
IGOR GARCÍA
Una de las procesiones más antiguas se llevará a cabo nuevamente hoy miércoles santo en el centro de Caracas, acompañada de una vorágine de vendedores ambulantes que aprovechan la oportunidad de la gran afluencia de público para ubicar su bisutería, sus imágenes y cuanto objeto puedan colocar como souvenir en las manos de los creyentes.La creencia religiosa, afianzada en el devenir de siglos de tradición cristiana, ha ocupado un lugar preponderante en la idiosincrasia del venezolano. Se narran historias sobre la cura de una epidemia con limones que arrojó la imagen del Nazareno al pasar por la esquina de Miracielos; de apariciones ocurridas a Antonio Guzmán Blanco y de centenares de miles de milagros concedidos a gente del común que ese día llega a la iglesia para pagar al santo el favor recibido.
Los feligreses podrán optar por comprar un souvenir a escoger entre miles de opciones que le presentan los buhoneros de los alrededores de la iglesia Santa Teresa y de los lugares por donde transitará la imagen del Nazareno de San Pablo.
Desde ayer están allí los vendedores de franelas y vestidos violeta, cuyos precios oscilan entre los 80 y los 120 bolívares, los vendedores de flores con precios variables; las ventas de crucifijos de diferentes materiales desde 20 bolívares, dependiendo del tamaño y del material utilizado.
También están los vendedores de baños para la suerte, para el mejoramiento de las relaciones amorosas y de trabajo; todo por 20 bolívares que se traducen en una botella violeta con la figura de Cristo y un líquido que no se atina a adivinar su origen.
Para los más espirituales están las ventas de esencias y sahumerios: el estoraque, la canela, los velones de variados colores, las ramas benditas y las estampas de todos los santos, vírgenes y beatos, incluyendo la imagen del fallecido papa Juan Pablo II.
Hoy estarán los vendedores de comidas, bebidas, sombreros y no faltará quien tenga una corona de espinas para que los más fervientes penitentes la coloquen sobre sus frentes como emulación del sacrificio realizado por Cristo para salvar a la humanidad.
Una imagen cuatricentenaria arropada en orquídeas es el motivo o la representación de una creencia que se ha transformado en una carrera por el consumo.
Los seguidores continuarán asistiendo a estos actos con la devoción que les transmitieron sus padres y afianzadas por el favor recibido del Nazareno en la solución de una situación difícil.
Paralela a ella seguirá la carrera por la necesidad de adquirir adminículos que recuerden la fecha, por la sustancia que afiance el milagro recibido y la ganancia de algunos que sin ser devotos hurgan en las necesidades creadas por la sociedad de consumo.
Hoy, a las cinco de la tarde, saldrá nuevamente la procesión por la puerta este de la iglesia edificada por Antonio Guzmán Blanco para honrar a Santa Ana y Santa Teresa, las patronas de su esposa Ana Teresa.
Bajará el cortejo por la avenida Lecuna, subirá por la avenida Baralt y entrará por la calle paralela a la Torre Sur del Centro Simón Bolívar. Se detendrá unos instantes frente al Teatro Municipal, donde una vez estuvo la iglesia de San Pablo El Ermitaño.
Allí se confundirán de nuevo comerciantes y devotos para seguir a la basílica donde el Cristo continuará llevando su cruz a cuestas.
El Nazareno de San Pablo es santo cuatricentenario
Quizás fue Felipe de Ribas quien en los albores de la conquista tomó sus herramientas y comenzó a tallar un trozo de madera de pino de la región de Flandes para dibujar el rostro de un hombre con rictus de sufrimiento y dolor.
Esa imagen finalizada a mediados del siglo XVI llegó a Caracas para contribuir a la evangelización de unos hombres que se negaban a dejar sus costumbres para someterse a unas órdenes y unas rutinas que les eran ajenas.
Esa imagen estuvo en la iglesia de San Pablo, en el lugar que hoy ocupa el Teatro Municipal. Antonio Guzmán Blanco, quien no era muy devoto del catolicismo, ordenó derruirla para construir un teatro moderno, al estilo que se imponía en las ciudades francesas.
La imagen quedó a la deriva. Ninguna iglesia pudo albergarla, por lo que una familia de la ciudad se abocó a su cuido y resguardo hasta que el propio Guzmán, atendiendo a la solicitud de su esposa, ordenó la construcción de la basílica de Santa Teresa, donde se le alojó.
La tradición narraba la existencia de un santo milagroso. Ante la epidemia de vómito negro que se presentó en 1597, estuvo el santo para señalar el camino de la curación, así como en otras ocasiones de igual necesidad.
En todas las épocas están las anécdotas de curaciones milagrosas para los feligreses y para sus hijos, quienes casi siempre deben pagar las promesas ofrecidas por sus padres.
OPERATIVO ESPECIAL
Todos los cuerpos de seguridad del Estado se concentraron desde ayer en las inmediaciones de la basílica de Santa Teresa con el fin de resguardar la integridad de los feligreses que estarán visitando el templo durante esta semana.
Francisco Lima, uno de los organizadores de la actividad, dijo que tanto la Policía Nacional, como Defensa Civil, Bomberos de Caracas, Policía Municipal, Guardia Nacional y otras organizaciones estarán vigilantes y protegiendo a la colectividad.
Prohibidas las velas
Las experiencias pasadas llevan a tomar medidas que eviten nuevos sucesos nefastos. Francisco Lima, organizador de la procesión, manifestó que está prohibido el encendido de velas dentro del templo y en el recorrido de la procesión.
También está prohibida la presencia de niños en la iglesia, porque una vez, hace sesenta años, el incendio de un velo y el grito de angustia de algún espectador, provocó una catástrofe que todavía se recuerda como un día aciago para los creyentes y para todos los caraqueños.
Era 9 de abril de 1952. Se produjeron cerca de 50 muertos y más de cien heridos por el pánico causado por un grito. Todos corrieron buscando la salida y se consiguieron con un tapón humano producido por la desesperación. Hubo un héroe. Fue un niño monaguillo, llamado Samuel Sosa, quien con hidalguía rescató a varios de sus semejantes y los resguardó en el altar, evitando que fuesen pisoteados./CIUDAD CCS
RM