El viernes 16 de febrero de 1962, me fugo espectacularmente de la DIGEPOL, mejor dicho del Hospital llamado Puesto de Socorro de Salas. Era un joven militante de la Juventud Comunista de Venezuela de 19 años. Caí preso durante el intento de insurrección que la dirección del PCV y el MIR impulsaron a partir de la huelga del transporte que se inicia en San Cristóbal, estado Táchira, contra el gobierno despótico de Rómulo Betancourt, y pronto se extiende a todo el país. Caracas se suma con fuerza a la huelga y al proceso insurreccional siendo más intensa en la parroquia 23 de Enero, Catia, Lídice, La Pastora, Altagracia, San José y San Agustín del Sur. Sigue Leyendo

Nuevamente queda evidenciado el carácter rapaz de María Machado, oligarca mercenaria, es decir, vendida a una potencia extranjera, el gobierno de los Estados Unidos del Norte. Se pone en evidencia su catadura golpista y subversiva, de traición a la Patria, de odio hacia el pueblo que apoya sin cortapisas ni dudas el proceso revolucionario bolivariano, chavista y socialista.
El ideólogo alemán de la comunicación y la publicidad del fascismo, el tristemente célebre Goebbels trazó –y ejecutó– un plan –siniestro como todo lo que ejecutaba el criminal gobierno nazi de Hitler– para buscar el desprestigio, la descalificación, la duda, el rechazo de sus adversarios por parte de sus seguidores y de la población en general. Así descalificaron dirigentes comunistas, socialistas, libres pensadores para perseguirlos y asesinarlos. Con la xenofobia y el racismo persiguieron a los gitanos y a los judíos produciendo verdaderos genocidios en la propia Alemania y en los países que iban invadiendo y se iban anexando.
¿Fue un error político del presidente Santos recibir al fascista asesino Capriles Radonski nada más y nada menos que en el palacio presidencial de Nariño?