LA IZQUIEDA NO SE DETIENE EN URUGUAY

frente-amplio  Silvia Daniela Perez Priario

Una elección es un cruce de caminos donde la ciudadanía elige a sus gobernantes, partidos y propuestas, para los próximos 5 años. Si analizamos en qué condiciones triunfa el FA, tendremos uno de los reconocimientos más esperanzadores de la historia de este país

La elección no es poca cosa. Porque no son muchos los partidos en el mundo(en el Uruguay tampoco) que llegan con posibilidades a un tercer gobierno. Porque es mucho el desgaste, siempre quedan temas por resolver, siempre se cometen errores y siempre queda gente “con la sangre en el ojo” por diferentes motivos. Además del lógico empuje de los otros partidos que pugnan por el recambio.

No es poca cosa también por las peculiaridades que tuvo esta campaña: los otros 5 partidos –con diferentes argumentos- hicieron causa común contra el FA, al cual cada uno aspiraba a sacarle un pedazo y así crecer ellos, sacarlo del gobierno o por lo menos quitarle la mayoría parlamentaria, que fue la madre de todos los argumentos de todos ellos. Para sacarle la mayoría(que la ciudadanía le había otorgado en dos elecciones): “votemé a mi”. Nunca antes los partidos pequeños habían gozado de tanta difusión, es que ahora prometían sacarle votitos al FA. El escritorio vacío en el Ateneo fue la herencia que todos se querían repartir. El problema fue que “el muerto” gozaba de buena salud….

Pero ese fue el juego: “saquémosle las mayorías parlamentarias para un país de besos y abrazos”(y, de paso, “si le sacamos también el gobierno, mejor”).

Ese plan tuvo la complicidad de encuestas que pronosticaban un escenario muy parejo, donde era seguro que ya no habría mayorías parlamentarias(“por lo tanto no se gaste en votar al FA, vótenos a alguno de nosotros que somos macanudos”). El FA pasó de ser el favorito a, con suerte, ganar en una disputadísima segunda vuelta. Se apostaban hamburguesas, tortas ritas y se terminó rifando el menguado prestigio que le quedaba a las encuestas tras las internas. Encuestas que también, en su mayoría, habían “matado” a Mujica en la elección anterior. ¿Error en los procedimientos, error en la interpretación de los resultados? Lo cierto es que las encuestas deben estar reguladas porque tienen mucho poder y nadie sabe si hacen 1.000 llamadas o dos o tres…Esa regulación salvará a las que trabajan seriamente de las que se hacen “a pedido…” Lo que sí no pueden hacer más, y si lo hacen la gente tiene derecho a reírseles en la cara, es a pronosticar tal o cual cosa. En el futuro, entregar los resultados de su labor regulada sí, pero después de ahí a jugar a los Ana Clara…

Pero el tiro les salió por la culata. Porque ante el empuje de las encuestas, amplificadas por algunos medios de la derecha, llevaron a un triunfalismo opositor que “despertó al mamado”.

Entonces, el “intrépido muchachito”, del simpático pretendiente pasó a ser el candidato a yerno. Entonces, ahí se terminó el idilio. Al acercarse el día del voto secreto para 5 años la gente que podía tener dudas sopezó todo y eligió el “voto seguro”. “Voto seguro” para seguir mejorando, para seguir cambiando. “Por acá se puede seguir, por ahí…no sé.” Lo llevo a términos muy sencillos y directos como los que juegan en el momento de sufragar. Antes, podemos coquetear con éste o aquel, con alguna calentura o discrepancia, pero a la hora de elegir qué quiero para mi país y para mi familia, cortamos grueso. Para la ciudadanía las diferencias reales entre una y otra opción están a la vista. El FA tuvo mayoría parlamentaria…, por 51.000 no logró triunfar en primera vuelta, ganó en 14 departamentos, le sacó 17 puntos al candidato, más cercano. Todo eso, contra todos los pronósticos, contra toda la manija. Ahora las encuestas nos dan “amplios favoritos”…A no dormirnos!!