En el corazón de Antioquia se está dando una metamorfosis de los grupos ilegales: han dejado en un segundo lugar la coca para dedicarse de lleno al negocio de extraer oro. Crónica desde el Bajo Cauca.

A las prostitutas más cotizadas de Caucasia les han llegado a pagar con amalgamas de oro, pepitas del metal mezclado con mercurio del tamaño de un diente o de una muela, según la generosidad del cliente y el buen nombre de la mujer. Como pasó en algunos pueblos del sur del país con el precio del gramo de cocaína, en los seis municipios del Bajo Cauca, al nororiente de Antioquia, la cotización del oro es una suerte de medida universal para calcular bienes tan disímiles entre sí como una casa, un campero, un equipo de sonido, una pistola con silenciador, una noche de sexo.
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