Los zorros políticos de la extrema estadounidense (republicanos y demócratas), han sacado provecho de esta nueva situación al tratar de relacionar, ahora, a la epidemia de Ébola con la amenaza terrorista islámica (Al-Qaeda y Estado Islámico ISIS), sumado al problema de los inmigrantes ilegales en EE.UU., las protestas contra la creciente xenofobia y racismo (contra los negros y latinos) y las críticas del movimiento Ocupa Walt Street.
El fin del universalismo o multiculturalismo estadounidense es hoy una realidad que se puede apreciar en la creciente marginalización de las minorías (negros y latinos) quienes son segregados en los barrios pobres como el Bronx y Harlem, y tras los hechos desencadenados por el asesinato del joven afroamericano Michael Brown y las protestas anti racistas que logró extenderse a otros estados de aquel país [2].
La derecha estadounidense ha conseguido hacer que las minorías no-blanca (los negros y latinos) sean vistos por las mayoría blanca anglosajona como una especie de enfermedad y/o una amenaza contra sus vidas y «estilo de vida». De esta manera, el sistema estadounidense logra encubrir sus deficiencias profundas, mientras que el país regresa al oscurantismo de las épocas pasadas.
El colapso de la sociedad estadounidense viene gestando futuras situaciones impredecibles.
EE.UU., que hasta hace poco vociferaba ser “el país de los inmigrantes”, hoy radicaliza sus políticas anti-inmigrantes, al tiempo que la xenofobia inducida en muchas comunidades blancas estadounidenses viene provocando estragos contra los afroamericanos y extranjeros.
Al tiempo que las grandes compañías del Complejo Militar Industrial y las grandes farmacéuticas procuran jugosas ganancias [3] por el extraño rebrote del virus del Ébola, el mundo y los estadounidenses en particular se encuentran muy distraídos como para percatarse que la real amenaza; la enfermedad más mortífera que se cierne contra su vida y su “estilo de vida” se encuentra precisamente en el sistema económico imperial.
La crisis estructural del capitalismo y su derivado en la especulación financiera, los salvatajes bancarios y gastos de guerra en la periferia capitalista, ha generado la peor crisis económica jamás vista desde la gran depresión mundial de 1929, que ha dejado sin empleos y vivienda a millones de estadounidenses y europeos, que ha recortado los salarios de quienes aún mantienen sus empleos; que ha recortado los beneficios laborales de todos estos; que ha privatizado la salud y la educación; que ha destruido a la clase media estadounidense y europea, incitado a miles de ellos al suicidio.
Mientras que algunos países enfrentan con sensatez la epidemia enviando contingentes médicos y apoyando con recursos económicos –Cuba y Venezuela están dando un buen ejemplo- para combatir a la enfermedad en África y de ésta manera evitar que el virus siga propagándose en el mundo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado que una nueva burbuja inmobiliaria y financiera amenaza con minar la estabilidad económica mundial [4].
Naturalmente, y gracias a las grandes cadenas noticiosas occidentales, el mundo está muy distraído como para percatarse de esto.
Fuente:
[1] Obama: mi trabajo es defender al pueblo
[2] disturbios tras el asesinato de Michael Brown
[3] Ébola dispara las acciones de las farmacéuticas
[4] FMI vuelve a sonar las alarmas