Raúl Bracho
Comencemos por entender que el calendario, como herramienta de medición de ciclos en la naturaleza a la que pertenecemos, termina haciendo del tiempo de fin de año, una fecha tan mercantilizada como se pretende mercantilizar todo sobre este planeta. La navidad es una sobredosis de consumismo. La humanidad se desborda en festines y agasajos que terminan dejando más ricos a los ricos y endeudados y pobres a la mayoría dominada en la complacencia de los anaqueles de cualquier tienda. Los artificios que dejan su estela de pólvora en los cielos de las noches de diciembre son tan efímeros como estos días de alegría en los que se esconde un gran mercado de consumo tras el disfraz de una celebración capitalizada por el imperio.
Igual entonces retomemos lo que implica un cambio de año. Es un ciclo más, un avanzar en el tiempo en que transcurren las fuerzas de cambio, la transformación de nuestra misma sociedad y en nuestra actualidad, el devenir de las grandes crisis de transformación que atraviesa nuestro mundo.
Venezuela debe emprender una marcha gigante para cumplir con su compromiso ante el mundo que la mira. Hacer los cambios que vinimos a hacer, transformar la sociedad burguesa en la sociedad socialista, desmontar el poder oligarca y desarmar la burocracia institucionalizada en un estado que tomamos para cambiarlo y no para terminar siendo absorbidos por él. Ser revolucionario es asumir el compromiso de forma radical, es avanzar con pasos de vencedores y derrotar a las fuerzas que se oponen.
No se puede menospreciar al enemigo. Este año que comienza, por su condición preelectoral y por el regreso a sus minoritarios espacios en la Asamblea Nacional, comenzará de forma estrepitosa, los lacayos pitiyanquis ya deben tener sus agendas repletas con sus planes desestabilizadores, así como las nuestras lo están de avances contundentes en la profundización de la revolución bolivariana. Obreros, campesinos y estudiantes debemos tomar toda la patria desde las primeras horas de Enero. La imponente unión del ejército con el pueblo será la primera fuerza que deberá hacer sentir que esta revolución no tiene marcha atrás. Ya llegó la hora de los hornos. La claridad meridiana que expresa un pueblo maduro y conciente debe mantener la unidad y la conciencia en el camino revolucionario con la bandera de la paz ante un enemigo que ya hace trazos de guerra sobre los mapas, ante un imperio que apoya la oligarquía nacional, ante la desesperación de quienes ya se saben derrotados en las próximas elecciones, debe alzarse el poder popular como respuesta contundente y definitiva.
Aquí no descanse nadie, camaradas, la Venezuela de Bolívar que retumbe en su paso libertario en el más recóndito lugar del continente. Que la pisada firme de los luchadores espante a los apátridas vendidos que intentarán todo por derrotarnos. Sigamos la marcha que está cambiando la historia, cumplamos con honor el deber ante la humanidad que espera nuestro ejemplo. Venezuela inderrotable, Venezuela imponente con toda la majestad de la espada bolivariana, que siga siendo quien abra el camino al mundo nuevo.
El año que empezamos será más rojo rojito que otro año alguno, estamos camino a la consolidación de nuestra revolución, no es solo la victoria de un triunfo más de nuestro comandante presidente al mando de la patria, es el desmontaje de la economía del capital explotador, es la creación del poder Popular como alternativa de estado, es el poder al pueblo, es lo que debe ser: la revolución.
Un caluroso abrazo a tod@s camaradas del planeta, desde la patria de Bolívar nuestro brazo solidario empuña la esperanza de la revolución planetaria, desde nuestra patria en marcha el grito final para la gran victoria. Unidad, unidad y unidad, es mi deseo a los pueblos del mundo que debemos asumir la derrota de la sociedad de clases y del capital como valor de explotación. Humanismo y amor, camino a la luz de los pueblos oprimidos, cese de la explotación y de la guerra.
Final a los imperios y puerta a la sociedad de iguales sin poderes ni estados, signada por la conciencia del pueblo dirigiendo su destino.
La patria es la vida, ¡venceremos!!.
R.M