la pistola de Amadeo, estuvo echándose baba y aireando la pestilencia “mutuamente compartida” de sus crímenes ocultos durante tantos años de desgobierno y rapiña explotadora?
Queda la imborrable sensación de la podredumbre oligárquica de dos siglos de bipartidismo liberal-conservador y de responsabilidad histórica con la que se llevado al pueblo colombiano a la inmensa tragedia humana que actualmente presenciamos y sufrimos.
Queda, como consuelo de tontos, el que el valeroso hijo de Manuel Cepeda, como una excepción, pudo por fin sentar en un banquillo judicial para leerle el documentado prontuario de crímenes de todo tipo a Álvaro Uribe Vélez, el representante máximo de esa oligarquía cipaya, neoliberal y violenta, que desde hace 40 años venía preparando las condiciones económicas y sociales para llegar con la mafia narcotraficante y paramilitar de Mancuso , al “sacrosanto recinto de la democracia”, llegar él a la presidencia de la república y posteriormente apoderarse de todo el Estado de Opinión.
Queda también como excepción y como cabeza de proceso judicial, el terrible documento de la comprobación fáctica de las andanzas criminales y de las alianzas de todo tipo, realizadas por el “Innombrable” Uribe Vélez durante toda su vida política, presentadas en directo ante todo el mundo [lea: http://www.scribd.com/doc/240184647/140917-Uribe-narcos-paras-Por-Ivan-Cepeda%5D.
Y se ha pasado, de la frase risible de las “investigaciones exhaustivas de nuestras respetadas autoridades judiciales para que le caiga al culpable todo el peso de la ley”, con la que la demagógica oficial acostumbra cubrir la negligencia judicial y echar tierra como los gatos para tapar sus olorosos excrementos; se ha pasado a la realidad de los hechos demostrados, que demandan públicamente y ante el concierto internacional de las naciones; Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de no repetición, consagrados como Derechos Humanos por la nueva legalidad mundial.
Desde luego, por más intentos que hicieron sus burócratas para lavarle las manos al presidente Santos diciendo que el “gobierno no participa del debate” , y de las defensas airadas y mediocres en tiempo extra que hicieron sus corifeos políticos de la gobernanza; en el tal debate parlamentario contra Uribe Vélez, el presidente actual de Colombia Juan Manuel Santos ha salido salpicado como participe directo de la palabra y obra no solo de los últimos 30 años de dominio oligárquico en Colombia, sino particularmente de los últimos 8 años de gobierno fascista de Uribe Vélez.
Pero así mismo, se debe reconocer que Santos se ha dado cuenta de que los vientos internacionales, especialmente en el Pentágono, están soplando en dirección contraria y además, ha comprobado personalmente la espesa miel con que se rodeó y por eso, desde abril del 2010, pudo pronunciar con su característico cinismo de jugador aristocrático aquella frase que “solo los imbéciles no cambian”. Frase que en el caso de las pruebas judiciales presentadas contra Uribe Vélez en este llamado debate parlamentario, ANNCOL espera sean llevada hasta las últimas consecuencias.
Finalmente ha quedado claro que el sacrificado pueblo trabajador colombiano, ha dado un paso muy grande en su conciencia social y de que no soportará una burla judicial más./ANNCOL
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