Marruecos impone medidas racistas

La guerra abierta en El Aaiún donde las autoridades marroquíes ordenaron desalojar y reprimir violentamente un campamento de protesta saharaui está dejando imágenes para el horror, pero ayer se coló una que marca las distancias sobre la igualdad ciudadana que Marruecos viene pregonando desde hace 35 años.

Por vez primera, la Administración de Rabat ha autorizado la aplicación de medidas raciales para distinguir a la población residente en el Sáhara Occidental.

El martes entró en vigor una medida polémica con la autorización tácita de Naciones Unidas que recuerda a las prácticas de los nazis de la Alemania de entre guerras. Los marroquíes oriundos (conocidos como colonos o norteños) caminan por las calles con gorras blancas, mientras que a los saharauis autóctonos se les exige que sus rostros sean visibles si se ven obligados a salir de sus casas.

La decisión causó perplejidad entre las asociaciones de derechos humanos, que no han dudado en reprobar la decisión por “racial”, “fuera de lugar” y sumamente “arriesgada” para garantizar la convivencia después de los incidentes ocurridos recientemente.

Pero la gobernación se ha desentendido alegando que la orden “viene de más arriba”. Desde el martes, es imperativo legal en El Aaiún acudir al trabajo, a las cafeterías, tiendas o centros públicos con una cachucha de color blanco que distribuye la policía en los centros neurálgicos de la sociedad.

A la hora del reparto de gorras, los agentes exigen el documento de identidad. Sólo a los que acreditan su procedencia marroquí se les asigna el distintivo. Decenas de saharauis acudían ayer a los puestos para, en medio de la confusión, pasar inadvertidos con la obtención de una cachucha, pero los servicios policiales son de lo más eficientes, ya que la gobernación ha elegido al personal que vive en la capital.

La seña de identidad diferencia por vez primera, desde 1975, quién es saharaui y quién es marroquí. “Es la mayor ofensa que nos podían infligir. Nos dijeron que éramos uno. El rey y su padre hablaron siempre del regreso a la madre patria. ¿Cómo es posible ahora que nos diferencien como súbditos de segunda?”.

Un portavoz oficial próximo a la gobernación señaló que se trata de una medida transitoria. “Es por unos días y no afecta a todo el mundo. Sólo a los hombres. Permitirá recuperar cuanto antes la calma y bajar la tensión. Es preventivo y nada tiene que ver con cuestiones raciales. Marruecos es el dueño y señor del territorio y todos los saharauis son marroquíes, incluidos los hermanos de Tinduf”, reseñó Kaos en la Red.

El Frente Polisario informó en tanto, ayer, que a 19 se elevó el número de muertos saharauis luego del ataque perpetrado por unidades marroquíes el lunes en un campamento de protesta de Gdeim Izik, y denunció que la capital del Sáhara Occidental vive una “situación de terror”.

El ministro saharaui de Exteriores, Mohamed Uld Salek, afirmó que en los barrios con mayor presencia saharaui de la ciudad “están apareciendo cuerpos degollados y cadáveres con impactos de bala, algunos de ellos de niños” a los que “resulta muy difícil identificar”, lo que ha generado pánico en la población, dijo Telesur.

FRUSTRADAS NEGOCIACIONES

La tercera ronda de conversaciones informales entre el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación del Sáhara e isla de oro) y Marruecos concluyó ayer en la noche con el rechazo de ambos a las propuestas de la otra y el anuncio de reuniones en diciembre y enero próximos. Marruecos intenta aplicar un plan de autonomía para los habitantes del Sáhara Occidental y el Frente Polisario propone hacer un referendo público para su separación.

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Reclamo por la independencia saharaui

El Sáhara Occidental es un territorio de África situado en el extremo occidental del desierto del Sáhara. Es uno de los dieciséis territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.

Su proceso de descolonización fue interrumpido en 1976, cuando su antigua potencia colonial, España, abandonó el Sáhara Occidental en manos de Marruecos y Mauritania (conforme a lo dispuesto en los Acuerdos de Madrid).

El territorio está ocupado actualmente casi en su totalidad por Marruecos. Aunque la soberanía marroquí sobre el territorio no es reconocida por ningún país del mundo ni por la Organización de Naciones Unidas.

Según un informe solicitado por el Consejo de Seguridad al asesor jurídico de las Naciones Unidas, los Acuerdos de Madrid -realizados entre España, Marruecos y Mauritania, en 1975, bajo el régimen franquista- no hicieron a Marruecos ni a Mauritania potencias administradoras del territorio, por lo que este sigue siendo, a efectos jurídicos, un territorio no autónomo. 

CIUDAD CCS / FOTO AFP

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